Tránsitos

Tránsito XV: Bloodthirsty

Bueno, ya estamos definitivamente de regreso, y no se me ocurre una manera mejor que reengancharme con mi sección favorita de SOnC: mis amados Tránsitos. Porque el terror, el misterio y la truculencia son pura vida, camaradas otacos. Y después de unos meses bastante durillos, no puedo imaginar un retorno al hogar más estimulante que con una banda sonora de gritos desgarrados, tétricos clavicordios y carcajadas malvadas.  Porque eso es lo que vais a encontrar a continuación.

Ha sido reconfortante sumergirme en las cenagosas aguas de esta trilogía clásica del terror de Tôhô: Bloodthirsty. Completamente desfasada, esa es una de sus numerosas virtudes, sobre todo para aquellos que seáis fans del terror gótico más kitsch de la británica Hammer. Esta trilogía abominable está conformada por The Vampire Doll (1970), Lake of Dracula (1971) y Evil of Dracula (1974), las tres dirigidas por Michio Yamamoto con guion de Ei Ogawa. Y no, no tienen nada que ver entre sí, salvo por la temática vampírica y una macabra ambientación occidental.

Cuando los japoneses hacen suyo el legado cultural occidental, suelen suceder cosas bastante curiosas. Y si se trata ya del universo del terror, los resultados pueden parecer chocantes como poco. Al menos desde la perspectiva de esta parte del mundo. Y es que en Cipango han metabolizado nuestro pop para crear algo con vida y personalidad propias, nada que ver con nuestros amagos de turista a la hora de abordar Oriente, que suelen cebarse en un exotismo que roza la parodia. Japón nos ha asimilado bastante mejor, y los hijos de esa tremebunda digestión poseen ADN tanto oriental como occidental. Y una de esos innumerables vástagos es la trilogía que hoy nos compete: se trata de una quimera, un monstruo de Frakenstein donde las piezas del horror clásico gótico y del folclore japonés se han ensamblado con toda la ingenuidad que emana de una criatura recién nacida.

Así que lo primero que se debe tener en cuenta a la hora de visionar las obras que conforman Bloodthirsty es que son retoños de su tiempo, y que poseen todos sus encantadores defectos. Son el esfuerzo que realizó Tôhô por responder a la desbandada que se estaba produciendo en las salas de cine: la televisión drenaba sus espectadores. Daiei Films se declaró en bancarrota en 1971, así que Tôhô dio un paso adelante intentando ocupar su espacio en el terror. El enorme éxito taquillero de la Hammer era indudable, y otros países como España, Italia, México o Francia también se habían lanzado a crear sus propios films del mismo pelaje, por lo que Japón no iba a ser menos.  Y Bloodthirsty fue la visión del tándem Yamamoto-Ogawa del relato clásico de terror europeo. Toda una rareza, pues el experimento no se volvería a repetir hasta bastantes años después; aun así, su influencia es notoria en el posterior estallido del J-horror de los 90-2000s. Por eso debemos recordar que Bloodthirsty no es Netflix ni HBO, amiguitos, es otra cosa. Pertenece a otros tiempos, y su simplicidad forma parte de su fortaleza.

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¿Por qué despiertan, no obstante, cierto interés entre cinéfilos estas tres películas? Por la figura del vampiro. Japón es un país con un rico folclore en monstruos y demonios, fantasmas y espíritus vengativos. Los yôkai, yûrei y demás criaturas sobrenaturales se pasean con tranquilidad por las historias y vivencias de Cipango, con una carga de realidad que no poseemos en Occidente. Sin embargo, carecen del clásico vampiro o kyûketsuki, como lo llaman ahí. Lo han adoptado. Cierto que en su mitología existen criaturas con algunas características de los chupasangres, pero no son vampiros. Para Japón el vampiro es un fenómeno netamente extranjero, y es algo que, por cierto, queda una y otra vez recalcado en los tres films. Bloodthirsty es una especie de anomalía que despierta curiosidad no por su calidad, que es mediana, sino por su original forma de acondicionar el mito del nosferatu.

¿Fue esta la primera vez que se llevó a las pantallas de cine niponas al demonio hematófago por excelencia? Por supuesto que no, ese honor le pertenece a Onna kyûketsuki o Lady Vampire (1959), de Nobuo Nakagawa; aunque otros opinan que fue Kyûketsuga o Vampire moth (1956), del mismo director. Después se produjo un enorme vacío hasta la llegada de nuestros protagonistas de hoy; y de nuevo silencio absoluto hasta los años 90 (sin contar obras de animación como Vampire Hunter D, claro). De ahí la singularidad de Bloodthirsty en la historia del cine nipón aunque, por supuesto, su interés va mucho más allá.

Se trata de un trío de films que tienen lugar en un escenario contemporáneo, donde la modernidad y el terror decimonónico colisionan, en el que lo urbano y lo rural se enfrentan, donde superstición y racionalidad se encuentran y hacen las paces. Así que no solo las influencias de Terence Fisher o Roger Corman son evidentes con su regusto gótico; sino que hallamos con inusitada fuerza al Conde Yorga, vampiro (1970) de Bob Kelljan, incluso a nuestro entrañable Paul Naschy, al lujurioso Jean Rollin o Mario Bava. ¿Percibís cierto aroma a serie B? Es que Bloodthirsty es pura serie B. A pesar de Tôhô. Ya sabéis lo que hay.

The Vampire Doll (1970), también conocida como The night of the vampire, The Legacy of Dracula o Yûreiyashiki no Kyôfu: Chi o suu ningyô (algo así como “la muñeca sedienta de sangre de la casa encantada del terror”), es desde mi punto de vista, la más extraña y mejor construida de la trilogía. También la más sencilla, con una atmósfera onírica inquietante, hipnótica. Y no aparecen vampiros. Al menos no desde una perspectiva tradicional. Entonces, ¿a qué vienen esos títulos? Lo desconozco. Desde luego, el que más se ajusta a la obra es, como no podía ser de otra forma, el original japonés. The Vampire Doll tiene mucho de Edgar Allan Poe, de la claustrofobia de Psicosis (1960) y los recursos del horror occidental; sin embargo, cuenta una historia muy del gusto nipón. Impredecible pero trágica, con el melodrama a flor de piel.

Kazuhiko Sagawa hace bastante que no ve a su prometida por cuestiones de trabajo, por lo que decide ir a visitarla a su casa, una antigua mansión victoriana entre los bosques, apartada del mundo. Pero cuando llega ahí, descubre con estupor que ha fallecido en un accidente. Su madre, la señora Nonomura, una mujer taciturna y de mirada perdida, no le da demasiados detalles, pero lo invita a pasar la noche en la casa. Pasada una semana, la hermana de Kazuhiko, Keiko, está preocupada porque no tiene noticias de él. Convencida de que le ha pasado algo, decide acudir a la ominosa mansión acompañada de su novio, Hiroshi. Lo que en un principio parece un enigma sobre personas desaparecidas va creciendo hasta convertirse en algo inimaginable.

The Vampire Doll es una película corta, de apenas 70 minutos. Y sorprende que en tan poco tiempo sea capaz de narrar una historia tan sencilla pero con un desarrollo tan inesperado. Y aunque los medios no son espectaculares, la dirección de Yamamoto es rotunda y valiente. Por supuesto, el papel de los actores es esencial, y pese a que los personajes no son de gran complejidad, destaca la fabulosa interpretación de Kayo Matsuo como Keiko. Tanto en The Vampire Doll como en Lake of Dracula son mujeres las que llevan la mayor parte del peso de la película, y eso es de agradecer entre las habituales scream queens de la época, cuya iniciativa podría compararse al de un saco de patatas.

The Vampire Doll tiene cierta cualidad etérea que puede despistar al espectador occidental, porque entre la imaginería propia de la británica Hammer y sus clichés, se desliza un cuento de terror japonés, un clásico kaidan. Y para amenizar la historia, nada mejor que la banda sonora minimalista-gótico-yeyé de Riichirô Manabe, que tiene la virtud tanto de irritar hasta el infinito como de poner los pelos de punta. Esos clavicordios medio desafinados, que suenan como si los hubieran arrojado por unas escaleras abajo, son para no olvidarlos jamás; y brotan por doquier en cualquiera de las tres películas de Bloodthirsty, pues Manabe fue el compositor principal de todas ellas.

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Y tras el éxito que supuso The Vampire Doll, Yamamoto dirigió al año siguiente The lake of Dracula (1971), también conocida como Lake of Death, Japula, Dracula’s lust for blood o Noroi no yakata – Chi o suu me (algo así como “la mansión maldita: ojos sedientos de sangre”). Para ello contó con el elenco de secundarios de la película anterior y con Ei Ogawa al guion.  Y aquí, ¡por fin!, aparece un vampiro con toda la parafernalia: capa, ataúd, estacas de madera, colmillos, ojos inyectados en sangre, etc. Eso sí, sin acudir en ningún instante a elementos religiosos. Es Shin Kishida el que interpretará a un monstruo brutal, de poderes mesmerizantes y mirada salvaje que no articulará palabra hasta el final de la película. De nuevo la que impulsa la narración es el personaje femenino de Akiko, interpretado por Midori Fujita.

Akiko tuvo a los cinco años una vívida pesadilla que la ha perseguido hasta la edad adulta. Por eso, ya establecida en una casita junto al lago Fujimi con su hermana pequeña, decide exorcizar sus demonios pintando cuadros. Allí trabaja como la maestra del pueblo con tranquilidad, aunque la llegada de un extraño cargamento a la aldea empezará a viciar la atmósfera. Akiko, muy aprensiva, decide comentar sus inquietudes a su novio, Saeki, médico de un hospital cercano. Al principio intenta consolarla quitándole hierro al asunto, pero la llegada de una muchacha de la villa medio desangrada y catatónica a la clínica le hará cambiar de opinión.

Lake of Dracula tiene de provecho ese interés por el psicoanálisis que le otorga a la protagonista un fondo más redondo de lo esperado (aunque tampoco es para lanzar cohetes, ojo). La protagonista femenina representa el inconsciente, el pasado, las emociones; su novio, la racionalidad, el presente y la lógica. Un binomio bastante común en las películas de terror, pero que en este film se solventa de una forma fluida, sin conflicto. De hecho, la presencia de gore es prácticamente inexistente. Resulta meridiana la influencia del Dracula (1897) de Stoker, así como del culebrón gótico televisivo Dark Shadows, que ese mismo año finalizaría su emisión tras seis años en la ABC.

Resumiendo, Lake of Dracula es la historia de un trauma infantil que necesita solventarse al llegar la adultez. Pero, como todo producto típico japonés, hay más cera de la que arde y el melodrama desorbitado hará acto de presencia para explicar, en un desenlace que se precipita como un tobogán, una historia de demonios extranjeros y maldiciones familiares. Vale, tenéis razón, las peleas son ridículas, el recurso de los pájaros es más una caricatura que otra cosa y las caídas… ¡ay, esas caídas!  Es difícil reprimir la risa. Pero nadie dijo que esta trilogía no fuese de una candidez absurda.

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Evil of Dracula (1974) o Chi o suu bara (algo así como “la rosa sedienta de sangre”) es el film que cierra la trilogía de Bloodthirsty. Es la más ambiciosa de las tres, la más compleja argumentalmente y que más personajes incorpora. Sin embargo, resulta la más floja también. Aquí además los personajes femeninos ceden su espacio a los masculinos, convirtiéndose en meros satélites sin ningún tipo de dinamismo ni capacidad de decisión. Sus preocupaciones se restringirán a los asuntos sentimentales, el amor y la belleza. Son el recurso sexual de una película cuyo pulso erótico es notable, sobre todo si lo comparamos con sus predecesoras.

