2017: un siglo de anime, anime, cortometrajes, marionetas

Per aspera ad astra: mujeres en la animación japonesa

Se acerca ya el fin del 2017, durante el cual SOnC ha tratado de celebrar, a su cutre manera de blog amateur, el centenario de la animación japonesa. ¡Un siglo de anime, camaradas otacos! Por lo que la sección, si no toca ya a su fin con esta entrada (depende del tiempo que me reste para escribir otro post que tengo planeado), le queda realmente muy poquito. No ha sido el apartado de la bitácora que más lecturas ha tenido y eso, hasta cierto punto, resulta algo preocupante, pues denota falta de inquietud hacia las raíces, historia y esencia de nuestros amados dibujitos chinos. Pero eso ya sería otro tema, que enlazaría con la percepción de la cultura como mero producto de consumo y entretenimiento, una fábrica de dinero sin más. El capitalismo y sus cosillas de la mercantilización, ya sabéis.

Pero antes de que empiece a desvariar paseando por esos aromáticos cerros de Úbeda que Marx visitó un soleado 10 de diciembre de 1856, vamos a centrarnos en lo que toca hoy. Y es que, a pesar de que he intentado divulgar un poco el imprescindible legado de Tadahito Mochinaga, Tadanari Okamoto o Noburô Ôfuji, algo me resonaba por dentro continuamente: ¿y las mujeres en el anime? ¿dónde estaban? ¿dónde están? Porque haberlas, las hubo y las hay. Y no pocas. Pero creo que es de dominio público el recio machismo de la sociedad japonesa, por lo que su posición en el mundo de la animación estaba supeditada a la masculina. Aunque la presencia femenina puede rastrearse desde los años 50 y en abundancia, sus puestos eran menores. Por realizar el mismo trabajo recibían un sueldo considerablemente más bajo, no se les solían ofrecer tareas creativas o de cierta importancia; y en cuanto se casaban debían abandonar, según contrato además, su empleo, por lo que las posibilidades de medrar y desarrollarse profesionalmente eran casi nulas.

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“Mujer joven saltando desde el balcón del templo Kiyomizu” (1765) de Suzuki Harunobu

Al contrario que en el manga, donde la mujer fue ocupando su espacio a partir sobre todo de los años 70, el anime mantuvo una robusta presencia masculina. De hecho, actualmente todavía existe una enorme brecha entre hombres y mujeres, un techo de cristal que, poco a poco y lentamente, va tornándose más permeable. Aunque las mujeres ya están realizando labores fundamentales, como el diseño de personajes o la key animation, la dirección aún permanece sobre todo en manos varoniles. Así pues, la entrada de hoy está dedicada a esas personas que trabajaron y trabajan en un medio todavía adverso, luchando día a día contra los prejuicios, la minusvaloración y el desdén. Mujeres que decidieron saltar al vacío a pesar de las circunstancias y que han hecho, y están haciendo, historia en la animación japonesa. Cada vez van apareciendo más, con un talento equiparable y en ocasiones superior al de sus colegas masculinos, ocupando un lugar que les pertenece por derecho propio como los seres humanos con capacidad de pensar y crear que son.

Así que, un poco más abajo, tenéis a vuestra disposición una lista con 10 animadoras que merecen atención. Es probable que conozcáis a casi todas porque, como es patente, no son muchas las que consiguen asomar su cabeza a la superficie. La gran mayoría de mujeres que trabajan en el anime continúa desarrollando tareas en las que es difícil hacerse un nombre o destacar. Aunque, de forma paulatina, el panorama va virando. Las mujeres hemos estado en el mundo de la animación desde sus inicios, artistas como mi amada Lotte Reiniger (1899-1981), Lillian Friedman (1912-1989) o  Laverne Harding (1905-1984) son la muestra de ello, pero esta disciplina siempre ha sido un club de chicos. Muchas animadoras simplemente no aparecían en los créditos por el hecho de ser mujeres; otras optaban por cambiarse el nombre a su versión masculina para evitar ser ninguneadas.

