cine, largometraje

¡Mozuelas con ritmo! Swing Girls

Ahora que ha regresado Hibike! Euphonium con su segunda temporada, no he podido evitar que me viniera a la memoria esta película, que se ha convertido ya en un peazo clásico por derecho propio. Los que me leáis hace tiempo ya sabréis que KyoAni no me emociona demasiado, sobre todo porque ese estilo y diseños suyos tan característicos no me gustan nada. Eso no quita que vea sus producciones y las considere buenas series (algunas, claro), pero suelo preferir otros estudios. Es el caso, por ejemplo, de Hibike!, que empecé a verla con reticencia y me fue ganando poco a poco. Un shôjo de indudable espíritu spokon pero centrado en la música en vez de una raqueta o un balón. Las historias con adolescentes también suelen cargarme la cabeza muy rápido, por lo que Hibike! en mi caso particular es un auténtico meritazo que me agrade. Pero no podía ser de otra manera, es un anime con personajes atractivos, gran calidad técnica, un argumento sencillo pero bien desarrollado y… y música, joder, música. Que me gusta mucho la música. Por eso esta segunda temporada la esperaba también con ganicas.

Aprovechando su vuelta, he considerado oportuno hacer una reseña sobre una película que, sin duda, comparte bastantes elementos con Hibike! y que con toda probabilidad inspiró a Ayano Takeda y Hami para crear su manga. Swing Girls (2004) de Shinobu Yaguchi es bastante célebre, cosechó buenas críticas hasta en el extranjero y ganó unos cuantos premios de la Academia Japonesa de Artes y Ciencias Cinematográficas. No es un film olvidado underground de contenidos turbios, nada de eso. Es una cinta extremadamente comercial, de humor limpio, dirigida a toda la familia y, lo mejor de todo, excelente. Soy fan de Swing Girls. Seguro que la conocéis.

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No conocía de nada al director, Shinobu Yaguchi, y creo que no he vuelto a ver una película suya otra vez. Pero solo por esta Swing Girls le agradeceré por siempre el haber posado su pie en el planeta Tierra. No es un film rompedor ni extraordinario en ningún aspecto. En ninguno. Los actores son eficientes, con cierta sobreactuación pero nada especialmente molesto (Juri Ueno la mejor); la dirección competente y sencilla, sin jaleos; el guión fresco y su desarrollo es el esperado. Los que hemos tragado mucho manganime, encontraremos parámetros en Swing Girls muy conocidos. No deja de ser la típica historia zero to hero pero colectiva (el individualismo los japoneses lo llevan todavía un poquito mal) donde el compañerismo, el trabajo en equipo, el esfuerzo y espíritu de superación tienen fuerte protagonismo. Nada nuevo bajo el sol. Pero hasta las premisas más trilladas pueden alumbrar obras interesantes; y que sorprenden no por su originalidad, sino por su capacidad de absorber la atención y emocionar al espectador.

Hay dos tipos de personas en el mundo: las que tienen ritmo y las que no.

La historia la hemos leído muchas veces: tórrido verano japonés, instituto en pequeña población de Yamagata, clases de repaso, estudiantes haraganas tratando de sobrellevar el aburrimiento. La banda escolar está subiendo al autobús para infundir ánimos al equipo de béisbol en el partido que se celebra en una población cercana. Pero en sus prisas, olvidan que todavía no ha llegado el repartidor de la comida. Cuando este aparece ya es muy tarde, y el señor debe continuar su trabajo entregando el catering de un funeral. Sin embargo Suzuki-chan, que ha observado todo perezosamente desde una ventana, aprovecha la situación para proponer a su profesor que ella y sus compañeras deberían acercarles la comida. Pobrecitos, se morirán de hambre. Así que cogen un tren con todos los bentô y… se les pasa la parada. Con todo el calorazo, deciden ir caminando hacia su destino y entregar las viandas, aunque la comida llega en mal estado. Toda la banda del colegio tiene que ser hospitalizada por intoxicación alimentaria. Bueno, todos menos Nakamura-kun, el pringadillo, que por una vez su mala suerte le ha salvado el culo (y nunca mejor dicho). Este muchacho será un poco el paria de la orquesta, pero de tonto no tiene ni un pelo. Sabe que Suzuki-chan y sus amigas son en parte responsables de lo ocurrido, por lo que las reprende y exige hagan algo al respecto, pues a la semana siguiente se jugará un partido decisivo para el equipo de béisbol. Las zagalas no tienen ninguna intención de unirse a la banda, pero ven en ello una oportunidad para librarse de las tediosas clases de matemáticas y hacer el perro en el aula de la orquesta. No saben ni leer ni tocar música, pero les es indiferente. Lo que ellas desconocen es que el virus del jazz es altamente infeccioso, muy complicado de erradicar. Y cuando se quieren dar cuenta, ya es demasiado tarde.

