anime, música, paja mental

音楽: ¡música, maestro!

Hace ya un tiempo Froaude tuvo la imprudente ocurrencia de sugerirme una entrada dedicada a mis OP favoritos del anime. Eso sería como despertar a Cthulhu de su profundo sueño delante de las mismísimas puertas de R’lyeh. Parafraseando al famoso mago, ¡corred, insensatos! MUAHAHAHAHAHAHA!!!!

Bueeeeeno, tampoco es para tanto. Pero después de estarle dando vueltas, con sinceridad, hay MUY pocos openings que realmente me hayan gustado de verdad. Ya no me meto en los planos, edición, etc. porque un OP es como un pequeño planeta; un mini-videoclip donde se presenta la serie. Debe aspirar a ser lo más atrayente posible y sintetizar el espíritu del anime. Por eso en teoría se intenta cuidar al máximo… pero a mí no me suelen ganar por ahí. Si hubiera tenido que depender de los openings, no habría llegado a ver ni tres series en toda mi vida. Muchas de mis favoritas las habría mandado a escaparrar directamente. Y el motivo es principalmente musical. Ya me desfogué un poquillo en la entrada Doremifasolasido, así que no insistiré más; por eso mismo en vez de hacer una selección de OPs, lo que voy a confeccionar es una lista de mis piezas predilectas aparecidas en la animación japonesa. En general. Así mi perspectiva se amplía, de otra forma me habría resultado imposible. No va a dejar de ser una lista bastante chorra y basada en mi visión personal, pero bueno, de eso va este blog, de mi perspectiva de todo este mundillo.

El orden no es indicador de nada, aviso. Y son solo 5, no os voy a torturar en exceso.

"Joven doncella con koto" de Katsushika Hokusai (ca. 1800)
«Joven doncella con koto» de Katsushika Hokusai (ca. 1800)

Ghost in the shell (1995)

M01 I – Making of Cyborg

Kenji Kawai

El compositor es uno de los buenos, tiene tras sus espaldas trabajos para Ranma 1/2, Miyu, Ringu, Death Note o Barakamon. Y esta pieza creo que es una de las más valoradas y especiales que se han hecho jamás. Todo el puto mundo la conoce porque ya es un CLÁSICO, con mayúsculas, sí. Esa coral, cantando en jôdai nihongo y con reminiscencias del folclore búlgaro (no es broma, suena a eso), aporta una fuerza tremebunda a un tema de esencia tribal y solemne. La percusión, que diría incluye tambores taiko, potencia ese aire primario. Los arreglos son sobrios y elegantes, ofreciendo como resultado una composición de gran simplicidad y vigor contenido. El contraste de su sonido tradicional Min’yô con la sci-fi distópica y cyberpunk de la película hace que TODO encaje de manera perfecta.

Inuyasha (2000-2004)

Omoi no Hate ni

Kaoru Wada

Kaoru Wada es otro de los compositores de bandas sonoras de anime que más me gustan y que ha sabido unir sabiamente la sinfonía clásica occidental con la tradición japonesa. Esta pieza aparece en la serie en momentos especialmente emotivos y tiene una fuerte carga sentimental vinculada al movimiento romántico, sobre todo a obras de Wagner o Liszt. La melodía principal es pasional y tierna, de raíces claramente orientales y muy pegadiza. Es necesariamente breve, si se alargara más acabaría haciéndose asquerosamente sensiblera y perdería su punto de espontaneidad. Una versión únicamente de piano, sin la orquestación, también habría sido interesante escucharla, sonaría más a Chopin. Tendré que mirar si existe alguna partitura al respecto.

Kuragehime (2010)

Koko Dake no Hanashi

Chatmonchy

Chatmonchy tienen la típica formación de power trio pero musicalmente más orientado a la vertiente indie-rock (sonido Fender a saco… aunque el ampli de la guitarrista parece un George, canelita en rama). La voz es de las que me sacan de quicio, idiotoide y aflautada, pero nada melosa y cortante; en conjunto aporta energía a la canción y guía una melodía que evoluciona de manera sorprendente. Los cambios de ritmo y contratiempos son espectaculares, y la guitarra simple pero muy efectiva. Es una composición típica del rock alternativo de los 90’s americano, emparentada con bandas como The Posies o Veruca Salt pero sin acercarse a sonidos tan gruesos. Me encanta que SEPAN tocar sus instrumentos, parece una gilipollez, pero es más raro de lo que parece. Este tema de aire adolescente aparentemente ingenuo esconde más garra de la esperada. Acertaron de pleno al seleccionarla como OP de Kuragehime, porque la serie es también eso: una melodía indie-pop con agridulces arrebatos de furia.

Aku no Hana (2013)

Hana

Asa-Chang & Junray

La canción en realidad es del año 2001, pero fue escogida para ser remezclada e incluida en el ending. La versión original, que es con la que yo me quedé alucinando, solo aparece en el episodio 7 en uno de los momentos más épicos de la serie además. Es hipnótica y arrítmica total. Las voces dobladas que recitan (no cantan), los dramáticos violines que canalizan el leitmotiv, el exótico tabla, los puntuales efectos… todo hace que resuene en una sencillez enigmática y extraña. Es imposible definir esta música y reconozco que no es para todos los públicos, pero es su rareza dulce y misteriosa la que la hace tremendamente especial. Asombroso.

Kimi ni Todoke (2010)

Kimi ni Todoke

Tanizawa Tomofumi

Típica canción pop con una melodía M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-A. No me suelen gustar los temas tan descaradamente comerciales, pero, ¡es que está muy bien construida esta canción! La voz, a pesar de que Tanizawa Tomofumi es contratenor (no me gustan las voces agudas, joder) es agradable, no chirría, fluye con una suavidad brillante y el timbre es realmente bonito. Lo único que me molesta, aunque lo perdono por completo, son esos arreglos recargados de sintetizador (blegh). Brindan al tema una textura de merengue que no le hace falta. Bastante dulzona es la melodía de por sí. Con más presencia del piano el resultado habría sido más seriote, pero mucho más ligero. En ocasiones menos es más. No obstante es una composición que me encanta, y el trémolo que tiene la guitarra es genial (¡se debería oír más, carajo!). Adoro los trémolos, pertenezco al partido A.T.E.A.: «Abusemos del Trémolo hasta que Explote el Ampli». KA-BOOOOOM!!!

¿Hay más canciones y piezas musicales que me gusten? Pues sí, unas pocas más y posiblemente que me entusiasmen de la hostia; pero ahora mismo no me acuerdo y por la salud cerebral de los que estáis leyendo esto, no voy a eternizarme. Cinco son cinco.

Me voy a dar un atracón de lichis. Jaa ne!