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Las novelas de “Seirei no Moribito” (Kaiseisha, 1996) de Naoko Uehashi fueron ilustradas por Makiko Futaki.

En Occidente no lo tuvieron nada fácil, sin embargo en Japón las perspectivas eran todavía menos halagüeñas. Toei Doga o Mushi Pro contaban con personal femenino, pero no dejaban de reflejar la sociedad reaccionaria de la que habían surgido. Aunque hubo creadoras que combatieron con tenacidad la desigualdad, como Reiko Okuyama o Kazuko Nakamura, de las que hablo un poquito en el listado.

También en Ghibli, por nombrar otros estudios emblemáticos, trabajaron y continúan trabajando artistas como Masako Shinohara, que comenzó en Toei como el propio Miyazaki; Megumi Kagawa, que ha intervenido en todos y cada uno de los films de los estudios; Atsuko Kanaka, una de las mejores especialistas en escenas de acción de la actualidad; y la fallecida en 2016 Makiko Futaki, uno de los tesoros mejor guardados de Ghibli y cuya indeleble huella la podemos encontrar tanto en sus producciones como en otras obras legendarias como Tenshi no Tamago (1985),  Ginga Tetsudô no Yoru (1985) o Akira (1988). Mientras, todavía hay que soportar comentarios sexistas como el de esta noticia, que Hiromasa Yonebayashi utiliza para justificar que aún no haya entre las filas de Ghibli ni una sola directora. Por lo que en honor a todas esas mujeres que han trabajado, y trabajan, en el mundo de la animación japonesa va esta entradilla. En un siglo de anime también el esfuerzo y sudor de las mujeres poseen su lugar. Ojalá no hubiera que prestar atención al hecho de si el que ha dirigido tal obra o escrito tal guion es hombre o mujer. Ojalá. Sin embargo, mientras el mundo resulte así de desigual y subestime de forma tan injusta el empeño y labor de la mitad de la población del planeta, habrá que continuar alzando la voz.

 


 

Saori Shiroki (1984, Tokio) es una animadora independiente centrada en la realización de cortometrajes. Se ha especializado en la técnica paint-on-glass o pintura al óleo sobre cristal, y su estilo está muy influido por la animación europea de Aleksandr Petrov o Caroline Leaf. Este tipo de arte es una herramienta extraordinaria, si se sabe utilizar con la suficiente pericia, para expresar la intensidad y el fluir de las emociones. Y Shiroki es una verdadera maestra, pues con gran sofisticación consigue hacerlo. Sus obras, hasta ahora, poseen una robusta carga simbólica que las hace suavemente melancólicas, capaces de invocar sentimientos que se sentían ya lejanos. Y no trata temas sencillos (la muerte, el maltrato, la soledad), además siempre acude a recursos más propios del cine mudo que del mundo de la animación para brindar más efectismo a sus cuentos. Una creadora a quien no perder de vista.

Obras de interés: Monotonous Purgatory (2012), Yubi wo Nusunda Onna (2010)

 


 

Rie Matsumoto (1985, Japón) es una de las mentes más creativas que hay en estos momentos pululando en el mundillo del anime. No estoy exagerando, a esta mujer no le ha importado en ningún instante correr riesgos; y posee un background estilístico para mear y no echar gota. Le gusta jugar y experimentar con diversas influencias, lo que resulta maravilloso. Esa es su filosofía, aunque en ocasiones choque frontalmente con los acostumbrados corsés de la industria de la animación. Porque lo suyo es ganar dinero, las aspiraciones artísticas no son prioritarias para el negocio. Y estas constricciones son las que pueden acabar sofocando la llama de esta creadora. En Kekkai Sensen se la vio un poquillo apurada, sin embargo el resultado fue estupendo, sobre todo si lo comparamos con lo que está siendo la actual segunda temporada. No obstante, es en Kyôsôgiga donde podemos apreciar a una Matsumoto en su salsa; y con el generoso horizonte que otorga pensar que estamos solamente ante sus primeras obras, podemos sentirnos relativamente tranquilos. Rie Matsumoto tiene bastante que ofrecer aún, mucho que madurar y evolucionar. Y con semejante talento, esperamos grandes cosas de ella. Veremos si acaba superando nuestras expectativas. O no.

