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Peticiones Estivales: Project Itô

¡Más Peticiones Estivales! ¡En verano os dejo mangonearme un poco! Hoy tenemos la estupenda sugerencia de Ange, cuyo blog El libro de Angelique, por cierto, no debéis perderos. ¿Quién fue Project Itô (1974-2009)? ¿Qué hizo? ¿Por qué es una persona al que muchos otacos respetamos tanto? Ange tiene muy buena memoria, porque hace ya bastantes meses tuve la idea de escribir una entrada dedicada a varias películas de animación basadas en obras literarias suyas. No recuerdo muy bien el motivo, pero al final quedó el asunto en agua de borrajas. Sin embargo, Ange ha acudido al rescate de mis legendarios (y vergonzosos) despistes y aquí está por fin el post dedicado a este escritor. ¡Gracias, Ange!

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Satoshi Itô o como es conocido mundialmente: Project Itô.

Si tengo que ser honesta, no he tenido muchas oportunidades de leer a Itô. En español no hay de momento nada traducido; y en inglés tampoco existe mucha variedad. Yo he logrado leer dos novelas suyas y, como comprenderéis, me parece insuficiente. Project Itô es considerado uno de los últimos genios que ha parido la ciencia-ficción nipona, muchos de sus compatriotas alabaron (y siguen haciéndolo) su estilo e ideas arriesgadas, muy influidas por el cyberpunk. ¿Será posible en el futuro poder acceder al catálogo de su obra? Lo veo bastante negro, pero al menos ECC va a publicar las adaptaciones a manga de sus obras Genocidal Organ (2007), Harmony (2008) y The empire of corpses (2012), que son las que además vamos a tratar aquí.

Keikaku Itô (Project Itô) (1974-2009) tuvo una trayectoria como escritor muy corta debido a su trágica muerte por cáncer cerebral a los 34 años. Cuatro novelas en total más varios relatos cortos y trabajos en blogs. No parece demasiado, ¿verdad? Sobre todo teniendo en cuenta que los autores dedicados a la sci-fi suelen ser bastante prolíficos. Si hubiera podido, Itô nos habría proveído de muchas obras más; las que nos legó marcaron el paisaje del género en su Japón natal, sobre todo la maravilla de Harmony, que le valió un Premio Seiun. The empire of corpses, galardonada también con otro Seiun, quedó inconclusa, siendo su amigo el matemático y también escritor Tô Enjô quien la finalizara. Este caballero merecería una entrada por sí mismo en SOnC, pero eso, si llega, sucederá bastante más adelante.

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Genocidal organ, Harmony y The empire of corpses

La desaparición de Itô dejó tocado un panorama que no dudó en querer homenajearlo mediante una trilogía de películas animadas. NoitaminA fue el adalid del proyecto, que encargó a diferentes estudios su realización. Su novela debut, Genocidal Organ, junto a Harmony y The empire of corpses fueron las, lógicamente, elegidas. El imperio de los cadáveres se estrenó el 2 de octubre de 2015 con Ryôtarô Makihara en la dirección y Wit StudioHarmony vio la luz el 13 de noviembre de ese mismo año con Takashi Nakamura y Michael Arias a los mandos en Studio 4ºC. El asunto se complicó con Genocidal Organ, que sufrió sucesivos retrasos por el triste descalabro de Manglobe, estrenándose finalmente el 3 de febrero de este 2017. Resulta ser, qué casualidad, la que con más ansiedad espero, pues la dirige nada más y nada menos que Shukô Murase. No la he visto todavía, por supuesto, así que no puedo comentar nada más allá de su trailer. Imagino que cuando salga a la venta su DVD y Blu-ray el 25 de octubre, algo más seré capaz de escribir. Me tiene muy intrigada.

Hasta aquí tenemos claro que se trata de un merecido vasallaje a una de las figuras más interesantes de la ciencia-ficción japonesa contemporánea, y que no se ha escatimado en medios y profesionales para lograr unas películas a la altura. ¿El resultado ha sido digno? No puedo opinar sobre Genocidal Organ, pero sí de las dos restantes. Y a pesar de que tenían circunstancias a su favor, desde mi punto de vista han resultado, en general, una decepción. Vayamos con estas unpopular opinions.