El profesor Shiraki llega a un prestigioso internado femenino a impartir clases de psicología, donde el director, rápidamente, le informa de que pronto tomará su puesto, ya que su salud es frágil y la muerte de su esposa, en un accidente de tráfico, le impiden una dedicación plena. Shiraki se sorprende mucho de este ascenso forzado, pero su asombro irá a más tras sufrir una excepcional pesadilla, y todavía muchísimo más cuando conozca al médico del establecimiento, que lo instruirá sobre una serie de leyendas locales macabras que apuntan a unas misteriosas desapariciones entre las alumnas.

Evil of Dracula remite directamente a Lust for a Vampire (1971) de Jimmy Sangster. Sin más. Su dominio es diáfano. Y la que podría haber sido, por recursos y versatilidad, la mejor de la trilogía, se quedó en una amalgama grotesca en la que profesores recitan a Baudelaire como sonámbulos (concretamente El vampiro y La metamorfosis del vampiro), se realizan transplantes de cara al estilo troglodita y el argumento se embarra en un cieno incomprensible tratando de resultar sofisticado. Y es una pena, porque entre pezón y pezón, la digna interpretación de Toshio Kurosawa pierde su lustre. No obstante, sería injusto proclamar que Evil of Dracula es una bosta, porque la excentricidad japonesa siempre brinda sublimes momentos de poesía y bizarrismo, que en SOnC son bienvenidos con auténtico fervor.

Bloodthirsty es una trilogía solo apta para amantes de Japón y del terror clásico europeo. Una combinación que no se da en demasiadas ocasiones, por lo que su público objetivo es escaso. Si os atrevéis a catarlo, hacedlo con benevolencia. Es un producto entrañable a la vez que toda una rareza en la historia del cine nipón. No esperéis “pasar miedo” porque os sentiréis defraudados; Bloodthirsty es inocencia y chaladura, una trilogía donde los vampiros no son lo que parecen. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Porque el verano muerde, porque me aburro, porque sí

A estas alturas creo que casi todo el mundo estará de acuerdo en que esta temporada de verano 2017 se presenta como una de las más flojérrimas en bastante tiempo. Mucha penita da, al menos su aspecto resulta de lo más mustio por lo que, tal como anuncié ya por twitter, no voy a comenzar ningún estreno. No dudo de que al final alguna serie consiga alcanzar cierto interés incluso sorprenda para bien, a pesar de lo que en inicio haya podido aparentar, pero tengo el cuerpo ya muy gandul para según qué cosas. Todos los anime estivales de este año o me provocan perezón con obesidad mórbida o los considero unos zarrios. Sin más. Si leo que alguno mejora basándome en las opiniones de colegas blogueros, quizá le dé su oportunidad. Sin embargo, no albergo grandes esperanzas y la desidia, además, se me apodera. Tienes pinta de tostón, veranito del 17, no offence.

Así que, ¿cómo puede perder el tiempo Sho-Shikibu? Pues imaginando que ya ha llegado su amado otoño, disfrutando del fresquecillo, las maravillosas hayas de fuellas rojas y escribiendo sobre los anime que piensa ver. Por supuesto, no se sabe todavía el total de estrenos, pero las tardes del estío derriten el cerebro y alucinar un ratillo tampoco viene mal. Y que este es mi blog y desvarío sobre lo que me da la gana, claro. No hay gran cosa todavía anunciada, apenas trailers ni demasiada información, no obstante algo he sacado en limpio. Que sirva de pequeño adelanto para olvidar el pegamento de este verano anestésico.

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El plato fuerte de este otoño, como ya sucedió en primavera, van a ser las segundas temporadas. Al menos para mí. Vuelvo a recordaros que aún desconocemos gran parte de la que va a ser la parrilla otoñal, así que son impresiones hasta justo este mismo preciso momento. Me encantaría que aparecieran nuevas obras que me obligaran a desdecirme, así que a la espera de un buen revés quedo.

¿Cuál va a ser mi prioridad absoluta? Pues Hôzuki no Reitetsu. Un día por desvelar de octubre y con un número indeterminado de episodios, regreserá a nosotros el maestro de ceremonias más sardónico de los Infiernos búdicos. Bueno, Hôzuki y toda la cohorte de personajes mitológicos y del folclore popular sinojaponés que desfilan sin cesar. Si la primera temporada y sus respectivas OVAS me encantaron, deseo fuertefuertefuerte que esta segunda logre, como mínimo, lo mismo. hoozukiSu humor negro y absurdo, el rico panorama cultural que despliega en cada capítulo, los pequeños sketches que aprovechan cada segundo para exhibir un espectáculo delirante que se ríe de sí mismo si hace falta, su elenco heterogéneo y dinámico, etc, etc, etc, hicieron hace unos años de esta serie una de mis favoritas sin ninguna duda. Se aprende un montón con ella y encima es divertidísima. Estoy ansiosa por el reencuentro y espero que no cambien demasiado el formato, que resulta perfecto. También es cierto que no todo el mundo disfruta con las historias autoconclusivas y muchos buscan una continuidad argumental en cada episodio; pero hay que tener en cuenta que la esencia de Hôzuki no Reitetsu es otra: las viñetas de comedia.

Osomatsu-san también tendrá su segunda tanda. Este clásico moderno no podía permanecer sin continuación, lo pedía a gritos. Sin saber aún fecha de estreno y cantidad de episodios, se deduce que será en octubre y constará de 25 capítulos. Pero a saber. Es curioso, pero dos de mis top otoñales son comedias. Me parece extraño porque es un género por el que no me suelo inclinar. En contadas ocasiones logro conectar con el sentido del humor de las series, la mayoría me produce vergüenza ajena o directamente sueño, sin embargo Hôzuki no Reitetsu y Osomatsu-san me engatusaron, sobre todo la primera. Para variar, mi tercera opción en las reanudaciones es algo diferente: Kekkai Sensen & Beyond.

La primera temporada, que sin duda me gustó, también me dejó un regusto agridulce. Así que esta será la oportunidad de resarcirme si va todo bien y no resulta un truñaco, por supuesto. Reconozco que, como no cuentan con Rie Matsumoto esta vez, siento bastante desconfianza. Para mí la presencia e ideas de Matsumoto fueron clave en 2015, y no todo el mundo además consiguió sintonizar con su forma de crear. Tratar de innovar es lo que tiene, que no siempre se redondea ni se comprende. Aun así, el parón que sufrió este anime lo perjudicó muchísimo. Veremos lo que nos depara Kekkai Sensen & Beyond, ya que Shigehito Takayanagi posee unas cuantas tablas y, aunque es probable que pierda originalidad, también podría ganar en solidez shônen. Un alivio para los más tradicionales.

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El asunto es peliagudo, porque muchos de los anime que han llamado mi atención guardan altas posibilidades de germinar como cerdadas supremas. Sinopsis incompletas, no fotos, no vídeos promocionales y un rosario de falta de datos estupenda. Pero es normal, estamos en julio; y, ¡qué carajo!, de esta manera también es divertido hacer apuestas. Empecemos.

Kujira no Kora wa Sajô ni Utau me atrae como un imán gigantesco. Del manga solo he tenido oportunidad de leer cinco capítulos (un dibujo precioso, por cierto), pero a poco que el anime le sea fiel, creo que tendremos entre manos uno de los productos más interesantes del otoño. No el que más, pero muy destacable. Está catalogado como shôjo, y no sé hasta qué punto seguirá los cansinos patrones de la demografía; aunque también pertenece a la ciencia-ficción, el misterio y la fantasía, así que a priori me tiene ganada. Su trailer es bastante elocuente en ciertos aspectos, me ha gustado mucho por lo que… ¡COMPRO!

En una línea más clásica dentro de la fantasía y el shôjo, en octubre se estrena también Mahôtsukai no Yome, que ha estado precedida de tres OVAS. Solo he visto dos de ellas, y no me han dicho gran cosa. El manga, que está siendo publicado por Norma y lo estoy siguiendo, ha terminado decepcionándome un poquillo. Quizá porque tira demasiado para mi gusto de los tópicos de la fantasía haciéndose previsible; y que la protagonista, con un ligero aroma a Mary Sue, tiene ese rollo de chica frágil e indefensa que me satura bastante. A pesar de que a estas alturas le encuentro más defectos que virtudes, la veré porque tengo fe en que me entretenga y los cuentos de hadas siempre merecen un par de vistazos. O tres. Harina de otro costal es Inu Yashiki, cuyo manga también estoy leyendo pero ¡sin desencanto alguno! Altamente recomendable, de hecho llevaba un tiempo calibrando si escribir una reseña de lo que tenía recorrido, pero sabiendo ahora de la serie, merece un manga vs. anime como la copa de un pino. Es uno de los estrenos relevantes de la temporada, una serie para adultos (existimos, ¡sí, estamos aquí!) y de temática inteligente. Sci-fi de calidad, mis queridos otacos. Y mucho, mucho más cuando se rasca la superficie, con Oku-sensei ya se sabe. A la dirección estará Keiichi Satô, así que no puede ocurrir nada malo, ¿me oís? NADA MALO. He dicho.

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Y para cerrar, aclaro que no he querido introducir ningún school life porque estoy hasta el moño de adolescentes. Es lo que sucede cuando trabajas demasiadas horas con ellos, que al final del día quieres enterrarlos vivos o arrojarlos por un puente. Atados y con bozal. Así que nada de Just Because! y otras majaderías de colegiales. La única excepción es Poputepipikku, pero los que ya conozcáis el tebeo sabréis que se trata de una cosita bastante enferma que poco tiene que ver con los entornos escolares. Tengo una curiosidad insana por este anime, que supongo será de duración corta (2-5 minutos) y me las veré luego canutas para lograr ver. Ese estilo de antigua tira cómica, donde las dos protagonistas vomitan sin parar insensateces (algunas bastante profundas, no es broma), en realidad es muy posmoderno, muy pop.

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Aunque tengan la mayoría de ellas fecha de estreno, en Occidente suelen pasar meses hasta que conseguimos visionarlas. La paciencia es una virtud, dicen. Reducir cabezas como hacen los shuar, una habilidad que no me importaría adquirir para ponerla en práctica en momentos de exasperación. A lo mejor encuentro algún tutorial en youtube al respecto. Volviendo a las películas, Godzilla: Kaijû Wakusei cuenta con mi beneplácito, a pesar de que la animación de Polygon Pictures no sea precisamente de mis preferidas. Pilotarán los directores de Ajin y Sidonia no Kishi con la colaboración de Gen Urobuchi, por lo que unos mínimos hay garantizados. Rezaremos a Nyarlathotep el Caos Reptante para un pronto estreno por estos lares.