Obras de interés: Kekkai Sensen (2015), Kyôsôgiga (2013)

 


 

Kiyoko Sayama (1975, Saitama) ha dirigido unos cuantos animierder, no es por nada. Vampire Knight es una bosta gigantesca, y con un fandom tan enorme como el hedor que desprende. Pero no estoy aquí para ganarme enemigos, ni tampoco para que huyáis de esta señora. La he incluido por buenos motivos. Muchas veces en la vida no se puede elegir, y toca apechugar con lo que toca de la mejor forma posible. Y Sayama-sensei sabe dirigir. Es extremadamente competente. Además, como no podía ser de otra forma, ha estado involucrada en proyectos como Romeo x Juliet (2007), Nana (2006-2007) o Seirei no Moribito (2007) que compensan los bodrios en los que ha tenido que trabajar. Sin embargo, no se debe olvidar que se trata de una animadora orientada ante todo a la vertiente más comercial del anime, en la que se mueve con soltura y eficacia. ¿Es eso malo? No tiene por qué, pero también es cierto que en el mainstream hay muchas más posibilidades de tropezarse con un zarrio. Al menos con Kiyoko Sayama está garantizada la profesionalidad.

Obras de interés: Seirei no Moribito (2007), Skip Beat! (2008), Vampire Knight (2008)

 


 

Sayo Yamamoto (1977, Tokio) es una de las animadoras más populares de la actualidad. Obras como Michiko to Hatchin, que se han hecho hace tiempo ya un merecido hueco en el kokoro de los otacos, o la celebérrima Yuri!! on Ice la han catapultado a la fama. Estos anime pueden gustar más o menos, lo que es indudable es el talento de esta mujer, que hasta el mismo Satoshi Kon supo apreciar, invitándola a colaborar con él en Millennium Actress (2002). Aunque por cuestiones de políticas de estudio el asunto no llegó a cuajar. Lástima. Yamamoto ha trabajado en numerosos proyectos como Samurai Champloo (2004), que fue un antes y un después a nivel creativo para ella, X (2001), Space Dandy (2014) y un largo etcétera; además en diversos puestos, que oscilaron entre el storyboard, la dirección de episodios o la dirección asistencial. Siempre ha procurado aprender lo máximo posible del puesto que ha ocupado, y siempre ha insistido en crear personajes femeninos fuertes, que dejaran su marca como dueñas de su destino.

Obras de interés: Michiko to Hatchin (2008), Ergo Proxy (2006), Lupin III: the woman called Fujiko Mine (2012)

 


 

Con Reiko Okuyama  (1935-2007, Miyagi) voy a detenerme un poquito más, ya que se trata de una de las animadoras más importantes de la historia de Japón. Junto a Kazuko Nakamura, cambió muchas cosas. Ambas fueron pioneras en muchos aspectos.

Okuyama-sensei tuvo una infancia enfermiza que pasó sobre todo en cama, por lo que pronto desarrolló un gusto especial por el dibujo. Por no decir que era una chica rebelde que leía a Shakespeare y a Simone de Beauvoir. Sin embargo, su llegada a la animación fue casi accidental, pues cuando se presentó en Toei Doga para conseguir empleo, pensó que se trataba de una editorial que buscaba ilustradores para cuentos infantiles. Esto no la amilanó, ni mucho menos, y comenzó a trabajar para ellos como in-betweener o interpoladora. Esto sucedió en 1957, y en 1959, a pesar de la discriminación sexual que existía en la empresa, ascendió al puesto de segunda animadora. Pero las cosas se torcieron cuando se casó con su compañero de trabajo Yôichi Kotabe y quedó embarazada. Toei Doga esperaba que dejara su empleo y se convirtiera en ama de casa; sin embargo, Okuyama no lo hizo. Aunque los estudios amenazaron con despedir a su marido, ella no cedió y con el apoyo de los sindicatos del medio, entre cuyos miembros más activos estaba Isao Takahata, consiguió uno de los grandes logros laborales para la mujer, no solo en el gremio de la animación, sino en toda la nación: las japonesas, a partir de entonces, ya podrían casarse y tener hijos sin la obligación de renunciar a sus carreras profesionales.