HARMONY

Takashi Nakamura & Michael Arias

HarmonyGenocidal Organ son las dos novelas que he leído de Project Itô. Por eso con esta película tengo las cosas bastante claras. Sé perfectamente que la adaptación perfecta no existe, que los dementes de la celulosa como yo casi nunca conseguimos estar satisfechos cuando se vierten ciertas obras a otro formato; que el lenguaje audiovisual, en este caso el animado, es distinto al literario, y bla-bla-bla. A veces hay excepciones que logran independizarse del original e incluso superarlo; también otras consiguen que olvides de dónde proceden y te gusten, aunque sean medianías. No es el caso de Harmony.

En un futuro no muy lejano, la humanidad ha logrado vencer las barreras de la enfermedad, la decadencia y la muerte. La tecnología de WatchMe, implantada mediante nanos en el organismo de las personas, permite una longevidad ilimitada así como una salud incólume. WatchMe también interconecta a los individuos de manera que la privacidad también tiene un espacio muy, muy reducido, porque no deja de ser un sistema de dominio absoluto sobre cada aspecto de la vida. Sin dolor, sin conflictos; una sociedad en paz donde el colectivo está por encima del sujeto (muy japonés eso, por cierto). WatchMe es una herramienta que a cambio de protección e inmortalidad,  asume un control total sobre la sociedad y el individuo. Las consecuencias de un uso malintencionado pueden ser catastróficas a nivel global, porque su poder llega hasta la propia voluntad y conciencia personal. Es muy obvio que Project Itô andaba con problemas serios de salud cuando escribió la novela, porque los temas recurrentes de la salud y la muerte aparecen continuamente tanto aquí como en The empire of corpses. Una manera creativa de desahogar sus preocupaciones y meditar sobre ellas.

La paradoja de este mundo aparentemente ideal, de luz hialina y compasión, es que su enemigo es el propio hombre. Y no tarda mucho en revelarse y rebelarse ante la supresión de la misma naturaleza humana que es en realidad WatchMe. Los dilemas éticos y filosóficos que se proponen poseen connotaciones de ramificaciones casi infinitas; y no deja de ser en su origen el eterno combate por la libertad. Para ello, el argumento arranca precisamente en los límites de esa libertad, en el territorio de unos pocos humanos que todavía no han querido doblegarse ante el poderoso chantaje de WatchMe. La historia en sí es bien conocida y no alberga grandes sobresaltos: un pasado con tres adolescentes que deciden tomar las riendas de su vida bajo el influjo de una líder de pasado misterioso; un presente acosado por los remordimientos y una ceguera elegida; un futuro conquistado por el pasado que alumbra un mundo completamente nuevo. La búsqueda del nirvana y su colisión con él.

Visualmente es poderosa y de fuertes reminiscencias clásicas; y con clásicas me refiero ante todo a Katsuhiro Ôtomo. Es todo un halago. No sé si la elección de unir CGI y animación tradicional de una manera tan estrecha ha sido premeditada o simplemente una forma de ahorrar tiempo, pero en conjunto funciona bastante bien. No soy muy amiga de la informática para estos menesteres, porque suele otorgar un bruñido barato que contrasta para mal con el dibujo tradicional. En Harmony, aunque no acaba de encajar del todo, tiene su espacio lógico por la temática y los escenarios que abarca. No impone tanto como pudiera hacer un producto de Polygon Pictures, que es completamente 3D; y es mucho más meticuloso y esmerado que Ajin o Knights of Sidonia. Lo que molesta en realidad es observar los límites de la animación por ordenador, lo que tiene que mejorar todavía para poder brindar auténtica naturalidad. Aun así, los efectos visuales, el diseño gráfico, los planos y movimientos de cámara son espléndidos. Acompañan muy bien el desarrollo sereno (y predecible) del argumento con su aire aseado y luminoso.