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¿Merece la pena que me trague la película de ese clásico animierder que fue Dance with Devils? Porque el 4 de noviembre verá la luz Dance with Devils: Fortuna. Fue un bodrio tremendo al que le cogí cariño, sobre todo por Peluchón ❤ y esa autoparodia terrorífica que se gastaba. Risas, muchas risas. Ya lo decidiremos cuando llegue el momento, no hay por qué apresurarse, y menos con engendrillos de esta especie. Asimismo, en el undécimo mes se estrenará la adaptación a largometraje del clásico del manga de los años 70 Haikara-san ga Tôru, de Waki Yamato. Tuvo su serie televisiva hace casi cuarenta años también, y parece que contará con una segunda parte en 2018. Estoy bastante interesada en este film, pues trabaja temáticas sugestivas (liberación de la mujer) en un contexto histórico fascinante, la Era Taishô (1912-1926). Su protagonista es una mujer joven que ha sido educada de forma poco convencional, cercana a los tradicionales valores masculinos (practica kendo, bebe sake, rechaza las labores domésticas, viste al modo occidental, etc) y cree que una mujer debe casarse por amor y elección propia. Lo que se conocía en la época como una modan gâru (chica moderna). Apesta a shôjazo que mata, pero el planteamiento da la impresión de ser algo diferente. No obstante, ya sabemos cómo se las gastan los japoneses respecto al feminismo… todavía les queda un largo trecho por avanzar, bastante más que a los europeos.

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Menudo feeling tenían los anime de los 70, ¡inconfundible!

¿Me habré dejado alguna obra en el tintero? Seguro que sí. ¿Kino no Tabi, a lo mejor?Aunque para acabar de pulimentar la entrada, necesitaré más información, que supongo irán desgranando a lo largo de las semanas. Quizás esté pendiente por desvelar una joya animesca, ¡quién sabe! Por ahora, esto es lo que hay. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Galería de los Corazones Rotos, paja mental, Tránsitos

Tránsito VIII: La familia Poe

Y hemos alcanzado ya esa época del año donde los Tránsitos reaparecen. Esa pequeña sección enfocada en el terror, lo sobrenatural, lo fantasmagórico. Son temas que me gustan mucho, así que tampoco es extraño toparse con ellos por el blog; pero a partir de ahora hasta el 2 de noviembre serán más abundantes. O esa es mi intención. El año pasado tuvimos nada más y nada menos que siete tránsitos dedicados al cine, literatura, manga y anime. Este 2017 procuraré algo similar, aunque la escasez de tiempo no me permitirá una dedicación como la que me gustaría.

Aprovechando que, ¡por fin de los porfines!, Tomodomo publica este 31 de octubre ¿Quién es el 11º pasajero? (de cuyo anime escribí aquí), manga que llevo esperando desesperada todo el año, inauguro los tránsitos 2016 con una obra de la misma autora, Môto Hagio. Una obra que se llevó, junto a esta, el galardón Shôgakukan al mejor shônen del año 1976. Hagio-sensei fue premiada por partida doble. Aunque antes debo advertir que no voy a escribir una reseña del tebeo completo, simplemente porque no he conseguido leerlo todavía. Así que esta entrada, aparte de estar dedicada a los 9 episodios de 15 en total que hay rulando por internet, es una humilde petición para que alguna editorial del sector se atreva a dar el paso y publicar en español este clásico del shôjo. Si existen ediciones en polaco e italiano, no veo razón para que el público hispanohablante, mucho más numeroso, no pueda conocer este tebeo histórico. Ah, que cuál es el manga. Mis disculpas: Poe no Ichizoku (1972-1976) o La familia Poe.

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Portada del cofre de la reedición limitada especial 40 aniversario

Como indica la ilustración, se trata de un manga que consiste en 5 tankôbon y 15 capítulos. En sucesivas ediciones se acortó el número de volúmenes, y las polacas e italianas, por ejemplo, constan solo de 2. Este año se anunció la publicación en diciembre de dos episodios más bajo el nombre de Haru no Yume. La información suministrada es que la acción tendrá lugar en Gales en 1944, con un personaje nuevo femenino de origen alemán. ¿Esperaba Môto Hagio que La familia Poe tuviera esta enorme repercusión? Yo diría que no, pero eso no la amilanó y continuó creando un cómic la mar de extraño. Hizo un poco lo que le dio la gana, y eso es maravilloso. No hay nada más atractivo (al menos para mí) que la libertad creativa. Y en esos momentos el Grupo del 24, del que formaba parte Hagio-sensei, estaba haciendo literalmente historia. Esto no quiere decir que nuestra querida mangaka estuviera partiendo de tabula rasa; el mundo del shôjo ya existía, pero poseía unas características alejadas de lo que el Grupo del 24 tenía en mente. Eran sobre todo obras de orientación conservadora y escritas por autores masculinos (aunque había excepciones), y Môto Hagio junto a sus colegas querían ampliar los horizontes de la demografía. Aun así, las influencias de Osamu Tezuka y otros creadores eran inevitables (y necesarias). En el caso de este Poe no Ichizoku, la propia Hagio reconoció que le sirvió de inspiración la colección de cuentos Ryûjin Numa (1964), del gran Shôtarô Ishinomori. En concreto el número 4 de la recopilación, titulado La niebla, la rosa, la estrella. Una historia que me recordó muchísimo a la Carmilla (1872) de Sheridan Le Fanu. Y de aquellos polvos vienen estos lodos… aunque para bien.

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“Kiri to Bara to Hoshi” (1964) de Shôtarô Ishinomori

Poe no Ichizoku tiene de protagonistas iniciales a Edgar y Marybelle, una pareja de hermanos huérfanos que fueron convertidos en vampiros a temprana edad, por lo que permanecieron inalterables en sus 14 y 12 años. Cómo llega a suceder es algo que en los 9 capítulos que he leído no se aclara, aunque parece que es su familia adoptiva, los Poe, los responsables de su transformación. Pero el manga en realidad no sigue un orden cronológico, empieza con los dos hermanos viviendo como hijos de otra pareja de vampiros, los condes de Portsnell. Los cuatro simulan ser una familia normal, trasladándose de un lugar a otro de forma regular para no despertar sospechas. Suspicacias por las consecuencias de sus hábitos alimenticios y la falta de cambios en los adolescentes. Además Marybelle tiene una naturaleza bastante delicada, y representa una fuente de preocupación para todos. Esta vida itinerante les obliga a ser extremadamente cuidadosos, sin embargo Edgar está muy harto de toda esa situación desde hace tiempo. Busca refugio en la compañía de un compañero de colegio, Allan Twilight, del que termina enamorándose. Atención: La familia Poe no es un manga yaoi aunque se sugieran y emerjan ciertos elementos. Edgar y Allan además son más bisexuales que otra cosa, y su relación no acapara el protagonismo del cómic. Al menos hasta el episodio 9. Pero es innegable que esos elementos que aparecen son un precedente a tener en cuenta dentro de la historia del género.

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Edgar y Marybelle

Si habéis leído alguna vez una novela gótica, La familia Poe no os sorprenderá, porque tiene muchos de sus ingredientes: grandilocuencia e hipérbole emocional, escenarios tenebrosos, la consabida falacia patética, argumento rocambolesco, circunstancias sobrenaturales, erotismo velado de alta intensidad y sobredosis de misterio. Como fan de este género, fue un placer encontrar muchos de sus tópicos tan bien representados y, muy importante, sin caer en la parodia. Pero reconozco que no es una variedad del terror que suela gustar, y menos al público profano. Se ha caricaturizado tanto a lo largo del tiempo (porque se presta a ello, no obstante) que comprendo resulte algo difícil tomárselo en serio. Pero sigue siendo uno de los pilares fundamentales del horror moderno, y Môto Hagio en La familia Poe lo conjugó sabiamente con el Romanticismo y la renovación que supuso para el género Edgar Allan Poe.

No es fortuito que Hagio-sensei eligiera un título así para su obra, es un homenaje claro al escritor bostoniano, una declaración de principios donde encontraremos la truculencia tan característica de este autor, reflexiones sobre la muerte, la culpa, los deseos, etc.; y la omnipresente figura femenina lánguida, pasiva. De deslumbrante belleza aunque moribunda. No llega a los abismos metafísicos de Poe, pero lo encontramos muy presente junto a otras referencias, más dispersas, de espíritu victoriano como el Prerrafaelismo.

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“La Ghirlandata” (1873) de Dante Gabriel Rossetti

La estructura no lineal del manga sigue las directrices de los clásicos relatos breves de terror del s. XIX. Podrían ser episodios autoconclusivos en los que se nos narra, cada vez, una historia particular en la larga existencia de estas criaturas; pero en realidad se encuentran engarzados, formando una crónica completa. Al principio desde el punto de vista de un humano, que nos presenta a los monstruos en diferentes momentos del tiempo. El marco social de sus personajes, como es de esperar, pertenece al de la alta burguesía o la nobleza; y no tiene reparos en manifestar sus abundantes prejuicios de clase, que forman parte del drama. Pero no solo se centra en la fantasía oscura del cuento de vampiros, sino que Hagio-sensei contextualiza las tramas y subtramas acudiendo al realismo.

Existe una clara dicotomía: el mundo eterno, casi etéreo, pero siniestro del vampiro; y el mundo humano, trivial y en perpetuo cambio. Su eventual (e ineludible) confluencia es el origen de todo conflicto. El vampiro de Hagio, aunque no es un depredador psicópata, posee una fascinación hipnótica para los humanos, que caen bajo el hechizo de su juventud y delicadeza sin remedio. Sin embargo, también la criatura sucumbe a la fascinación de la belleza fugaz humana. Camina a la luz del sol y lleva una existencia más o menos disimulada, pero siempre distante. Y no es para menos, las consecuencias del encuentro de esos dos mundos suelen ser imprevisibles. ¿Cómo enfrentar desde una perspectiva racional la existencia de unos seres inmutables, sin aparente vida y que se alimentan de sangre? Es la variedad de reacciones humanas a este hecho extraordinario el centro de la mayoría de los capítulos y, a través de ellos, conocer más sobre las vicisitudes de Edgar y Allan, los personajes centrales. Efectivamente: Edgar Allan… Poe.po2

Hace falta armarse de paciencia para ojear este manga, porque tanto por su arquitectura como por la gran cantidad de personajes y hechos que se suceden, es necesaria cierta atención. No se trata de un tebeo convencional y, a pesar de que en realidad no es una obra complicada, requiere una lectura activa. La familia Poe es melancólica y poética, resulta asombroso que años después las sagas exitosas de Anne Rice, Whitley Strieber o Stephenie Meyer repitieran en sus novelas conceptos idénticos a los que podemos encontrar en este manga. En el primer caso de una forma muchísimo más afortunada que en la tercera. Las semejanzas con Entrevista con el vampiro (1976) son extraordinarias. Podemos afirmar que este tebeo se adelantó a su tiempo en muchos aspectos, y aunque el arte sí ha quedado desfasado, continúa siendo una obra perfecta para todos aquellos que sean amantes de la novela gótica y los vampiros. También es verdad que el que busque “pasar miedo” con La familia Poe no lo conseguirá. Aunque utilice las moléculas del género, su objetivo no es asustar. Se trata más bien de un manga melodramático, con mucho de folletín y algo de romance, pero bastante inofensivo.

Me habría gustado contar alguna cosa más sobre La familia Poe, pero como os indicaba al inicio, no he podido finalizar su lectura ya que he sido incapaz de encontrarlo. Si alguien logra hallar este manga completo, me sentiría muy agradecida si dejara algún comentario. Mientras, solo resta esperar a que alguna editorial se anime a publicarlo. ¡¡¡Por favor!!! Desconozco cómo finaliza y qué sucede con sus personajes principales; tengo muchos interrogantes que en los 6 capítulos restantes seguro conseguiría despejar. No es que se haya quedado a mitad de una trama emocionante, porque este cómic no tiene ese tipo de disposición, y además es pausado. Pero faltan datos. Deduzco que son los relacionados con el pasado lejano y el presente, pero no sé más.