Continuó trabajando para Toei Doga hasta 1976, donde fue la segunda al mando, por ejemplo, justo detrás de Miyazaki en la película Horus, Prince of the sun. A partir de entonces, trabajó como freelance junto a su marido en numeroso proyectos como Marco (1976) Taro, the Dragon boy (1979) o Jarinko Chie (1981), aunque también empezó a ilustrar libros para niños. Hasta que falleció en 2007, continuó dibujando y ocupándose de la animación.

Obras de interés: Mazinger Z (1972-1974), Hotaru no Naka (1988), Sally the Witch (1966-1968), Horus, Prince of the sun (1968)

 


 

Kazuko Nakamura (1934, Japón) es la primera mujer japonesa que se dedicó a los dibujos animados, por eso muchos la llaman “la madre del anime“. También fue la primera en dirigir la animación de una serie de TV completa: Ribbon no Kishi.

En 1956, Nakamura-sensei empezó a trabajar en Nichidô Eiga, un año después los estudios fueron absorbidos por Toei y se convirtieron en Toei Doga. Pero no duró mucho por allí, pues Osamu Tezuka, mientras visitaba el estudio para trabajar en Saiyûki (1960), se percató de sus impresionantes habilidades y la reclutó para su propia productora: Mushi Pro. Kazuko Nakamura estaba encantada, pues el ambiente de libertad creativa que se respiraba en Mushi Pro era muy diferente del de Toei Doga, en el que además tenía que lidiar con un recalcitrante sexismo. Nakamura pudo desarrollar su potencial casi en plenitud, pues aunque no consiguió dirigir como tal una obra, si logró convertirse en su animadora más importante. Fue en las dos primera películas de Animerama1001 Nights (1969) y Cleopatra (1970), donde Nakamura dejó su huella de manera más elocuente. Los diseños de los personajes femeninos se alejaban por completo de la acostumbrada hipersexualización, redefiniendo la feminidad de una forma más natural y emotiva. Osamu Tezuka apreciaba mucho a Kazuko Nakamura, ella fue una de esas escasas personas a las que acudió luego tras el desmantelamiento de Mushi Pro.

Obras de interés: Ribbon no Kishi (1967-1968), Aru Machi Kado no Monogatari (1962), Cleopatra (1970)

 


 

Sôbi Yamamoto (1990, Hiroshima) es la más joven de las animadoras elegidas para la lista. Y aunque todavía está un poquillo verde, con la sombra de Makoto Shinkai bastante visible en su obra, promete mucho, sobre todo dentro del sekaikei y yaoi. Es una creadora eminentemente indie, pero esto puede cambiar muy pronto. Solo para empezar, Studios Deen confió en ella para dirigir Meganebu!, un anime un pelín tontorrón pero que hará las delicias de aquellos que disfruten con historias donde la sencillez y la diversión primen. Un producto ligero y alegre para matar el tiempo, muy bien estructurado. Y ese parece ser, de momento, el camino elegido por Yamamoto, el de los relatos cotidianos donde las personas, sus sentimientos y percepción del mundo son esenciales. Un enfoque reflexivo y comercial a la vez, veremos con qué nos sorprende en el futuro.

Obras de interés: Meganebu! (2013), Robotica*Robotics (2010)

 


 

Atsuko Ishizuka (1981, Okazaki) llegó a esto de la animación un poco por casualidad. A ella lo que realmente le interesaba, desde el instituto, eran las artes gráficas y la música, por lo que solía realizar vídeo musicales animados. Uno de estos cortos, Gravitation (2003), llamó la atención simultáneamente de Madhouse y de NHK, ofreciéndole ambos una oportunidad para trabajar con ellos. Ishizuka eligió los estudios, ocupando el puesto de asistente de producción. Pero NHK no se rindió, y negoció con Madhouse una colaboración con su nueva empleada para realizar un video-clip: Tsuki-waltz (2004). Esa sería su primera obra profesional. A partir de entonces, Ishizuka iría ascendiendo en Madhouse, logrando trabajar en posiciones de mayor responsabilidad e importancia. Es una mujer diligente a la que le gusta ponerse a prueba, y uno de los cerebros creativos actuales de los estudios.