Creo que lo que principalmente percibo es cierta descompensación, no sé si Nakamura y Arias hicieron buenas migas profesionalmente, yo diría que no muchas; y esa falta de armonía (valga la redundancia) se nota. Harmony, en toda su sencilla complejidad, queda reducida a un cuento sin ritmo ni emoción. Soso. A pesar de los temas que toca, con sus profundas implicaciones filosóficas, se desliza entre el tedio y la expresión de su futuro perfecto. Los personajes no enganchan, se encuentran desdibujados y a la merced de clichés. Incluso la historia de amor, aunque no tenga una importancia capital (ni falta que hace), resulta superficial e insulsa. Tener una materia prima tan estimulante a nivel intelectual para convertirla en una historia más, narrada encima con muy poquita gracia. Un equipo como el de Nakamura, con toda su experiencia, y Arias, podría haber dado más de sí; y se percibe una evidente falta de compenetración. En resumen, Harmony no es una película cohesionada pese a su maestría técnica y artística. Una lástima. No considero que sea un zarrio, pero da algo de rabia pensar en lo que podría haber llegado a ser.

  THE EMPIRE OF CORPSES

Ryôtarô Makihara

Si Harmony es todo luz, El imperio de los cadáveres son las tinieblas. Me emocioné mucho cuando supe de la temática de la película porque soy fan de la literatura clásica gótica a muerte. La ambientación victoriana con el imprescindible steampunk; las exquisitas referencias literarias y la inclusión de personajes históricos auténticos, hacían a priori de esta obra un plato muy apetecible para mis gustos personales. Un apetitoso pastiche que evocaba a los penny dreadfuls decimonónicos, la Wold Newton Family de Philip José FarmerThe League of Extraordinary Gentlemen de Alan Moore. ¡Maravilloso, maravilloso! ¿Cómo no sentirse atraído por una obra que tiene sus raíces en la criatura de Mary Shelley, en las inquietantes nociones que rezuma El Moderno Prometeo (1818)? Y se dan la mano sin complejos pedazos de James Bond, La Eva Futura (1886), Conan Doyle, Daniel Defoe, Los hermanos Karamazov (1880), el gigante Paul Bunyan o el indomable caballero Frederick Burnaby.

Si a esto le unimos una puesta en escena espectacular, grandilocuente y de una meticulosidad milimétrica, parecería que fuéramos a tener entre manos una pieza de excelente entretenimiento.  Y no solo eso, una novela de Itô arde en su corazón, por lo que una buena historia para reflexionar habría sido de esperar también. Sin embargo, no resultó así.

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Gracias a las investigaciones del doctor Víctor Frankenstein, el s. XIX posee una nueva mano de obra para su revolución industrial: los cadáveres. Su polivalencia es extrema: desde carne de cañón para la guerra, servidumbre en el hogar, construcción, fábricas, etc. Cualquier ocupación de tipo mecánico y que no requiera esfuerzo intelectual. La economía mundial ahora se sustenta sobre ellos; son los nuevos esclavos, prescindibles y más numerosos que los vivos. Ni sienten ni padecen. Según John Watson, estudiante de medicina, carecen de la facultad del lenguaje articulado porque no tienen alma; la tecnología que revive a los muertos, necroware, no ha alcanzado la perfección lograda por Frankenstein, que sí dotó de conciencia a su Criatura. Watson quiere que Friday, cuerpo que ha resucitado de manera ilegal, posea su propia alma, así que cuando el gobierno británico descubre su experimento y lo obliga a ir en busca de los cuadernos y anotaciones de Frankenstein, que se encuentran en paradero desconocido, no se lo piensa dos veces y acepta. Pero no se embarcará solo en esa aventura, lo acompañarán Friday y el agente Frederick Burnaby. No será un periplo sencillo, pues hay muchos intereses políticos ávidos por hacerse con el conocimiento de Frankenstein. De la India a Afganistán, pasando por Japón y Estados Unidos, su odisea será peligrosa y repleta de sorpresas desagradables.

Esta sería la sinopsis básica de El imperio de los cadáveres. Atractiva, con mucho potencial, pero que finalmente se ha precipitado por un barranco. Supercataclón. Pero comencemos por lo agradable primero: admito sin vergüenza alguna que, a nivel artístico, amo The empire of corpses. Sobre todo sus ambientaciones, sus fondos, sus pormenores. Esa delicadeza lóbrega, que se abre paso con una versatilidad asombrosa para presentar otros paisajes igual de fascinantes, es lo mejor de la película. Sin duda. Y no da tregua, es tenebrosa y bella de principio a fin. El diseño de los personajes principales quizá un poco aniñado para mi paladar (eso sí, tetas-zepelín para el único femenino de relevancia), aunque Seigô Yamazawa y Alexei Karamazov, por ejemplo, me han entusiasmado.