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El argumento da muchas vueltas, es como una montaña rusa en la que se ha subido muchas veces pero que aun así continúa excitando. Se conocen sus curvas, loops e inversiones; las vueltas de tuerca y recursos se presienten de sobra. Pero a pesar de tener una estructura lineal, quizá sea esa misma simplicidad la que hace que toda la historia y sus personajes resulten tan entrañables. Precisamente esos personajes no están trabajados de una manera muy profunda. Son más arquetipos que personas: las rebeldes punks, la chica tímida e inteligente, la enamoradiza y ligona, el profesor frustrado, la gordita comilona, etc. Los mejor modelados son Suzuki y Nakamura, pero tampoco son el colmo de la complejidad. Personalmente me gusta mucho Tanaka-chan, que toca la batería (qué haríamos sin baterías… ¡morir! son los malditos cimientos, sin ellos todo se desmorona). Me encanta su personalidad y echo de menos más desarrollo, porque habría podido ser un personaje muy, muy jugoso. Pero ese es uno de los defectos de este film, unas figuras casi demasiado reconocibles y esquemáticas. Por otro lado, esta carencia se ve compensada por unas interpretaciones bastante potables y unos gags ocurrentes.

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Hay momentos inenarrables, la búsqueda de setas en el bosque con el advenimiento del gran jabalí salvaje es mi favorito, completamente absurdo y adornado con el incombustible What a wonderful world de Louis Armstrong. Y no solo eso. El espectador tiene la oportunidad de atisbar un ligero chispazo de lo jodido que es el mundo de la música, así, en general. Aunque también estimula a acercarse a él, porque es un film optimista y que contagia el amor por el jazz con verdadera pasión. Swing Girls es una película divertida apta para todos los públicos, pero no cae ni en el sentimentalismo (¡BIEN!), el romance imbécil (¡BIEN!) ni la moralina (¡REQUETEBIÉN!). Toda una proeza en los tiempos que corren de gazmoñería, que utiliza cualquier ocasión para untar de almíbar disney todo lo que huela a público familiar. Son muy pocas las películas de este tipo que suelo tolerar.

Me ha recordado en algunas cosas a The Commitments (1991), y os aseguro que es todo un halago porque es uno de mis musicales preferidos; pero Swing Girls carece de su drama, profundidad y dureza, pues no deja de tratarse de una comedia blanca sobre adolescentes en el Japón rural del s. XXI. Por cierto, adoro el retrato de la familia de Suzuki-chan, los desconchones en las paredes del centro escolar, los trenes y sus asientos vintage, el vertedero de los emo yankii, la vista de los tejados llenos de nieve… en resumen, la dirección artística y la ambientación son geniales. Naturales y realistas, pero pulcras. Un 10.

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Los temas de la banda sonora están interpretados por los propios actores, algunos de ellos no habían rozado un instrumento musical en su vida, así que estuvieron bastantes meses dedicándose de manera intensiva a aprender y… ¡ni tan mal! Son ellos mismos los que tocan e incluso llegaron a girar por Japón como big band profesional. La selección de piezas además es estupenda: Glenn Miller, Benny Goodman, Michel Legrand, Louis Prima, Ken Woodman, Billy Strayhorn… clásicos del jazz intemporales sin los que servidora, por ejemplo, no podría vivir. Imposible. Y como broche final, este tema en su versión original para cerrar los créditos. ¿Qué más se puede pedir, señores?

Swing Girls es una película divertida sin pretensiones. Por eso, aunque algunas situaciones resulten un poco inverosímiles, son licencias que encajan sin problemas en la atmósfera de entusiasmo y buen humor del film. No es una obra perfecta, tampoco lo busca porque su objetivo es solo entretener y dejar al espectador con una sensación agradable en el cuerpo sin viscosidades. Y lo logra. Merece la pena echarle un vistazo, sobre todo si se ha tenido un mal día. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, paja mental

5 y 5 del 2014

¡Vivan las listas! Sobre todo cuando se aproxima el fin de año. Antes de que comience el verdadero tifón de inventarios y recapitulaciones (y yo me largue a mi casita para discutir con la familia y cantar c’est le jour de la noël, ugh), voy a contribuir también a la que será la marabunta navideña. Mis cinco animes favoritos del año. Mis cinco decepciones del 2014. Recuerda: no estoy injuriando a tu padre, a tu hermana o miccionando sobre la memoria de tus antepasados; son opiniones individuales  sobre series de animación. Si algo te molesta tanto como para tener que reprimir un ansia incontenible de insultarme, respira hondo y cierra la pestaña. Fácil, ¿verdad? No obstante, el diálogo cortés y pacífico siempre será bienvenido.