Obras de interés: Nana (2006-2007), Aoi Bungaku (2009), No Game No Life (2014)

 


 

Fusako Yusaki (1937, Fukuoka) es una especialista en claymation o animación con arcilla. De hecho es conocida en Italia como la regina della plastilina. Y es un título bien merecido que no seré yo quien lo discuta. ¿Y por qué es tan famosa en el país con forma de bota? Pues porque muy pronto, recién graduada en Bellas Artes, consiguió una beca para estudiar en  L’Accademia di Belle Arti di Brera, en Milán, allá en un lejano 1964. Y ya no volvió a Japón. Fue una buena decisión por su parte quedarse en Europa, pues con toda probabilidad en su tierra no habría tenido las mismas oportunidades. Y eso que en esa época tampoco por aquí las cosas eran estupendas para las mujeres. Fundó sus propios estudios independientes, Studio Yusaki, y empezó a trabajar realizando spots televisivos y colaborando con la RAI y la NHK.

Yusaki-sensei fue una auténtica pionera, pues en la década de los 60 eran contadas con los dedos de una mano las mujeres que conseguían hacerse un nombre y triunfar. A lo largo de su carrera ha logrado multitud de galardones, ha sido jurado en los festivales de Annecy, Zagreb, Hiroshima, etc., y es profesora en l’Istituto Europeo di Design de Milán. Además sus películas forman parte de la exposición permanente del Museo Hara de Arte Contemporáneo, en Tokio. Fusako Yusaki es una leyenda que, más allá de Italia o Japón, apenas es conocida. Y es algo a lo que debería ponerse remedio.

Obras de interés: Naccio + Pomm (2001-2016), Peo in Svizzera (1997-2002), L’albero azzurro (1990- )

 


 

Fumiko Magari (1936, Okayama) es profesora en la Escuela de Animación Artística Laputa y dirige su propio estudio de animación, Magari Jimusho. Está especializada en stop-motion y ha realizado cientos de anuncios para la televisión, aunque ha trabajado en distintos campos, no solo el de la publicidad. El vídeo sobre consejos nutricionales que tenéis debajo forma parte de una serie de encargos que le hizo Nestlé en 2015. Es una de las mejores animadoras actuales en su especialidad, y no podía ser menos, pues se formó y comenzó a trabajar con los mejores: en MOM Production junto a Tadahito Mochinaga y en diversos proyectos con Tadanari Okamoto. No es muy fácil hallar material suyo en la red (¡y eso que es abundante!), pero si se es persistente, pueden encontrarse algunas cosillas. Y merecen muchísimo la pena echarles un vistazo. Fumiko Magari no solo trabaja el stop-motion o las marionetas, siempre ha estado abierta a otras técnicas y en sus más de cincuenta años de carrera así lo ha ido demostrando. No obstante, aunque recurre en ocasiones al CGI, es absoluta partidaria del trabajo manual. Es una artesana de corazón. Sus obras forman parte de los recuerdos de millones de japoneses, solo falta que la podamos descubrir en Occidente adecuadamente.

Obras de interés: Woof, the little bear (1983), Kentoshi monogatari (1999), Nutcracker Fantasy (1979), The New adventures of Pinocchio (1960)

 


Podría haber añadido también a Michiyo Yasuda, veterana de Ghibli que nos dejó el pasado octubre de 2016; Yoshihiko Takakura, responsable de la animación en decenas de episodios y películas de Crayon Shin-chan; a Yamada Naoko, que forma parte de KyoAni y ha llevado la batuta en series como K-On! o Tamako Market; a Kon Chiaki, que ha dirigido un montonazo de series para ser mujer (Nodame Cantabile, Junjô Romantica, Golden Time, etc); a Kase Mitsuko, responsable de dirigir Ristorante Paradiso o realizar el storyboard de InuYasha; o a Jinbo Matsue, una de las primeras directoras de anime de la historia. Y otras cuantas más pero, como siempre indico, esta es mi selección personal y no tiene por qué coincidir con el criterio más extendido.