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¿Merece la pena comenzar este tebeo a sabiendas de que no es posible leer los últimos capítulos? Ya lo creo que sí. La familia Poe, aparte de ser un clásico a reivindicar, resulta que es ameno y cuenta una historia de historias bastante buena. Es como una matryoshka, dentro de ella hay más y más y más. Eso sí, como shôjo primigenio, hay flores y pétalos al viento que embisten a traición continuamente. Lo digo por las alergias. Y tampoco es justo ni adecuado aproximarse a él con la típica actitud cínica posmoderna (qué lacra, dios mío). Es una obra del año 1972, juzgarla según nuestros parámetros de principios del s. XXI sería una tremenda gilipollez. Así que Poe no Ichizoku exige un poco de esfuerzo. No mucho, pero algo sí. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, paja mental

¿Y ahora qué toca? Verano 2016

Menuda primaverita. La verdad es que solo he sacado en limpio al DJ cocinero, con el que he disfrutado como una perraca. El resto de series pues… no mucho. Lo más decente, aunque nada del otro mundo, ha sido Joker Game. Tenía bastantes expectativas puestas en esta serie aunque también muchos recelos, y ha resultado un producto formalmente bueno pero con un contenido mediocre. No malo, pero sí vulgar. La terminaré de ver, por supuesto, ya que su función de entretenimiento la cumple y no me irrita en ningún aspecto. Sin embargo, Bungô Stray Dogs, a pesar de mis reiterados esfuerzos, no la he podido continuar. Lo he intentado, pero no tengo ya talante para histrionismos. Kabaneri of the Iron Fortress empezó fetén y se ha ido convirtiendo en un producto harto convencional. Consecuencia: me aburrí y la mandé a escaparrar. Me puse con Flying Witch y no pasé del cuarto capítulo. Demasiado tranquilota, los narcóticos tienen su momento. Quizá más adelante le dé otra oportunidad, sé que la merece, pero ahora el cuerpo me pide otra cosa.

Conclusión: ¡viva Tonkatsu DJ Agetarô! Que un anime de 5 minutos y ejecución simplona me parezca lo más destacado de los estrenos de esta temporada, creo que lo dice todo. No voy a añadir más. Así que veamos lo que nos ofrece el verano, esa estación del año que lo único bueno que tiene para mí es que le sigue el otoño, mi favorito. Sin ánimo de presumir (qué va, jojo), mi zona se pone preciosa en esa época, con mis queridos arces y hayedos ardiendo entre las primeras nieves. ¡Ay, pero qué ganas de que llegue octubre ya, joder! Bueeeeno, las noches estivales las suelo disfrutar también, lo admito. Agosto y mi telescopio cutre-salchichero son geniales, quizá porque no hay sol. Odio el sol.

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“Luna de verano en Miyajima” de Tsuchiya Koitsu (1936)

Expongo a continuación una pre-selección de lo que planeo olisquear esta temporada. La mayoría de los anime los he elegido guiada por mi intuición de topo o porque el argumento me atrae, pero no he tenido en cuenta ni estudios, ni directores, ni nada parecido. ¿Por qué? Porque al final acabo viendo solo lo que me gusta de verdad, proceda de donde proceda. Ya después prestaré atención al resto de detalles, pero lo principal es que retenga mi atención lo suficiente para que finalice la serie. Últimamente no son muchos estrenos los que lo logran, y eso tampoco me tiene muy contenta. Bueno, al turrón.

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Tenía en mente los siguientes anime, pero al final he decidido no verlos. Por ahora. El primero de ellos es ReLIFE, que atraerá mucho público porque parte de una base atractiva: slice of life y vida escolar con una chispa de mmm… magia. O algo así, un adulto que tiene la ocasión de regresar a su adolescencia y al instituto. Es bastante común encontrar en series y mangas la idealización (más bien obsesión) que padecen los japoneses por esa época de la vida. Personalmente, no se me puede ocurrir escenario más pesadillesco: un momento donde todavía no se sabe de la misa la mitad pero sí se tiene la arrogancia para creerlo, se hacen y dicen gilipolleces en modo AK-47 y encima brotan miríadas de granos. La adolescencia es una mierda, señores. La edad adulta también, pero menos. Regresando al tema, ReLIFE no me convenció y el cupo de school life con fenómeno anómalo de por medio ya lo tengo cubierto con otra serie.

Sweetness and lightning. Ya solo el título se me atragantó. A veces me pregunto por qué narices los japoneses son tan cursis. Aun así me planteé seguirla durante cinco minutos. Luego reflexioné y se me pasó. Estoy segura de que los amantes del slice of life y la comedia blanca, con criatura kawaii hiperactiva y megafeliz que aporta las dosis pertinentes de ternura y gracietas espontáneas, la disfrutarán. Yo no. Soy una misántropa que solo se regocija en descuartizamientos, obras del precámbrico y galimatías hipster. Estoy de guasa, claro, pero necesito unas vacaciones. Y tras ellas, no creo que las aventuras culinarias de la familia Inuzuka me sigan llamando mucho la atención. Aunque a saber.

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Adoro los vampiros, así que durante un par de segundos pensé que Servamp podría resultar divertida. Luego leí la sinopsis completa y me dí cuenta de que el peligro de que ese anime fuera excremento de trol era muy real. Por lo que extirpé el deseo de mi débil mente. Cosa semejante me ocurrió con Hitori no Shita: the Outcast, y es que el género zombie está ya muy xocarradito y la imaginación brilla por su ausencia. Deberían dejarlo descansar unos años, y no solo en el mundo del manganime. Que ya huele.

Con Handa-kun he dudado, de hecho mis intenciones iniciales eran seguir la serie. Pero como con el manga estoy bien servida y la historia no me cautiva tantísimo como para verla de nuevo en su versión animada, he preferido aparcarla. Dependiendo de cómo marche, igual me subo al carro más adelante.

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Como indica el estupendo encabezado (¡dios salve mi arte con el Paint!), son series que tantearé pero que tampoco me emocionan demasiado. A priori. Estas cosas cambian y mucho. Veamos entonces.

Fukigen na Mononokean

Tiene unas premisas que recuerdan levemente a xxxHolic, pero le voy a dar su oportunidad because yôkai. Es muy posible que se me haga insoportable por mis problemas en general con la comedia y me da un pelín de mal rollo. Vamos, que me parece tiene aspecto de bosta, pero Fukigen na Mononokean tendrá sus dos episodios de gracia because yôkai. Eh, y quién sabe, a lo mejor me llevo una sorpresa agradable y todo.

Orange

Este slice of life con toques de sci-fi es el caramelito de la temporada. Tienen que meter el patón muy profundo y con saña para realizar un anime abyecto con esta materia prima. Orange es un producto que viene ya con sello de garantía; probablemente tenga una recepción estupenda además, no puede ser de otra forma. Y si ya se esmeran un mínimo con el arte, tendremos uno de los productos no ya solo de la temporada, sino del año. Lo tienen muy fácil. Personalmente no estoy muy ilusionada con él porque el manga tampoco me atrapó, pero sé valorarlo a pesar de mi tremenda alergia a la sensiblería o al melodrama lacrimógeno. Y de eso puede haber un poco… aunque no se me asusten: con un mínimo que sea fiel al manga, la insulina no será en absoluto necesaria.

orange

Mob Psycho 100

Solo espero no encontrarme con una clonación de las ideas de One Punch Man, porque esa clase de efectismo funciona una vez. Una segunda puede hacer perder la chispa… y eso en una comedia es nefasto. Sin embargo, estoy elucubrando porque ni he leído el manga de Mob Psycho 100, ni he indagado demasiado en su argumento. Precisamente para aumentar las posibilidades de llevarme una sorpresa guay. Aun así, tengo mis reticencias que, fíjate qué cosas, también albergaba con One Punch Man. Lo dicho, deseo que me impresionen para bien.

ñam

Es la intención, comerlos a gusto. Pero no hay nada seguro en el mundo, señores, salvo la muerte y los impuestos.

91 Days

Es mi prioridad definitiva este verano. Estados Unidos, años 20, la Ley Seca en plena vigencia, mafia y vampiros. PERFECTO. Claro que recuerda un pelín a Baccano!, pero eso no tiene por qué ser malo. Tengo puestas muchas esperanzas en este seinen, ¡menuda pintaza! Aunque ya veremos cómo se desarrolla el tema. Nunca se sabe, puede acabar convirtiéndose en el enésimo bluff. Pero en principio, 91 Days contiene muchos de los ingredientes que me hacen salivar hasta la deshidratación.

91-Days

Bananya

No tengo ni idea si voy a lograr encontrar un sitio en la red que lo suba y lo traduzca (seguramente no) pero,  ¡quiero ver Bananya! Un anime de 5 minutos cuya sinopsis es la siguiente:

“Bananya is a mysterious cat who hides inside a banana. Bananya lives undercover inside a real banana, and no-one has ever seen the part covered by banana skin… When nobody is around, Bananya secretly plays and creates mischief. Bananya likes to play and eat sweet things. Bananya’s dream is to become a stylish chocolate banana.”

Yo esto tengo que verlo, sin más. Aunque luego me fermente el cerebro.

 

animierder

Como esta temporada les he echado el ojo a varios aspirantes animierder bastante prometedores, habrá sección semanal dedicada a algún engendrillo de estos. Hatsukoi monster tiene casi todas las papeletas para ser la diana de mis crueldades; aunque Fudanshi Kôkô Seikatsu también tiene pinta extremadamente mongoloide. Observo muy de cerca Taboo Tattoo, que huele a truñaco de camello a kilómetros, y Tsukiuta the Animation es descerebre ratificado, por lo que me veré un par de episodios de cada uno y decidiré cuál me inspira más.

Si descubro que Saiki Kusuo no Psi Nan posee dignidad de animierder, quizá añada un mini-apéndice a la sección, porque se trata de una serie de 5 minutos y características bastante idiotas. Ya veremos, pero podría intentarse si no me da mucha vergüenza ajena… y se le puede sacar algo de jugo, claro.

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Las “monadas” de Tsukiuta. El megane es mío, aviso.

Respecto a películas, Koe no Katachi se estrenará el 17 septiembre, e ignoro cuándo podremos verla en el resto del planeta. La distribución y acceso a este formato es, desafortunadamente, más lento. Mientras tanto, nos consolaremos mediante el manga, que no es poco. También la curiosidad me carcome con la OVA de The ancient magus’ bride, que aparecerá en cines el 8 septiembre. De su manga hablo aquí, por si buscáis más información sobre la obra. Me llama la atención Kimi no Na wa, pero que el romance se pueda enseñorear por completo de la historia me da un poquillo por saco. Saldrá a finales de agosto, desconozco cuándo se podrá ver fuera de Japón.

Por otro lado, tengo muchichichichichísimas ganas de ver el corto Kaze no Yô ni. Pero muchas. Está basado en un one-shot del año 1969, escrito por el gran Tetsuya Chiba. Tiene todo el encanto y amor de los anime del pasado, porque han respetado su estilo artístico por completo. O al menos es lo que se deduce del trailer, que me ha dejado encantada. Hasta la cancioncita de Kana Matsumoto me ha gustado. Ah, qué nostálgico todo.

