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Mangas mierder a los que no arrimarse ni enfundado en un ILC Dover Chemturion 3525 (Nº3)

Hacía mucho tiempo que no le dedicaba unas letras a esos mangas que me han revuelto las tripas en algún momento. Un descuido inadmisible si me pongo a calcular la cantidad ingente de porquería que pasa por delante de mis ojos. Necesitan más presencia en el blog, es indiscutible, así que aquí está la tercera entrega de mangas mierder de Sin Orden ni Concierto.

No debería ser imperativo, no obstante como las sensibilidades se hieren hasta con un leve soplido, aclaro que esta es una insignificante opinión entre las millones que hay en el planeta. Si te ofende lo que leas a continuación, es recomendable (y muy saludable) cierres la página y busques criterios más afines al tuyo. Somos unos cuantos seres humanos los que habitamos este pedazo de roca, así que probablemente encontrarás un montón. Y recuerda: no estoy insultando ni a tu familia, ni a tu perro, ni a tus difuntos antepasados… y mucho menos a ti. No es personal. Solo es el parecer de una desconocida sobre unos mangas.

Tras esta puntualización, ¡al turrón!

En esta entrada voy a escribir sobre dos mangas actuales, ni siquiera han finalizado, pero merecen, sin albergar ningún género de duda, poseer el título de mierder. No creo que mejoren conforme vayan avanzando, porque sus planteamientos ya son de por sí la peste. Son shôjo. No porque no existan mierder en otros géneros, que los hay; pero cuando un shôjo es mierder, resulta prácticamente invencible. Suelen ser campeones en estas hediondas lides. Tampoco me voy a cebar demasiado (que podría) porque he finalizado hace poco el anime de Hôrô Musuko ♥ y me siento lo bastante apacible como para retirar el veneno de los colmillos. Así que no seré muy mala. Creo.

Pormenor de
Pormenor de “La Batalla de los pedos”, autor anónimo (circa 1846)

Watashi no Ôkami-kun

私のオオカミくん

Tenía este manga en reserva para leerlo más adelante, ante todo porque la temática sobrenatural y el folclore japonés me gustan mucho, pero no pude sortear la tentación. Me llamaba bastante el dibujo bonito y estilizado de Yôko Nogiri; además de que había leído algún que otro one-shot suyo que me había parecido curiosete. Así que caí en sus garras.

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De momento solo van 9 capítulos y admito que no es un tebeo demasiado indigno; pero para mí, y recalco para mí, contiene algo insoportable: Twilight. Me explico: este manga es, de momento, principalmente un calco del argumento de Crepúsculo pero à la japonaise. Lo siento, siempre he odiado esos libros y esas películas, por lo que cuando me encontré con el pastel, se convirtió ipso facto en mierder.

Veamos: protagonista femenina, hija de divorciados, que decide irse a vivir a una zona remota con su padre. Posee una personalidad introvertida e inexpresiva, pero con algo especial, por eso suele ser envidiada. Comienza el instituto y se tropieza con una cuadrilla de bishies, los chicos cool del instituto, pero que esconden un secreto anormal. Ese secreto es descubierto por la prota, que además tiene un olor delicioso y resulta inmune a ciertas cosas.

Deduzco que la historia en el manga divergirá, tarde o temprano, de la de Twilight, e introducirán el habitual triángulo amoroso con el tsundere, el pasado dramático del personaje principal masculino, el eterno abismo entre humanos y yôkai, etc. Yo no quiero leer esto. Demasiado predecible, demasiado trillado y… encima apesta a una saga literaria que no puedo ver ni en pintura.

Reconozco que, posiblemente, no se convierta en un manga muy asqueroso y resulte agradable para aquellos que no les importe el tufo a Crepúsculo (ni sean tan melindrosos como yo). No lo desaconsejo, aunque su originalidad es igual a 0 y tampoco se detectan futuras sorpresas. Es un reverse harem del montón, con un arte aceptable y una historia bastante manida; pero no insulta la inteligencia ni es bochornosa. Por ahora.

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Kurosaki-kun no Iinari ni Nante Naranai

黒崎くんの言いなりになんてならない

Este engendro creo que es de lo peorcito, junto a  Ôkami shôjo to kuro ôji, de lo que he ojeado últimamente. Tiene todo lo necesario para sacar de quicio a cualquier persona despierta: un argumento vulgar, un desarrollo de la historia aburrido, unos protagonistas clichés inaguantables y un arte más bien chapucero.

La heroína de este shôjo comienza de manera prometedora, para desinflarse vergonzosamente y convertirse en una masoquista mononeuronal de lo más insípido. Los dos machos que cierran el triángulo amoroso son a cada cual más engreído. Bishies ultrapopulares de su instituto: uno es el prince charming personificado y el otro, un malote sádico de libro. El príncipe blanco y el príncipe negro los llaman… y la cohorte de fans insufrible a su alrededor también es de traca valenciana. Entre los dos llevan como puta por rastrojo a nuestra protagonista que, por otro lado, lo permite dado ese tradicional carácter femenino de los shôjos (el cual parece gustar tanto a los japoneses) y que podríamos equiparar al comportamiento medio de los paramecios. Qué digo, los paramecios, con sus limitaciones, son mucho más eficientes que esta moza y su presunto cerebro de homo sapiens.

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¿Hace falta que explique el argumento? Yo diría que no, pero allá va: una jovencita normal y corriente decide que su recién estrenada vida en el instituto tiene que ser diferente. Allí se enamora del idol del lugar y ve, con sorpresa, sus sentimientos correspondidos. Or something. Pero el maravilloso idol, el príncipe blanco, tiene como mejor amigo a un tipo de malas pintas y con fama de peligroso, el príncipe negro. Nuestra amiga, en una de esas piruetas absurdas tan típicas del género, se ve obligada a vivir en una residencia de estudiantes (el trabajo de sus padres, blablablá) donde, por supuestísimo, también habitan estos dos malandros. Y ahí se enfrenta al malvado príncipe negro, convirtiéndose a partir de entonces en objetivo de sus perrerías. El chico bueno es riquísimo, tiene una enorme mansión con fiel mayordomo de bigote frondoso y caballos incluidos. El chico malo tiene un pasado misterioso y triste. Escribo esto y me estoy riendo, no puedo evitarlo, es ridículo.

Vamos, lo que viene a ser un shôjo mediocre de toda la vida. Y si a eso se le une el tema de que es particularmente mortificante ver una y otra vez personajes femeninos vapuleados por personajes masculinos de una malicia y estupidez supinas, tenemos un culo de manga. Al menos la moza no es muy llorica. No demasiado.

Me sigue impresionando la gran cantidad de lectores que disfrutan con vejaciones, aunque sean de baja intensidad, de esta especie. Pero como dijo el Guerrita, “hay gente pa tó”. Que el mundo se intoxique con lo que quiera.

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Eso ha sido todo por hoy, una entrada de bitácora ligerita que espero os sirva de algo. Por lo menos para haber pasado cinco minutos distraídos, con eso me conformo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.