Espero que esta entrada os estimule a querer conocer y apoyar más a las animadoras japonesas. Personas de indudable capacidad y talento que merecen el mismo reconocimiento y oportunidades que sus colegas masculinos. Si además escribes en un blog, te animo a que dediques entradas a creadoras y profesionales del anime, entre todos podemos darles más presencia y contribuir con nuestro granito de arena a una mayor difusión de sus trabajos. Lo merecen. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

manga, MUAHAHAHA, paja mental

¡Venga, ronda de one-shots!

Prosiguiendo con vuestras votaciones en twitter, el siguiente post a publicar estaba dedicado al manga. Voici une liste. Los listados son de las cosicas más simples y agradecidas, y todavía no había caído ninguno dedicado a los yomikiri o one-shots. Este formato tiene sus peculiaridades y, aunque a veces se utiliza como episodio piloto de lo que más tarde puede convertirse en una serie extensa, personalmente los considero importantes. Muchas veces pasan desapercibidos o se ningunean directamente; también pueden ser solo una primera toma de contacto por parte de algunos creadores con el medio. Pero siempre tienen su interés, y no en pocas ocasiones se hallan verdaderas joyas. Como todos los aficionados al manga, he leído cientos; así que para cribar un poco el asunto, he escogido aquellos que me han dejado un poco pillada.

Mis disculpas de antemano, porque después de una entrada dedicada al terror (que no suelen gustar a casi nadie), esta va a contener alguna que otra bizarrada. Bizarrada gorda. Pero también material más mesurado. Los lectores habituales ya sabéis que SOnC sufre espasmos y convulsiones de este tipo. Aun así, para el verano no vienen nada mal las pequeñas lecturas y como bien expresaba un antiguo vecino de estas tierras: lo bueno, si breve, dos veces bueno.” Que algo debería aplicarme el cuento también, porque últimamente meto unas chapas tremendas en el blog. Necesito relajarme.

Y volviendo a los one-shots, serán pequeños pero matones. Algunos incluso pueden dejar secuelas. BWAHAHA. Mentira. Aunque no son del todo inofensivos, informados quedáis.

Hotel: since 2079

Boichi

2004

Dentro de la ciencia-ficción, es sin duda uno de los one-shots más interesantes con los que podéis encontraros ahora. Además está publicado por Milky Way, que está haciendo una labor maravillosa en el panorama del manga en español. Hotel: since 2079 originalmente fue un manhwa que luego formó parte de la recopilación que Morning editó en 2006. Aunque llega ya un momento en el que la nacionalidad del autor (coreana), donde resida y lo que haga, dan absolutamente igual. Son tebeos made in Japan y punto.

Boichi tiene un arte magnífico, casi abrumador; y lo que podría convertirse en el protagonista desplazando al guion, resulta el complemento perfecto de una gran historia. Desde el año 2079, Louis Armstrong, la inteligencia artificial que protege el legado humano, todavía se mantiene en pie. Han sido 27 millones de años de lucha solitaria, rodeado de muerte y sin noticias de nadie, absolutamente nadie. ¿Qué ha sucedido con la Tierra y las especies que la poblaban? ¿Cómo nació Louis? ¿Cuáles son sus futuros desafíos? Eso es lo que relata este manga. Y muy bien, por cierto.

louis

Abstraction

Shintarô Kago

2007

Shintarô Kago es uno de los mangakas de ero-guro más atractivos y accesibles del panorama actual. Me he pasado con lo de “accesible”, pero comparado con otros colegas del género, tiene un puntillo más… comercial. Para nada aplicable a este one-shot, por cierto. Aunque no os hagáis una idea equivocada: Kago es un completo enfermo.