Como siempre apostillo, no sería extraño que abandonara series que incluyo en la dieta y adoptara luego otras que hubiera descartado o ni tenido en consideración. Pero en todo caso, no aumentaré su número, seguramente disminuirá porque me parecen muchas. Aun así, estoy abierta a vuestras sugerencias y otras alternativas. Pero a fecha de hoy, estos son los anime que son y así os lo hemos contado.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Animierder otoño 2015 semana ocho. END

Y llegamos a la conclusión de esta serie. No he visto el final todavía, me voy a poner a ello en unos minutos y, a pesar de mis deseos de bizarrismo, tampoco tengo demasiadas esperanzas puestas porque ha sido un anime bastante irregular. Me ha hecho reír y llorar, pero lo que pensaba que en inicio iba a ser un producto para adolescentes hiperhormonadas, fue virando a una parodia correcta, con momentos brillantes y otros no tanto.

Dance with devils, ¿qué me cuentas en este tu último día? ¡Desembucha tus secretos!

CAPÍTULO DOCE

¡Que le ha pegado un candelabrazo! ¡Tubérculo-hime ha cascado al papá de Lindo con un candelabro! JOJOJO Es lo mejor que ha hecho en toda la serie, pero no nos emocionemos. No nos emocionemos porque, aunque el episodio ha tenido detalles estupendos como la muerte (ortopédica) del rococó-moderner empalado tras caer al vacío; el surtidor de sangre en el que se ha convertido el proxeneta cuando lo ha intentado matar su propio hijo o las asfixias florales; en general ha sido, además de un despropósito donde no han explicado ni un mínimo según qué cosas, una cosita predecible y vergonzosamente cursi. Que sí, que es una parodia, pero que traten al espectador de tontolaba no está nada bien. ¿Decepción? Nah, en cierta manera lo barruntaba, así que la entrada de hoy la llenaré de instantáneas únicamente con esos momentos gloriosos que ha tenido. Escasos, pero ahí están.

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¡Morid, malditos!

No tengo mucho que decir en realidad, porque lo poco que ha sucedido o se sospechaba desde hacía tiempo (sí, la patatita ha comenzado a fosforescer y echar rayos por todos sus orificios) o ha resultado de un aburrido bastante patético. Oh, qué enorme sorpresa que el proxeneta tiente a su hijito con el señuelo de la familia feliz. Oh, qué malote (más bien planote) es el proxeneta (admito que me ha gustado cuando reía tipo MUAHAHAHA), no hay nadie más egomaníaco e ignominioso en el multiverso. Oh, qué conmoción que la patatita mate al proxeneta con la daga de la rubia muerta en un arrebato místico. Oh, qué asombro que se declaren, finalmente, ese par de gaznápiros su mutuo amor. Oh, qué inesperado que Tubérculo-hime elija vivir como humana y deseche al rubiales pijo. Con lo chuli que habría terminado todo si hubieran partido los dos al puto Infierno… Pero no. Ella prefiere quedarse con su mamá y primo y llevar una existencia de almeja o zamburiña (lo sé, no es una chica muy lista).
Su madre. Yo tendría un par de preguntas que hacerle sobre cómo y por qué cojones se lo montó, nada más y nada menos, que con un rey demonio. Solo para entrar en calor.
Su primo. Acaba friendzoneado (normal) pero el tío es pertinaz (en realidad un enfermo) y en la tonadilla deja claro que siempre estará vigilándola, con adoración, desde las sombras. Miedo. MUCHO. ¡¡Chaval, que es tu prima hermana, imagina un momentito vuestra descendencia!!

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El rococó-moderner feneciendo al estilo Vlad Tepes

Los vampiros, en general, han sido ligeramente (mucho) inútiles. Se lo podrían haber currado un poquito más, sacarles más jugo, pero en toda la serie han sido unos peleles ausentes. Y cobardes, cómo corren los jodidos cuando cambian las tornas. ¿Y el Ojo-maligno-tras-la-cortina? ¿Y Lord Maksis queda al final en un amago to be continued? Menudo bluff.

Resumiendo, ha sido un episodio final donde temas importantes han quedado sin solucionar o finiquitados de manera chapucera. Incluso si hubiera planeada una segunda temporada, esta conclusión continuaría siendo pelín lamentable. En general, Dance with devils ha sido desaprovechada.

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Tubérculo-hime en su único momento triunfal en 12 episodios

Casi todo lo divertido ha tenido lugar en la primera parte, porque conforme avanzaba hacia el final, el temita ha degenerado hasta ponerse en plan chute de insulina.

La cancioncilla y su parafernalia han sido realmente detestables. A los pocos segundos me he visto obligada a usar la doble velocidad. A la orilla de un lago, con estrellas fugaces, luciérnagas, cogiéndose las manitas… y Lindo stalkeando. Ahí el único que se ha despedido de Tubérculo-hime con un poco de dignidad ha sido Peluchón. Ay, mi Peluchón.

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Aunque no se perciba, ahí el angelito morboso está moviendo dos mechones de pelo como si fueran unas orejitas ♥ Cuernecitos kawaii

Lamentándolo mucho, no me retracto de mi elección al incluir este anime en los Meh Ones del 2015. En estas últimas tres semanas ya he ido haciendo pequeñas valoraciones sobre Dance with devils, así que ya tenéis una idea aproximada de la opinión que me he ido formando. He mantenido la fe hasta el final, porque creo honestamente que la serie lo merecía; solo ya por esos instantes de bizarrez suprema que nos ha suministrado en pequeñas dosis. Cierto que la intuición y la razón me indicaban que un desenlace mediocre era el más probable, eso es verdad.

¿Habrá segunda temporada? Ni idea. Con una conclusión de este pelaje, han dejado las puertas bien abiertas. Porsiaca. Imagino que dependerá de las ventas generales, porque este anime, os recuerdo, está vinculado a un manga y un juego de la Play también. ¿La veré si la lanzan? No, gracias, una y no más, Santo Tomás. Los únicos personajes por los que he sentido cierto aprecio han sido Peluchón y el angelito sadomasoquista. El resto, sobre todo la pareja, me han parecido tristes. Y tediosos. Ganas de reencontrarme con ellos en un futuro no hay muchas.

Me voy a la cama, creo que mis retinas van a sufrir una combustión después de tantas horas delante de una pantalla. Vacaciones de Navidad. JA.

Buenas noches, buenos días, buenas tardes.

 

 

 

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Animierder Otoño 2015 semana siete

Estoy frenética perdida porque llevo un montón de tiempo intentando trasvasar los contenidos de esta bitácora a blogger, y no hay manera. La única herramienta online que hay para convertir los archivos WP a blogspot no funciona desde hace meses, y me he pegado horas como una zombi furiosa buscando alternativas.

Sí, tenía planeado mudarme al good ol’ blogger porque WP me ha terminado agobiando. Tengo ya listo el diseño, los widgets y demás pijadas… solo faltan las entradas. Y observando el percal, paso muchísimo de ir de una en una. No way. Son casi 100. Así que, si no encuentro una solución que no implique perder millones de horas copypasteando, me quedaré en WP por mucho que me fastidie. Siento haber soltado tremendo rollo que no venía a cuento, pero estoy algo alterada y necesitaba desahogarme. Cuando esté más despejada, imagino que volveré a la carga, en busca del conversor perdido.

En fin, que se nos acaba Dance with devils. Me da hasta un poquitín de pena y mucha más me va a dar porque la conclusión que me gustaría, que es la de Tubérculo-hime, Lindo y el rubiales pijo carbonizándose en una tormenta de napalm, no va a ocurrir. Qué le vamos a hacer, soportaremos el consabido final feliz… ¿o no? Al menos en estos últimos dos episodios se les podría ir la mano y que se convirtiera todo en una espiral infinita de bizarrez y violencia. ¿Pido mucho? Bueno, al tajo. Ya sabéis: spoilers everywhere.

CAPÍTULO ONCE

¡Oh, he disfrutado como una cochina con este episodio! ¡Y he tenido a Peluchón! Había perdido por completo la esperanza de volverme a encontrar con él (en forma perruna, quiero decir) pero ha aparecido, imponiéndose como tiene que ser. Peluchón es un tipo duro y maligno. No estoy muy segura de que Lord Maksis esté al corriente de sus escarceos, porque las intenciones que tiene son claras: lo importante es el grimorio, Tubérculo-hime se puede morir perfectamente. Y, ahora que lo pienso, ¿sabe Peluchón que la patatita es hija de su Amo y Señor?

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La verdad es que no sé ni por dónde empezar, ha sido, de principio a fin, un episodio lleno de disparates y tópicos triturados en beneficio de nuestro asombro y vergüenza. Así, todo a la vez. Tubérculo-hime, por fin, llega hasta la presencia de Lord Nesta, que se encuentra en una enorme sala a oscuras hasta que decenas de velas se encienden, repentinamente, para mostrar un espectáculo grotesco. Ahí está él, en su trono, rodeado de mujeres semidesnudas encadenadas y bebiendo su sangre como si fueran fantas de limón. Tengo que decirlo: el rey vampiro tiene unas pintas de proxeneta exageradas. Durante toda esa escena, la patatita se entera de que Lindo es hijo del proxeneta, que su madre y su tía hacían un tándem místico tipo yin/yang donde Martha era la tristona y María la alegre; y, por supuesto, que solo con una pequeña extracción de sangre durante la noche de luna llena de su cumpleaños, se librará del grimorio.

También presencia la crueldad aleatoria y enorme poder del proxeneta, claro. Pero Tubérculo-hime no se deja arredrar y salpica toda la conversación de comentarios sentimentaloides y lerdos. Incluso osa llamar al proxeneta scumbag. Eso me ha gustado, un aplauso. Será imbécil, pero valiente. Aunque me da más bien que su nivel de retraso es tal, que le impide ser consciente de lo que sucede. Por cierto, la música, magistral; a tono con la grandilocuencia ridícula de los paisajes.

proxeneta
Rey, vampiro y proxeneta. También educador canino.

Tubérculo-hime es preparada como la víctima de un sacrificio ritual. Con baño perfumado, esclavas y vestido ceremonial horroroso incluidos. Parece que no se da cuenta, pues cree de veras que, tras una inocua chupadita, todo volverá a ser como antes. Sin embargo, tras recordar a su amiga la rubia, decide ser más precavida y coger unas tijeras que, casualmente, estaban por allí encima. El rococó-moderner va a buscarla para llevarla a la torre sur del castillo donde tendrá lugar la función y, antes de salir de la habitación, sucumbe ante los patéticos ruegos de la patatita: quiere saber qué significa eso de una chupadita solo. El rococó-moderner le mete leña, le dice que va a morir y disfruta torturándola un rato. Cuando la presenta ante el trono de nuevo, Tubérculo-hime intenta herir a Lord Nesta con las tijeras, pero falla (normal) y el proxeneta la hipnotiza para que no moleste.