¿Qué podía ir mal con un planteamiento tan sugerente, con unos recursos técnicos y artísticos tan cuidados y unas implicaciones tan hondas? Pues muchas cosas, algunas de ellas compartidas con Harmony. El ritmo. Si en Harmony era una modorra insípida, en El Imperio de los cadáveres es como un baile de San Vito, descoyuntado, sin tener en cuenta el desarrollo natural del clímax. Es un completo desatino que no ayuda para nada a su falta de claridad en el argumento. Si de por sí tiende a un aire enigmático de manera premeditada, que me parece estupendo por otro lado, no resulta muy razonable acompañar esa clase de melodía con un compás dislocado. Porque confunde más y puede acabar aburriendo. Las montañas rusas en los parques de atracciones, gracias.

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No he tenido la ocasión de leer la novela, pero imagino que no tendrá las inconsistencias y boquetes del tamaño de Urano que se observan en la película de animación. Me parece algo bastante desafortunado, teniendo en cuenta lo escrupuloso que era Project Itô en sus reflexiones, que no se hayan cuidado más ciertos aspectos de verosimilitud y solidez lógica. No se deberían poder derrumbar con un par de preguntas que surjan por casualidad escenas y diálogos completos. Una cosa es no querer dar las cosas muy masticadas, y otra muy distinta oscurecer mediante absurdos.

Harmony y The empire of corpses son dos películas que visualmente funcionan muy bien, de hecho dejan con la boca abierta en bastantes ocasiones. Son audaces y realmente espléndidas, pero un envoltorio no dejar ser solo un envoltorio. Un film no puede sustentarse únicamente en bellos fuegos artificiales, sobre todo cuando está trabajando temas de la trascendencia que planteó Project Itô en sus novelas. Se debería exigir más, tanto en claridad en la exposición de ideas como en el ritmo del propio argumento. Y en eso, ambas han fallado, resultando dos obras pretenciosas incapaces de expresarse con la determinación necesaria. No me hace gracia llegar a este tipo de conclusiones, porque parece que esté ninguneando el tremendo esfuerzo e indudable pericia que hay detrás de este par de films. Es algo incuestionable, admiro de verdad sus virtudes, sin embargo no resultan suficientes para compensar sus enormes carencias. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, paja mental

¿Y ahora qué toca? Otoño 2015

Casi todo el mundo ha hecho su entrada dedicada a los anime de temporada de este otoño 2015 y la mía no va a aportar nada. La hago básicamente porque tengo un follón tremendo en la cabeza y necesito poner un poco de orden (lo justo y necesario). Con lo que puedes ahorrarte esta lectura si prefieres usar tu tiempo en algo más productivo. Ni voy a entrar en los detalles técnicos, ni en el staff, ni en explicar los argumentos. Son ya vox populi. Explicaré por encima las razones de mi selección y tres tonterías más. Es algo meramente estructural para evitar que el caos me engulla. Aún es pronto para morir devorada por mi propia desidia, no tengo todavía siquiera la correspondiente colonia de gatos invadiendo mi cuchitril (todo llegará); así que continuemos fingiendo un poquillo más que soy un ser humano cabal.

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“Un caminante en otoño” de Miyagawa Shuntei (1898)

No empiezo esta nueva hornada animesca con especial ilusión, quizá porque esta veraniega ha finalizado siendo, al menos desde mi perspectiva, algo decepcionante. Charlotte me acabó pareciendo un sindiós que casi roza lo cómico; Gangsta ha tenido un desenlace (¡ejem!) putapénico a causa de esa enfermedad que sufren una gran parte de los anime cortos de rematarlos con un hachazo (y si no te gusta, te jodes y lees el manga); y a Rokka no Yûsha le ha pasado algo similar añadiendo encima una animación tipo cochambre de suburbio de Calcuta. No obstante, para mí ha sido una enorme alegría Kurayami Santa, que hemos seguido en total dos borrachos y un perro castigado por su dueño. Me faltan dos capítulos por ver (los borrachos que no sabemos japonés esperamos nos saquen de nuestra miseria con unos subtítulos) pero, a pesar de ser una serie de duración corta y presentación austera, ha estado divertida e inquietante a partes iguales. Es improbable que la caguen con el final.