Abstraction juega con las dimensiones y perspectivas, como si pertenecieran a un cubo de Rubik. Las secciones y piezas se alteran creando un caos ordenado de resultados bastante… inesperados. Porque ya no se trata solo de los mecanismos de una presentación insólita, sino de la historia que cuenta. Un argumento harto sencillo pero que se recrea en la vulgaridad de lo cotidiano para provocar una reacción en el lector. Es un manga que rompe con el espacio y el tiempo, trata deliberadamente a sus personajes como si fueran títeres y, poco a poco, va aumentando su contenido soez hasta alcanzar esas bizarradas grotescas que solo Shintarô Kago sabe fabricar. Es crudo, es cáustico, es indescriptible. Y de muy mal gusto.

shintarô

Ladybirds’ requiem

Akino Kondoh

2000

Creo que ya es hora de que se empiece a traer algo de la obra de Akino Kondoh por estos lares. Como siempre, Francia va por delante. Además actualmente está publicando un josei llamado A-ko san no Koibito (Los novios de A-ko, que son 2, por cierto), que ruego de rodillas tenga el éxito suficiente para que un alma caritativa lo escanee y traduzca. Porque la posibilidad de que se llegue a publicar la veo más bien negra tipo Cygnus X-1. Aunque quién sabe, esta moza vive en Nueva York… podría ocurrir el milagro. Pero volviendo a sus trabajos anteriores, estos poseen un tono muy distinto al de A-ko san no Koibito, porque no se dirigen a un público general, sino más bien al relacionado con el mundillo arty. Es una manera muy zaborrera de resumirlo, pero en esencia es eso. Y este Ladybirds’ requiem está incluido en la noción occidental de cómic alternativo.

¿Quiere decir eso que no lo puede leer cualquiera? Pues claro que puede leerlo todo el mundo, carajo. Ladybirds’ requiem es un one-shot precioso, con una simbología profunda: muy íntimo, muy personal. El dibujo juega con fuertes contrastes de luz y sombra; me gusta muchísimo el estilo limpio y fino de esta mujer. La historia es un recorrido interior, un pasaje onírico donde nada es lo que parece. Fascinante.

ladybird

Este es el vídeo emparentado con el tebeo, realizado por ella misma, y que en 2010 logró colocarse entre los 25 del “YouTube Play – A Biennial of Creative Video” del museo Guggenheim de Nueva York.

Misaki de bus wo orita hito

Yuki Urushibara

2004

Tranquilos, no van a ser todo marcianadas hipster o gente defecando con problemas de almorranas. Uy, vaya spoiler. Lalalá. También tenemos en la lista al encanto de Yuki Urushibara. Presagiando un poco la llegada de Suiiki y con la magia evanescente de Mushishi latiendo en la historia, Misaki de bus wo orita hito es un relato apacible y a rebosar de ese realismo mágico tan característico de la mangaka.

Cuenta la historia de una mujer y su hijo, que se dirigen a la tiendecita que regentaba su abuela en una península apartada. Allí se encuentra también la última parada de autobús, donde los pasajeros bajan a fotografiar las espectaculares vistas del mar. Algunos regresan a sus casas, otros… no. Siempre ha sido así, y Mitsuko aprendió desde niña a distinguir a esa clase de personas. Un cuento bonito y discreto sobre el suicidio, la añoranza y las nuevas oportunidades.

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Hanshin

Môto Hagio

1984

¿Sabíais que estoy MUY PERO QUE MUY emocionada con la próxima publicación de Môto Hagio en Tomodomo? Creo que no lo había escrito todavía. Llevo esperándola meses, aunque parece que la cosa se va a retrasar hasta después del verano. Ntsch. Esta mujer fue, y es, muy importante en la historia del manga. Para muestra, un botón. Este Hanshin es realmente sobrecogedor.