FAVEONES

Son mis preferidos, que no corresponden a los que considero mejores. Creo que así es mucho más honesto por mi parte. Tampoco los voy a colocar en ningún tipo de progresión. Son los que son y todos me han hecho disfrutar, pensar y fascinado a su manera.

Ping Pong the animation

ピンポン 

Lo mío nunca ha sido el spokon. Es un género que suele aburrirme, pero Ping Pong es un universo distinto. Reconozco que me lancé a verla simplemente porque estaba detrás Taiyô Matsumoto. Punto. Y no me arrepentí en absoluto. La propuesta visual, para empezar, es innovadora; bebiendo de fuentes tan dispares como el op-art, el cómic clásico o el surrealismo… pero con una inocencia y dinamismo geniales. Y qué decir del argumento y cómo lo desarrollan… la palabra es emocionante. La variedad de sentimientos además que despiertan conforme va avanzando la historia es inteligente y para nada pastosa; con un estupendo análisis psicológico de sus personajes. Para mí es una serie única y original, en muchos aspectos una auténtica disidente.

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Gekkan Shoujo Nozaki-kun

月刊少女野崎くん

Está aquí entre mis cinco favoritas del año porque es la que más me ha hecho reír. Por ese motivo tan simple e idiota. Por supuesto, esta serie tiene más virtudes que la de hacerme lanzar carcajadas (que debo agregar no es nada fácil). La comedia, por regla general, se suele convertir para mí más en un estorbo que en un aliciente… con Gekkan Shoujo Nozaki-kun no ha sido así. La larga lista de majaderías e incoherencias que han cometido sus personajes han logrado que este anime se haya ganado mi más completo respeto. No es ni la mejor serie del año (ni siquiera la de su temporada), ni la más trascendente; tampoco tiene una animación alucinante ni cuenta una historia inédita. Ni falta que le hace. Pero gracias a ella, mi verano (los odio) fue muchííííísisisisimo más llevadero y feliz. Gracias.

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Shingeki no Bahamut: Genesis

神撃のバハムート

Aunque la caguen con un final abyecto con el que me den ganas de rajarles el cuello a todos los miembros de su staff, Shingeki no Bahamut hace tiempo que me dejó como una cucaracha patas arriba. Por todo lo que me ha hecho disfrutar hasta ahora (que es casi demasiado), se encuentra ya entre mis animes favoritos de este 2014. No tengo mucho que añadir a lo que he escrito antes sobre esta serie. Es la hostia en vinagre, sin más.

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Hôzuki no Reitetsu

鬼灯の冷徹

Hay muchas razones por las que este anime me ha hecho gozar como un animal. El tema sobrenatural siempre me tira mucho, y si a ello se le une una base tradicional folclórica o religiosa, ya empiezo a salivar desaforadamente. Admito que no es una serie para todos los públicos: su estructura interna, con divisiones auto-conclusivas, no ha convencido a mucha gente; es necesario poseer unos rudimentos básicos sobre budismo y cultura japonesa para conseguir interpretar algunos de los gags (no es muy exportable, la verdad); y el que se metan a saco con chinos y occidentales (ese tufillo nacionalistilla japonés jeje), ha provocado que se la ignore o directamente se la califique de mediocre. Para mí Hôzuki no Reitetsu es un anime literalmente incomprendido (fuera de Japón, claro). Pero no estoy aquí para justificarlo. A mí me ha divertido y seducido a partes iguales. Todos los guiños y referencias que aparecen, así como la delicadeza y cuidado esmerado del arte, son solo la guinda de un pastel que devoré con verdadero placer.