Respecto a las series que continuaba desde esta primavera, Arslan Senki ha resultado ser bastante digna. La animación es caca como ya sabréis, pero el resto, a pesar de no ser perfecto, se ha desarrollado adecuadamente. Ore Monogatari!! se desinfló un montón, y es algo que se temía tras ojear los seis primeros capítulos; aun así, aunque no creo que la vuelva a ver en mi vida (¡muere, Yamato!), no la considero una pérdida completa de tiempo. A los fans del shôjo les distraerá a pesar de sus altibajos y algunos personajes a medio cocinar. Kyôkai no Rinne deja muy claro que la Takahashi ha entregado ya todo lo que tenía en su ser; y este anime se ha convertido, al menos para servidora, en un espectáculo lleno de tristeza y, a la vez, nostalgia por el glorioso pasado. Es increíblemente mediocre (no confundir con malo) y repetitivo. No obstante, veré la segunda temporada.

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La mujer con horchata en vez de sangre en las venas (y que conste que AMO la horchata)

A continuación, van las series que tengo intenciones de comenzar. Que las prosiga es otro cantar, claro. Son solo 7 y las he dividido en dos rangos de interés. Por supuesto, a lo largo del otoño puedo añadir diferentes conforme vaya abandonando otras, que nunca se sabe, pero NO, no voy a seguir Haikyuu!. La primera temporada ni la terminé porque me aburrió (me suele pasar con la mayoría del spokon) y sería absurdo continuar la segunda. Espero que los fans (sois legión) la disfrutéis y esté a la altura de vuestras expectativas. Que sepáis que lleváis invadiendo twitter a lo bestia desde hace días, es MUY divertido observar todas vuestras reacciones, la verdad.

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Kagewani

Kagewani es una de estas series que deduzco seguiremos los colgados habituales y poco más, aunque al encontrarse en Crunchyroll y Horriblesubs, tendrá algo más de tirón. Lo agradezco muchísimo porque este tipo de anime cuesta bastante encontrarlo subtitulado y con la frecuencia además deseada. Kagewani no me lo podía perder por varios motivos: la temática y el equipo que hay detrás. Todo lo que sea terror me lo jamo, y aquí encontramos tanto materia sobrenatural como de criptozoología. PERFECT. Las cabezas pensantes de este anime trabajaron en Yami Shibai y Kurayami Santa, ambas series me encantaron, así que habría sido un pecado ignorarlo. SIMPLE. La historia de este profesor universitario, investigador de monstruos y con una extraña cicatriz en la cara, promete ser una pequeña joya del horror de este otoño. O eso espero.

kagewani

Kowabon

Y del guionista de Yami Shibai, Kurayami Santa y Kagewani, Hiromu Kumanoto, llega también este Kowabon. Es serie de duración corta al igual que la anterior, y también se centra en el terror. Me interesa bastante el hecho de que vaya a ser rotoscopiada. A muchos esto les espanta, y no les falta razón porque en ocasiones el resultado suele ser una cerdada, pero creo hay que darle una oportunidad ya que esta técnica en un anime de este género puede acabar siendo un plus. Lo que se sabe del argumento me parece atractivo, ya que mezcla lo sobrenatural con la tecnología; y si he entendido bien, trata sobre una especie de Gran Hermano fantasmagórico que observa a las personas mediante todas las cámaras a las que tiene acceso vía internet. No sé mucho más, pero es lo suficiente para darme el chapuzón.

kowabon

Subete ga F ni Naru

Llevo queriendo leer algo de Hiroshi Mori desde hace milenios y no ha habido manera. Admito que tampoco me he esforzado demasiado en mis indagaciones, por lo menos no tanto como sí hago con otras obras o autores, pero me habría gustado leer la novela The Perfect Insider antes de ver el anime. Manías mías. Pero no pasa nada, el que no se consuela es porque no quiere; y la mar de dichosa voy a ver esta serie. Tengo unas expectativas muy altas. Aquello que combine ciencia y misterio tiene todas las papeletas de encantarme. Y si ya hay asesinos en serie pues, ¡qué más quiero! ¡ADELANTEEEEEE! ¡No me defraudes, Saikawa-san! Y, como siempre digo, ¡¡meganes del mundo, VENID A MÍ!!