Dos gemelas unidas por la cadera: una, hermosa y sin inteligencia, devorando lentamente a la otra, macilenta y consciente de todo. El odio, la impotencia, la compasión. Cuando la cura se presenta no lo hace sola, sino con una elección muy dura que tendrá sus consecuencias. Los recovecos psicológicos que ilumina Hagio no son triviales y, a pesar de que se trata de una historia corta, se las arregla para remover bastante las tripas.

hanshin

Goggles

Tetsuya Toyoda

2004

Tetsuya Toyoda es un maestro absoluto del slice of life. Y madre mía el arte. Me recuerda un poco al de Ryoichi Ikegami, lo cual es un auténtico halago. Tiene un aire ochentoso en esa meticulosidad realista, incluso occidental, que engancha. Una viñeta tras otra, una viñeta tras otra… es adictivo.

Goggles forma parte de una recopilación del mismo nombre, que incluye distintas historias cortas. Esta es mi favorita de todas ellas. Dura, dramática, pero sin cursilerías. Narra la historia de una niña que va a parar, repentinamente, a la casa de dos hombres solteros. Una niña que no habla, no come, no se mueve y lleva siempre unas gafas de plástico puestas. El más joven tiene curiosidad por saber qué le pasa, y su compañero de piso le comenta que es hija de una conocida suya. Y hasta ahí puedo contar, pero desde luego se trata de un relato que no tiene ni una pizca de idealización, y se desarrolla con una calma que encarna muy bien la impasibilidad general de la vida frente a las desgracias. Todo pasa, todo fluye, nada importa. El dolor es personal, no pertenece al mundo.

pachinko

I am a piano

Asumiko Nakamura

2005

No es la primera vez que hablo de este one-shot ni será la última. Yo también tengo mi corazoncito, y aunque sea una garrula asilvestrada la mayor parte del tiempo, os aseguro que mi lado sentimental emerge a veces. Con I am a piano siempre es así. Cada vez que lo releo, que se hace además en un santiamén porque es cortísimo, me brota un suspirillo desde lo más profundo del pecho. Ains.

El argumento es muy sencillito, trata de las andanzas de un piano a lo largo del tiempo. Nakamura acude a la figura de la prosopopeya, cimentando un cuento melancólico pero muy tierno. Y no os digo más, porque sería estropearlo. Fue recogido en una compilación, junto a otros quince, llamado Le Théâtre de A; y el arte es el propio de la autora, lánguido, manierista y con un remate gosurori muy evidente. Un amorcito de manga.

piano

Doraemon

Taiyô Matsumoto

1995

Supongo que si hubiera pasado mi infancia viendo Doraemon, ahora le tendría un cariño especial. Las cosas de la nostalgia, imagino. Nunca me atrajo el tipo de dibujo (donde estuviera Sherlock Hound se podían quitar todos los Nobitas del universo) y ahora que lo tengo que ver por narices con mis sobrinas (mea culpa, añado), lo odio muchomuchomucho. Y es un clásico entre clásicos del kodomo, pero me pone enfermaaaaaaaaaaaAAAAAAAaaAAAggggggGGGggghhhhhhhhhh.

Por supuesto, el que le haya pillado un ascazo del copón no me impide ver su trascendencia; y tampoco acercarme a criaturas espurias como este Doraemon de mi amado Taiyô Matsumoto. Un one-shot que toma las premisas del original y las vuelve del revés; una reflexión curiosa sobre la infancia y la madurez que despierta preguntas y, como no podía ser de otra forma, singular como solo sabe ser este autor. Muy chulo.

doraemon

Me piro. Hasta primeros-mediados de julio no estaré de vuelta ni creo que pueda acceder a internet. Dejo el ordenador aquí, el móvil-patata lo apagaré porque WIFI, si no me equivoco, no habrá en cientos de kilómetros a la redonda. Y pasando mucho de buscar, que son V-A-C-A-C-I-O-N-E-S. Desconectar forma parte del concepto. Eso sí, he dejado varias entradas programadas para que se publiquen. Espero no haber metido el patón y que aparezcan. Sed buenos y escribidme aunque sean mini-comentarios, vengaaaaaaaaaaaaajoooooooooo, me hará mucha ilusión leerlos cuando regrese.

Un abrazote para todos.