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Parasyte

寄生獣 セイの格率

No finalizará en este 2014, así que se encuentra suspendida entre dos años en realidad; pero como me sucede con Shingeki no Bahamut, hasta ahora, me está entusiasmando mucho más que otras series de este 2014 que he visto completas. El potencial que posee además es tremendo si lo saben aprovechar. Con sus virtudes y sus defectos, Parasyte es un anime sobresaliente y que ha ido activando su tempo con lucidez. Veremos qué sucede finalmente. Podría mencionar también, como animes que me han gustado por encima de la media, Barakamon, Knights of Sidonia, JoJo’s Bizarre Adventure, Hitsugi no Chaika o cositas delicadas y kawaii como One week friends. Poco más. Cada vez soy más pulguillas y menos tolerante, lo que provoca que me pierda otras buenas series. Pero bueno, que tampoco va a estallar el mundo si no las veo.

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MEHONES

En esta lista no incluyo únicamente animes mierder, solo son series que me han desencantado. Entre estas cinco, las hay de dos tipos: decepciones sin más y detritos de rinoceronte. Algunas me han aburrido, otras me han espantado y también hay una que he abandonado directamente. Como en la lista de favoritos, el orden en el que aparecen no es indicio de nada. Aquí van mis mediocridades del 2014.

Psycho-Pass 2

サイコパス 2

Solo he visto seis capítulos y el resto he decidido dejarlos para estas Navidades. Pero con esta media docena, ya me he podido hacer una idea general y la palabra es desilusión. Sabía que no iba a estar a la altura de su predecesora, pero tampoco esperaba tal despropósito (por ahora). Se están meando textualmente en el legado de la primera temporada. Tal cual. Ya lo primero que te viene a la cabeza es encontrar una razón lógica para que realizaran una segunda etapa. ¡¡¿¿POR QUÉ??!! Because fuck you, that’s why. Y ya está. Me producía mucha tristeza seguir viendo Psycho-Pass 2, por eso la he aparcado; pero la veré, la veré completa aunque luego lo lamente.

Psycho-Pass2

Ao Haru Ride

アオハライド

Blue spring ride… o de cómo meter la pata a pesar de seguir a rajatabla un manga precioso. El motivo es muy sencillo: no haber hecho mas que 12 capítulos. Yo no sé si es que se leyeron el manga mientras defecaban en el baño, más concentrados en su esfínter que en lo que tenían entre manos, o es que tenían programado hacer una segunda temporada… esas son mis incógnitas. Pero el resultado no ha podido ser más decepcionante. Los fans del manga lo sabemos, y apena bastante lo que ha sucedido, porque se temía desde el momento en que anunciaron que solo serían una docena. Claro que me ha gustado ver en pantalla a Futaba & co. (aunque la animación de algunos capítulos intermedios era un poco lastimosa), pero han dejado todo en agua de borrajas. Meh total.

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Brynhildr in the darkness

極黒のブリュンヒルデ

Todavía no entiendo cómo fui capaz de finalizarla completa (me pasa demasiadas veces esto ya, soy la terquedad personificada), pero lo hice. Probablemente es mi confianza mentecata en Lynn Okamoto (no aprendo, no aprendo). Pero desde los horribles openings (sobre todo el segundo, AAGHH), pasando por el desarrollo ortopédico de un argumento completamente desaprovechado hasta los personajes manifiestamente mongoloides, Brynhildr in the darkness es un bodrio de proporciones épicas. Y todo lleno de lolis para rematarlo. Ejemplo claro de cómo un harem no debe hacerse nunca.

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Zankyo no Terror

残響のテロル

Terror in Resonance ha sido una decepción nítida. Pero no puedo decir que me haya parecido mala ni que no haya cumplido con su función de distracción y disfrute. Porque a pesar de los pesares, de cómo se han desperdiciado ideas y se ha optado por la vía conservadora, Zankyo no Terror le ha dado mil vueltas a abundantes series de este 2014. Se ha quedado en anime decente tirando a gris. De Watanabe sensei se esperaba más… muuuucho más.

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Bishoujo Senshi Sailor Moon: Crystal

美少女戦士セーラームーン

Aquí ya di mis impresiones sobre este reboot de la mítica Sailor Moon. Quizás en estos momentos la serie haya mejorado o quizás no, la verdad es que no me he interesado en averiguarlo; pero estando Toei detrás, la animación seguirá siendo cochambrosa fijo… y si continúan fieles al manga, persistirá en los mismos vicios que detecté en un inicio. Una pena que a los clásicos se los utilice de tablao flamenco… pero bueno, siempre nos quedará París.

sailor

El año va llegando a su fin y yo poco a poco voy dirigiendo la vista hacia mi lecho… ¡a dormir! AMO MI CAMAAAAA