 Osomatsu-san

Y no solo de enigmas y horrores sin fin vive el hombre. Aunque lo mío en general no suele ser la comedia, espero con muchas ganas esta revisión de un clásico entre clásicos del manganime. El humor, cuanto más absurdo y disparatado sea, mejor lo tolero. Y esta serie promete gags y personajes de lo más delirantes, por lo que su oportunidad la va a tener. Quiero que me hagan reír, sin más, que además lo necesito. Solo le voy a exigir eso, creo que no es pedir demasiado.

bath
No te agobies, muchacho, nos pasa a todos

wellsee

Pues sí, ya veremos qué sucede con estos tres siguientes. No tengo especial fe en ellos, pero curiosidad sí. Aunque algunos me huelen mejor que otros. Normal.

One-Punch Man

Esta es la serie que más suspicacia me genera. Está siendo taaaan esperada y está provocando taaaal hype, que mi naturaleza de loba recelosa está en guardia y a la espera de lanzarse a la carótida. Aun así, le tengo también muchas ganas. One-Punch Man tiene decenas de elementos para dejarme KO del gustazo aunque, por eso mismo, le voy a exigir bastante. Las parodias siempre son bienvenidas pero a veces suelen caer en la falta de sustancia. Esperemos que con este anime no suceda así y sepa avanzar también más allá de la comedia y la ensalada de hostias. Un poco solo, no estoy pidiendo aquí una disertación sobre la Crítica de la razón pura de Kant.

onepunchman

Young Black Jack

Solo un nombre: Osamu Tezuka. Sé perfectamente que el manga que adapta no es de él, pero el personaje en el que se basa, Kurô Hazama, sí; y es una de sus creaciones más carismáticas y especiales. Por ello espero y deseo esté a la altura y no destrocen su obra. No he leído el tebeo de Yoshiaki Tabata, pero por su historial no temo un disparate muy gordo. A lo mejor me equivoco, claro. Me pueden tocar las narices con exceso de drama teatrero o con el típico secundario cómico-ridículo; y eso sí que olisqueo va a estar en el menú. Lo primero lo entiendo porque ya de por sí los orígenes de Black Jack son tremebundos, y el contexto histórico es a lo que apunta. Lo segundo me parecería inexcusable (ni siquiera para relajar el tono) y de muy mal gusto. Bastante Pinoko hubo… y si no sabes de quién estoy hablando, MEJOR PARA TI, te lo garantizo. Tragedia y épica habrá, confío no muy artificiosa.

kuroo
Yo tampoco sé qué cojones está pasando en esta escena. Tendré que ver el capítulo.

Sakurako-san no Ashimoto ni wa Shitai ga Umatteiru

De nuevo el mundo de la medicina, pero esta vez forense. O algo parecido. Pero tiene lugar en Hokkaido y eso me mola mil. Y que haya misterio de por medio, por supuesto. El que a la protagonista le gusten los huesos porque le parecen kawaii me suena ligeramente a soplapollez, pero a lo mejor es solo una forma algo tonta de presentar la sinopsis. Tengo ilusiones de no encontrar mucho personaje subnormaloide femenino, mejor que no haya ninguno.

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¡Ay, pobre Yorick! Yo le conocí, Horacio: era un hombre de una gracia infinita y de una fantasía portentosa…

También he comenzado a ver, y no me preguntéis la razón, Itoshi no Muco. No tenía ni idea de que semejante anime existiera y, ni mucho menos, que hubiera temporadas anteriores. Pero la vida de un perro, un Akita Inu concretamente, en las montañas junto a su amo el cristalero hipster, me parece la cosa más relajada del mundo. Observar los pensamientos del can mientras destroza toallas y se revuelca por el suelo es algo que necesito ahora. No sé si me acabaré cansando de mongoladas perrunas, pero de momento el dibujo, harto sencillo, y su propuesta de slice of life muy básico, me ayudan a tener la mente en blanco. Que de vez en cuando no viene mal.

Buenas días, buenas tardes, buenas noches.