Y mientras, ¿qué sucede con los demonios? Pues de la forma más random y absurda que os podáis imaginar (y con muchos portazos), todos deciden, Peluchón y Lindo inclusive, ir a rescatarla porque la aman perdidamente. Bueno, Peluchón no tanto.

florista
No comments

Ya tendida en el altar, cuando está a punto de ser mordida por el proxeneta, aparecen todos y se cantan una canción. Por cierto, se han vestido para la ocasión, todos horteramente monísimos. El florista con el kimono me ha encantado (los hombres en yukata/kimono siempre son más guapos, más inteligentes y más mejor todo, yo os informo). En fin, no tengo palabras, ha sido la apoteosis: incendios, explosiones, sudor, puños al viento indignados… y todos le confiesan su amor ardientemente. Ella, entre lágrimas, los acepta a todos también. ¡Que viva la poliandria! Aunque deberíamos centrarnos. Una irrupción así, aunque sea maravillosamente anómala además de una mamarrachada (puro amor, en serio), no es práctica en cuestiones marciales. Son asediados por una lluvia de vampiros sin fin, con Lord Nesta no se juega. Y ahí termina, abruptamente, el episodio. Chan-chan.

poliandria
Todos la aman

Solo queda uno. Y a mí no me han quedado muchas cosas claras. Lo de la madre de Lindo, si lo dejan así, es una chapuza bastante maja; por no hablar también de la pobre mamá de Tubérculo-hime, que se ha pegado toda la serie durmiendo. Literalmente. Espero con ansias el rifirrafe entre el proxeneta y su cachorro y me pregunto qué narices le pasa al Ojo-maligno-tras-la-cortina que no mueve ficha salvo a través de su hijo el rubiales pijo. Tiene pintas de que va a haber una congestión importante de información. Y Lord Maksis estaría genial que brotara de repente, la patatita comenzara a fosforescer, echar rayos por todos sus orificios (cosas del grimorio) y que todo ya explotara. KABOOM. Dance with devils me gustaría que tuviera un final esperpéntico e inesperado, me haría muy feliz. Así además debería retractarme de haberlo posicionado entre mis Meh Ones del 2015. Sería un placer tener que hacerlo. Veremos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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5 y 5 del 2015

Es un tópico, pero no deja por ello de ser cierto: ¡cómo pasa el tiempo, rediez! Se han sucedido ya 12 meses desde que hice la entrada dedicada a los 5 y 5 del 2014, y casi no me he enterado. La vida… la vida se desliza como angulas entre los dedos. Ay.

Ha sido un año donde ha habido, como era de esperar, de todo un poco; sin embargo (y siempre es mi opinión, y os recuerdo lo que pasa con ella) no he encontrado ningún anime que me haya emocionado del todo. Excepto uno. El año pasado Ping Pong, Hôzuki no Reitetsu y Shingeki no Bahamut sí que lo lograron. Me han gustado series, no puedo negarlo, pero no me han impactado. Osomatsu-san, por ejemplo, está siendo una ternura, algo irregular, pero divertida; nada más. Hibike! Euphonium se ha presentado muy digna, con buenos personajes, animación preciosa y argumento sólido; pero me ha resultado, en conjunto, anodina y el estilo de KyoAni se me suele atragantar. The Perfect Insider, que me he puesto con ella en vez de dejármela para ver en maratón, aunque no es caca de la vaca, se me ha deshinchado de una manera escandalosa (ay, Asano); me reafirmo en que lo que necesito es la novela y punto. Punch Line ha sido la insensatez del año sin duda, muy amena y confusa a la vez; pero nada memorable, vacía. Y luego han estado las desilusiones, que han sido abundantes. De hecho he flipado un poco con la cantidad de decepciones de este 2015. Unas han sido más gordas que otras, claro, y el verano marcó esta cuesta abajo generalizada.

Así que allá van mis 5 series preferidas de este año y las 5 que más me han desencantado. Estas últimas no son las que considero peores del 2015. Como comprenderéis, no he visto todo anime que se haya emitido (ni ganas) donde se pueden encontrar aberraciones tipo Diabolik Lovers More, Blood o los usuales insultos como Bikini Warriors. Esa clase de series no suelen entrar en mi radar. Sorry. El orden no es significativo, aviso. Las voy poniendo conforme me vienen a la cabeza y prau.

FAVEONES

 

Death Parade

デス・パレード

Esta serie fue un tiro a bocajarro nada más comenzar el año. Venía precedida de una OVA que auguraba material inquietante, y no defraudó. No defraudó demasiado, quiero decir. ¿Que podrían haber hecho un anime mucho más retorcido y haber profundizado más en ciertas encrucijadas morales? Por supuesto, pero el efecto tampoco fue tan tibio. ¿Que pudo hacerse algo repetitiva y no terminaba de arrancar en su argumento de fondo? Cierto, sin embargo a vista de pájaro Death Parade resulta equilibrada y amena, tiene una animación apropiada y unos personajes muy sugestivos. Tanto que algunos habríamos preferido saber más de ellos, y nos tuvimos que conformar con bocetos. Interesantes, pero bocetos. WOW. Menos mal que es de mis preferidas, no lo parece, ¿verdad? Lo es, lo es. Mi valoración general es muy positiva, pero no puedo evitar ser consciente de sus lagunas, sobre todo cuando su potencial era estratosférico. ¿Que optaron por una vía más conservadora? Una lástima, pero el resultado no ha sido malo ni mucho menos. No titubeo al decir que, para mí, es uno de los mejores productos de este 2015.

parade

Kurayami Santa

暗闇三太

Dudo mucho que alguno de mis escasos lectores haya visto esta serie. En realidad dudo que la hayamos visto más de 1000 personas en todo el planeta (fuera de Japón); y de esas 1000 personas, a más de la mitad le habrá parecido un tostón. Bueno, pues a mí no, y este es mi blog. Kurayami Santa, además de poseer una presentación original, en los escasos 5 minutos de duración de cada episodio se ha encargado de mostrar el Milagro Japonés de forma didáctica y, a la vez, contar pequeñas historias de moraleja escabrosa. Es un anime simple, accesible y para amantes de las curiosidades; me alegró bastante el final del verano. Sé perfectamente que Kurayami Santa no va a ser muy comprendido entre espectadores acostumbrados al anime estándar, pero no deja de ser una buena serie. Sus creadores han tenido la valentía de ofrecer algo distinto y la jugada, al menos a nivel artístico, no les ha salido mal. Otro tema es la respuesta comercial, claro. Me temo que no tendrá segunda temporada.

kurayamisanta

One Punch Man

ワンパンマン

Tengo que ponerla porque, aunque sigo teniendo mis reservas y no le voy a dejar pasar ni una, One Punch Man es una serie estupenda. No me llega al kokoro pero, indudablemente, es espectacular, muy divertida, con humor absurdo (del que me gusta), mucha acción y una trama que, aunque se haya leído o visto un millón de veces, saben conducir muy bien. No ha terminado todavía, pero me extrañaría sobremanera que la cagaran. One Punch Man es un ejemplo de anime básico dentro del género de acción y superhéroes que aprovecha con suma eficacia sus recursos y se ríe de sí mismo sin parar. Es lógico que guste y arrastre a tanta gente, es entretenimiento del bueno y con un ritmo excelente, no ha decaído mucho de episodio a episodio; así como la animación está siendo formidable (Madhouse, you know). Por méritos propios, a pesar de mi recelo, One Punch Man es de lo más destacado de este año. Y me gusta mucho, qué carallo.

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Yuri Kuma Arashi

ユリ熊嵐

Esta serie no es para todo el mundo. De hecho, cuando la empecé, no sabía siquiera si era para mí; y continué viéndola a pesar de que los primeros capítulos me dejaron con el culo torcido. Muy. No se podía esperar menos estando detrás Ikuhara. Abiertamente, es el anime enfermo del 2015. No es Utena, no es Mawaru Penguindrum (las comparaciones son odiosas, dicen); pero sus técnicas y procedimientos están ahí. Los fans de este señor disfrutamos y, a pesar de que me olía que sería una especie de reciclaje, Yuri Kuma Arashi es mucho más que decente, es un buen anime. Si se vencen los prejuicios y confusiones naturales, claro. Y luego está el tema de las lecturas a distintos niveles que tiene la serie, porque entre la abundante carga simbólica y su estructura peculiar, el anime de las ositas lesbianas antropófagas no es fácil de asimilar. Pero no es pretencioso y divierte, merece por completo estar en mi lista de 5 series favoritas porque logró con creces su objetivo: entretenerme y joderme la cabeza un rato. Gracias, Ikuni.

yurikuma

Kekkai Sensen

血界戦線

Es mi serie del 2015. A pesar de los pesares. A pesar de ese injustificablerastrerodespreciablemecagoentodolocagable hiato que estropeó el compás, dejándolo todo en un coitus interruptus cruel. Aun así, Kekkai Sensen es exuberante, hermoso, caótico, abrumador. Me quedo corta, puedo seguir soltando adjetivos rimbombantes hasta que muráis, pero voy a contenerme. Y aunque recuerde a Baccano! o Durarara!!, este anime sigue su propia pulsación, que es mil veces más salvaje. Lo que seguramente haga arrugar la nariz a una mayoría, que es ese patente desmadre en el que cae en la segunda mitad, fue una de las cosas que más me entusiasmaron. Y que conste que lo reconozco como defecto. Hubo momentos en los que se perdió en una vorágine que no pisaba tierra. Pero es que a mí personalmente me encanta esa sensación de ingravidez que genera la precipitación de acción y contenidos… para luego darte cuenta de que la información importante estaba siempre ahí. Todo ha sido una maniobra de distracción. Y orquestada para, en cierta manera, fastidiar al que aguarda los patrones habituales. Kekkai Sensen ha experimentado y le ha salido medio bien. No bien del todo, pero digno. Ojalá se arriesgara más y aparecieran más animes de esta clase, porque no son muchos. De hecho, Kekkai Sensen, en toda su maravillosa imperfección, es único en su especie.

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Hago una mención especial a Kagewani que, muy discretamente, está revelándose como una de las mejores series de horror y suspense de la temporada. Aunque admito que eso no es tampoco demasiado complicado. También debo nombrar, pero eso es por puro amor, la segunda temporada de Kamisama Hajimemashita. Es todo tan kawaii, tan shôjo, tan irreal… sigh. Es imposible no caer rendida a sus encantos. Que Nanami no sea una incapaz mental ayuda muchísimo también. Por cierto, me quedé con muchas ganas de echarle un ojo a Neko Nanka Yondemo Konai. Si alguien sabe dónde puedo verla, que lo escriba en comentarios, gracias. También estoy a la espera de tener el tiempo suficiente para poder dedicarme convenientemente a Lupin III. A Arsène siempre hay que otorgarle un lugar especial, es su privilegio como clasicazo.

 

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Nanami, toda borrachita, confesando su amor ❤

 

MEHONES

 

Como escribía al inicio, este 2015 ha estado lleno de chascos. Al menos para mí. Algunos los sospechaba, como Kyôkai no Rinne; otros me han dejado indiferente, como Kowabon o Sakurako-san; y también los hay a los que he enviado a escaparrar sin miramientos, antes de que la indignación me hiciera vomitar toda clase de ponzoña (Young Black Jack). Pero los que considero más sonados van a continuación. Hay de diferentes intensidades, y algunos incluso han obtenido la categoría de mierder.

Ore Monogatari!!

俺物語!!

Comenzó con unas premisas muy buenas, a pesar de que no conectara con su sentido del humor. Eso no fue óbice para que no pudiera observar sus virtudes (sobre todo en el manga) pero pasados ya unos pocos capítulos, creo que casi todos empezamos a olisquear que Ore Monogatari!! no iba a saber avanzar más allá de esas proposiciones iniciales. Unas ideas interesantes, donde el galán es un gigantesco mozo de corazón tierno, su amigo del alma un bishie inexpresivo y la damisela… la damisela una idiota. Que sí, que todo es una parodia, por eso Yamato tiene una personalidad femenina shôjesca tan exagerada. Pero en cada episodio se me hacía más y más insoportable; y como no se superaba la fase de la parejita, donde se caricaturizó todo cliché del género, me harté enseguida. Los esfuerzos por darle más protagonismo a Suna, por ejemplo, fueron bastante fofos. Y su hermana mayor, que es mi personaje favorito, no fue aprovechado adecuadamente. Resumen: Ore Monogatari!! se ha quedado en un anime normalito. Ni fu ni fa. ¿Que esperábamos demasiado de él? No estoy de acuerdo. Por mi parte solo le exigía que progresara, y lo que hizo fue repetirse, volverse monótono. Hubo capítulos mejores que otros y, visto lo visto, con 12 habrían sido más que suficientes. No me arrepiento de haberlo acabado (me costó), pero tampoco lo volvería a ver. Con eso creo digo todo.

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Plastic Memories

プラスティック・メモリーズ

El anime más desaprovechado, desperdiciado, malgastado y todos los sinónimos que se os ocurran del año. El campeón del despilfarro. La materia prima con la que contaba era extraordinaria, de unas implicaciones profundas, filosóficas. Pero no. Convirtamos el debate de la inteligencia artificial y la inmortalidad en algo banal. En un melodrama guiado por unos personajes mediocres e irritantes. Aburramos a la gente, hagamos de la catalepsia una plaga mundial. Plastic Memories es la peor pesadilla de una buena idea: el adocenamiento. Es probable que haya pasado sin mucha pena ni gloria entre el aficionado medio; una serie más con lolis (qué asco les tengo) para quemar, aunque esconda en su interior la luz de lo que podría haber sido algo hasta magnífico.

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Charlotte

(シャーロット)

Tengo muy claro lo que sucedió con este anime: las sucesivas vueltas de tuerca terminaron desmoronando su estructura hasta reducirla a un amasijo donde la suspensión de la incredulidad falleció de infarto de miocardio. Por tanta emoción, muerte y tragedia intempestivas. Qué bien me he quedado. Una cosa es querer sorprender, y otra ser improcedente. No todo vale. La serie ya comenzó tambaleándose y, a pesar de que había buenas ideas, las utilizaron para crear una historia, aparte de inverosímil, infantil como un bebé lactante. Trabajar con la hipérbole conlleva riesgos muy serios: el ridículo es uno de ellos, quedar como presuntuoso otro. Una pena porque algunos secundarios eran un auténtico filón, pero : mierder tó. Nada más que añadir.

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Gangsta

ギャングスタ

Qué lástima. Qué tremendísima lástima. Con una materia prima tan deslumbrante, unos primeros capítulos prometedores… y todo acabó rodando cuesta abajo hacia el más hediondo pozo de las inmundicias. Pero todo. Imagino que sabréis que Manglobe, el estudio que sacaba adelante la serie, se declaró en bancarrota; lo que tuvo que influir en la decadencia de Gangsta, tanto a nivel de animación como argumental. La degenaración paulatina además fue muy evidente. Y ese final… muy triste todo. Podría haber sido uno de los animes del año sin mucho esfuerzo. Pero se convirtió en mierder. Ojalá en el futuro se retome el proyecto, porque merecería la pena que esta historia tuviera una versión animada conveniente.

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Dance with devils

ダンス・ウィズ・デビルス

Los que leáis habitualmente el blog, ya sabréis que hago una entrada semanal dedicada a este animierder. Lo he incluido en los Meh Ones porque el bizarrismo, que es la savia que mantiene en realidad en pie esta serie, ha sido relegado a la anécdota. Después de habernos ofrecido momentos de inefable placer con sus vergonzosos disparates, Dance with devils se ha moderado incomprensiblemente hasta devenir en un anime vulgar más. Y Peluchón ya no se exhibirá, todo fluffy él, meneando sus rápidas patitas y observando silenciosamente desde su cojín. Para el que no lo sepa, Dance with devils es una serie en tono de parodia y musical (sí, ¡musical! ¡VIVA!) con un argumento respetable y unos personajes que son para estrellarlos a 200 km/h contra un muro. Menos a Peluchón, claro. A pesar de que ha perdido gran parte de su gracia, se ve. Pero, ¡ay! este anime podría haber alcanzado la grandeza y ser un adefesio encantador.

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Los pomerania demoníacos robóticos.

Y eso es todo por hoy. Pueden dejar sus quejas y razonamientos abajo. La descortesía no está autorizada. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

mierder, paja mental

Animierder otoño 2015 semana seis

Ya estamos llegando al final de Dance with devils y, con este décimo episodio, se podría hacer, sin arriesgar demasiado, una valoración general de lo que ha sido este anime. No es el cutrerío bochornoso que se sospechaba ni tampoco la caricatura desternillante que habría deseado. Se ha quedado a medio camino y, aunque me ha entretenido y avergonzado a partes iguales, no es una caca de serie. Es un anime mediocre para quemar durante la temporada. Mediocre es vulgar, no sinónimo de malo, quiero aclarar eso. Ha tenido sus momentos gloriosos (pero MUCHO) y sus instantes de letargia profunda. Podrían haber sacado mucho más partido de la multitud de tópicos que intentan ridiculizar (en ocasiones lo han conseguido), pero en general se han moderado. La verdad es que tampoco podía pedirles una demencia tipo Gintama… ¿o sí? Ya que tocaban el tema de la parodia, podrían haber puesto toda la carne en el asador. Pero no lo han hecho y eso, desde mi punto de vista, le ha hecho perder bastantes puntos.

Dance with devils no es un anime para ver exprofeso, personalmente no se lo recomendaría a nadie a no ser que esté muy, muy, muy aburrido y no tenga otra cosa que hacer. No aporta en realidad nada nuevo de relevancia. Pero tampoco es dañino, no hace mear sangre ni produce retortijones. Se ve, distrae y, a ratos, te puedes echar unas buenas risas. Pero poco más. No obstante, todavía tengo fe y deseo muy fuerte que me sorprendan para tener que desdecirme una mica aunque sea.

Recordad: spoilers a mogollón.

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Yo tampoco me fiaría de él, nyanko-chan, ese pelirrojo tiene muy mal genio

 

CAPÍTULO DIEZ

Episodio de más revelaciones. El Portal de Belén que pudimos atisbar hace unas semanas tiene hoy su explicación: la saco de patatas es hija del Rey Demonio Lord Maksis, el jefe de Peluchón. Y su mamá es María, que se ha pegado toda la serie fuera de plano o tirada en una colchoneta mientras le chupan la sangre. Con una mosquitera, eso sí.

Es curioso como, hasta ahora, todo elemento femenino de Dance with devils ha cumplido a la perfección el papel de mueble. Un rol pasivo, a veces hasta cosificado directamente, bastante molesto. Bueno, la rubia aún intentaba hacer algo… y está muerta. Bien. Pero tampoco es algo que tenga mayor importancia, porque la cantidad de shôjo que se produce donde las protagonistas son unas mandrias de electroencefalograma plano, es abundante. Muy lamentablemente, pero es así. Por mucha ironía que haya de por medio.

Pero volviendo a los Tachibana, ¡menuda familia, señores! El lindo exorcista es híbrido humano-vampiro (dhampir) y la saco de patatas híbrido humano-demonio. Y no cualquier vampiro o cualquier demonio, no. Lord Nesta y Lord Maksis. Ambos son descendientes de la realeza sobrenatural, criados como hermanos e hijos de dos enemigos acérrimos que luchan por el dominio del universo. O algo. Si lo hacen bien, la colisión puede ser majestuosa. Y, a la luz de los últimos acontecimientos, la saco de patatas se llamará a partir de hoy, como le corresponde legítimamente y ya intuíamos la semana anterior, Tubérculo-hime.

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Se nota que la Navidad se acerca

Ese es el dato de verdadero interés que se ofrece en este episodio, y gracias a la intervención de Jek, el vampiro servidor de Lord Nestas. Por fin el bando de los chupasangres entra en acción, creo que después de nueve semanas ya era hora. Y la mamá de Tubérculo-hime aparece también. Como un fardo balbuciente, pero ahí está la mujer. ¿Y cómo llega a suceder todo esto? Pues como lo más natural del mundo es llevar a tu primo malherido a un colegio cerrado en vez de a un hospital o a casa, lógicamente el esbirro de Lord Nestas se dirige ahí y le comenta que si quiere proteger al lindo exorcista y ver a su madre, pues que le acompañe y tal. Es un resumen, porque la conversación que mantienen en realidad dista mucho de ser normal. Entre que Jek es un pomposo estúpido y Tubérculo-hime… en fin, creo ya lo sabéis, el diálogo es para enmarcarlo. El momento callejero con el borracho también ha sido fabulosamente irracional.

Ya en el cubil de los vampiros y al tanto de todo, Tubérculo-hime se siente, en su infinita pureza de retrasada mental, muy culpable de cómo han sufrido sus seres queridos a causa de ella. Por lo que decide que lo mejor es que Lord Nestas la salve.

Mi querida patatita:

Si alguien posee el sobrenombre de “Soberano de la Destrucción y la Confusión”, no confiaría demasiado en que me salvara de nada. Por mucho que un petulante vampiro de pelo rosa asegure que puede extraerte el poder del grimorio (chupándote la sangre, imagino). Que a los vampiros no les gustan las mentiras, dice. Patatita, recuerda al gremio de fontaneros del capítulo pasado. Y se supone que eran los buenos. Eso de que, una vez venzan a los demonios, no les importará lo que les ocurra a los humanos… suena MUY MAL. Piensa un poco: ¿de qué se alimentan los vampiros?

Con cariño,

Sho

A ver, Jek también la acojona una miaja, pero tampoco le hacía falta presionar demasiado porque Tubérculo-hime es tonta perdida. Así que, en una barquichuela y junto a un caronte de sonrisa malvada, la patatita navega hacia un enorme castillo de pinta goticaza. Allí Lord Nestas aguarda.

Pero lo realmente divertido del capítulo ha sido el número musical. El trío de bishies idiotas (el morboso menos), está un poco harto de que el rubiales pijo los infravalore. Ya saben quién contiene el grimorio en realidad, son aliados naturales suyos al estar enfrentados a Lord Maksis (el rival del Ojo-maligno-tras-la-cortina) y, sobre todo, quieren hacerle confesar que está enamorado de Tubérculo-hime. Es algo muy obvio, y que persista en mentir así, deteriora la confianza que puedan tener en él. Porque esta diabólica trinidad no se corta ni un pelo en reconocer que quieren a la patatita. Más allá del grimorio incluso, aunque como si fuera una muñeca, un objeto. Sin embargo, el rubiales pijo, a pesar de la estupenda canción que le cantan donde le llaman emo embustero (!!!), pesao y gallina, no da su brazo a torcer.

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Y esto es lo que ha dado de sí el capítulo de hoy. Estoy en unos días complicados, por lo que aún tardaré en sacar una entrada que no esté dedicada al animierder. O quizás sí lo haga, depende. Escribir me viene bien pero no tengo muchas ganas, lo reconozco. Ya se pasará.

La encuesta que propuse en twitter y facebook, que ha sido todo un exitazo (toma sarcasmo), por fin ha alcanzado un desenlace. La cosa estaba empatada entre Haikyuu!! y Samurai Jack, este último ha resultado vencedor. Si no te has enterado de qué iba la historia, puedes votar aquí en los comentarios hasta el domingo 13 de diciembre. Como es mi encuesta, puedo hacer lo que me salga del ojete, así que prolongo el plazo. La pregunta es sencilla: ¿qué anime prefieres que reseñe para esta Navidad? Opciones: Samurai Jack, Haikyuu!! (1ª temporada) o Space Adventure Cobra. Visto lo visto, será la última vez que proponga algo similar y continuaré a mi libre albedrío. Así que aprovechad la oportunidad. También acepto sugerencias, claro. Viables.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

mierder, paja mental

Animierder otoño 2015 semana cinco

Ya recuperados de la espantosa gripe que la semana pasada nos tuvo postrados en cama la mayoría de los días (y menos mal que estábamos vacunados, señores), hemos regresado a la normalidad entre esas últimas toses que intentan expulsar las flemas-garrapata de nuestros bronquios. Hemos vuelto, como podéis comprobar, a nuestro habitual espíritu de bufón sin gracia. Vale, dejamos el pluralis modestiae. Es ridículo.

El anterior episodio, salvo por algunos momentos concretos, me resultó pesado. Era inevitable que revisaran los tópicos del festival escolar y el baile estudiantil, que suelen ser de los que más insoportables se me hacen. Fue un ligero bajón, lógico por otro lado, donde la bizarrada (es casi lo único que me interesa de esta serie) rebajó su intensidad hasta dejarlo todo como una comedia más normal. Y servidora, con las comedias, suele tener problemas debido a su sentido del humor amorfo. Por otro lado, se fue avanzando más en la trama (solo faltaría) y, ¡por fin! pudimos conocer algo más del bando vampírico del asunto. Y tuvimos nuestra primera muerte ¡¡¡¡DRAMAAAAAA!!!! Deseo que en este nuevo episodio ofrezcan más datos jugosos y se dejen de obviedades. Y que haya muchas bizarradas. Infinitas. Aunque tengo un mal presentimiento…

Como siempre, habrá spoilers.

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Qué monos, así nadie diría que sufren cierto retraso

Capítulo nueve

Pues hablando de obviedades, la primera parte del episodio ha sido una verdadera retahíla de las mismas. El trío de demonios mongolos (el morboso menos) ya ha caído en la cuenta de quién es en realidad la saco de patatas tras el espectáculo de luz y sonido que tuvo lugar en plena calle. Y van a por ella, claro, pero esta se encuentra con Lindo oculta en la sede de la Sociedad de exorcistas. Sus miembros resultan ser unos fanáticos religiosos (vaya, qué original) y pretenden destruir el grimorio para acabar con el problema de raíz. Vamos, matar en una escabrosa ceremonia con cánticos ominosos, alicates, cadenas, una llave inglesa y otras herramientas de fontanero, a la saco de patatas.

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Tranquila, Tubérculo-hime, solo te dolerá un poquito

Por supuesto, el lindo exorcista la salva de la forma más absurda posible (lo de dar patadas a puertas y candelabros es sensacional), tras ser despreciado, como quien no quiere la cosa, por sus superiores y colegas del gremio de exorcistas fontaneros, ya que lo consideran una criatura impura, un dhampir. Sí, amiguitos, el padre de Lindo es un vampiro, un pez gordo (Lord Nesta, parece) por lo que nuestro pelirrojo no es hermano de la saco de patatas. Oh, qué inesperado. Así que ambos huyen y se esconden en un solitario templo shinto, donde el lindo exorcista confiesa a su prima su secreto (intercalar aquí momentos tiernos y dolorosos de la infancia). Le confiesa hasta que tiene sentimientos poco fraternales hacia ella y se lanza a besarla. Pero el rubiales no iba a permitir que le levantaran la piba. Nanay. Muy oportunamente, abre la puerta del templo (lástima, sin patada) y los pilla a punto de consumarlo. El beso, a punto de consumar el beso.

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Owned!

Y aquí llega el momento musical. El enfrentamiento por el amor de la saco de patatas entre el rubiales pijo, vástago de un jefazo de los demonios; y un atormentado dhampir huérfano, joven señor de un reino de chupasangres (esto último me lo he inventado). Qué maravilla, qué épico. Qué desangelado todo. Este episodio sigue un poco la tónica del anterior, pero afianzándose todavía más en esa medianía de los anime del montón; sin concesiones a la deformidad y extravagancia como en otros capítulos anteriores.

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La saco de patatas reniega de su amor hacia el rubiales y este se siente herido en lo más profundo. Sinceramente, esta pareja me conmueve tanto como una meada de Isis. Entre que uno tiene la expresividad de la morrena de un glaciar, y que la otra es absolutamente imbécil, pienso que podrían arrojarlos al Etna en plena erupción y la serie continuaría sin problemas. Y Peluchón sería la estrella indiscutible, por supuesto.

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Saco de patatas haciendo alarde de su inteligencia

Y continuamos sin saber gran cosa del bando vampírico. Esto ya es un poco cansino. Dos gotas de información en los últimos minutos y gracias. A ver, tiene pintas de que el gran señor vampiro se cepilló (mediante engaños, seguro) a la madre del lindo exorcista, probablemente para conseguir acceso al grimorio. Y ahora tiene en sus manos a la madre de Tubérculo-hime, una señora de la que pasa todo dios: su hija, su sobrino, el guionista… hasta el propio Lord Nesta, que ni usa adecuadamente la carta del chantaje a la familia Tachibana (habría sido lógico y eficiente). A no ser que la hayan convertido en vampiro ya. O algo.

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Pues eso.

Como podéis comprobar, Dance with devils se salva por el interés que ha generado la trama argumental, que a pesar de que ha sido predecible (y tiene pintas de que lo siga siendo), ha tenido momentos brillantes y, seguramente, nos conceda algunos pocos más en el futuro. Pero echo de menos a Peluchón. Y, ante todo, añoro los dislates y barbaridades. Estos dos últimos capítulos han sido comedidos, muy normalitos. Me han decepcionado en ese aspecto. Son uno de sus puntos fuertes y sin las barrabasadas, este anime permanece como uno más. La pretendida caricatura se queda sin fuelle. También es cierto que esperaba demasiado. Después de emocionarme con la coral de pomeranias, todo ha ido cuesta abajo. Snif.

Veremos qué sucede la semana que viene. Dance with devils se encuentra ya en su recta final. Quiero que desbarren, que se les vaya la cabeza sin medida . Y están comenzando a aburrirme, no he hallado grandes estímulos en estos dos últimos capítulos. Meh.

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Animierder otoño 2015 semana cuatro

No sé cómo demonios va a quedar esta entrada. Llevo ya varios días con un trancazo apocalíptico y si alguien me agita demasiado en la cama, probablemente quede reducida a un montón de temblorosos mocos con pijama. Las secreciones se están apoderando de mi organismo. Y la fiebre también. Por lo que deseo que el episodio de hoy de Dance with devils me levante un poco el ánimo (falta me hace) a la espera de que mi sistema inmunitario haga de una vez su puto trabajo. Como siempre, habrá spoilers.

CAPÍTULO OCHO

Hoy Peluchón no ha aparecido, snif... y ha quedado ya muy clara su traición. Cuando el morboso sadomasoquista lo estaba buscando para hacerle, sin duda, alguna maldad, el rubiales ha revelado que todavía era fiel a su antiguo amo, el gran demonio Lord Maksis. Peluchón quiere el grimorio para resucitar a su señor, por supuesto, que fue vencido y aprisionado por el Ojo-maligno-tras-la-cortina. Rivalidades entre reyes demonios y esas cosas. Aprovechando la coyuntura, anuncia al resto del consejo de estudiantes demoníaco que el grimorio no se encuentran en manos de la familia Tachibana, sino en Viena. Toma ya. Es una mentira flagrante, pero como los otros tres (musculitos reguetonero, idol florista y morboso sadomasoquista) no tienen demasiadas luces (bueno, el morboso un poco más) y sí les sobra malicia, se zampan la trola. ¿Por qué ha hecho esto el rubiales? ¿Para despistarlos? Es útil, desde luego, porque es plenamente consciente de que son sus aliados hasta cierto punto. Pero en realidad es para proteger a la saco de patatas y ganar algo de tiempo.

Este episodio me ha parecido soso. Mucho. Se ha centrado en el festival escolar y su baile más que nada. Ha tenido momentos absurdos, como el “secuestro” que han sufrido los tres mongolos (el morboso un poco menos mongolo) por su tropa de fans dementes. Eso ha tenido su punto.

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¡No escaparéis, malditos!

Pero salvo el principio y los últimos minutos, ha sido un capítulo donde la cursilada ha dominado por completo. Los tópicos del reverse harem donde los machos se desviven por conquistar a la fémina protagonista, en este octavo episodio, han sido ridiculizados convenientemente; hemos tenido los instantes creepy con el lindo exorcista; y el baile del rey y reina de la fiesta (no lo dudéis, amiguitos, el rubiales y la saco de patatas) ha brindado la oportunidad de incluir el numerito musical más espeluznante y ñoño de lo que va de serie. La canción en sí no hace falta que añada ha sido espantosa, claro. Arco iris, estrellitas, paseos en barca, nubecillas algodonosas, unicornios y golden retrievers incluidos. Unos minutillos donde hemos podido disfrutar de una babosería sin igual que, evidentemente, es una parodia. Y fuegos artificiales, que no falten, plis.

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La saco de patatas prosigue en su línea de lerdez intensa, alcanzando los niveles de ineptitud a los que ya nos ha acostumbrado: abisales. El vestido y sombrerito que ha lucido han estado a la altura de su estupidez supina, no se podía esperar menos; por no hablar de la escafandra (eso no es un traje, joder) que llevaba el rubiales. Todo muy hortera, como siempre

En general, el episodio se ha quedado a medio gas. Lástima. O es que a lo mejor estoy febril perdida y esperaba algo más pasadote. Entiendo que no van a ser todos los capítulos un desvarío continuo, pero tras dos bastante majetes, cierto bajón se ha notado. Incluso en la animación. Se han demorado con el bailecito más de lo que me habría gustado, pero episodios más relajados eran de esperar. No obstante, los últimos minutos han valido por todo el capítulo. Al menos en lo que se refiere a información. Lo que intuyo (ojalá no) es un apelotonamiento importante para el final de la serie, no quedan muchos episodios.

Los vampiros, ¡por fin!, han asomado el hocico cuando la saco de patatas, el lindo exorcista y la recibeplantones regresaban a casa después del festival escolar. De noche, en las oscuras calles. Muahahaha. Hemos averiguado el nombre de su líder: Lord Nesta, en boca de su subordinado de pelo verde. No le he puesto todavía mote, pero alguno caerá. Tiene pintas de transtornado sádico. Y venga, combates ortopédicos que han servido para que el drama alcance un clímax en el que la saco de patatas no ha podido evitar colapsar emocionalmente y ponerse a brillar como un reactor nuclear. El grimorio, que reacciona. Epic fail, porque deja completamente al descubierto dónde se encuentra en realidad. Tachán-tachááán. Y ahí acaba todo. Ah, la recibeplantones muere. Pobre moza, menudo papelón. A lo mejor la saco de patatas hace algo útil, para variar, y la resucita. O algo.

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El lindo exorcista en plena transformación (voluntaria) en… whatever

No tengo mucho más que escribir. Estoy cansada, me está subiendo otra vez la fiebre y quiero regresar al lecho. Allí Isis aguarda. Espero que no se haya meado. También espero regresar del universo de las toses infinitas y los pitidos de oído pronto. Tengo reseña pendiente de Junji Itô.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.