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Dude (looks like a lady): Hôrô Musuko

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Nitori y Takatsuki

Como el título de la canción de Aerosmith, el protagonista de este anime se encuentra muchas veces en una situación parecida: lo confunden con una chica de lo kawaii que es. Pero cualquier otra similitud con la composición de los de Boston ya es fortuita; ni la comicidad ni la parodia, que suelen acompañar el asunto de la transexualidad, aparecen en esta obra. Aunque no he podido evitar hacer alusión a este tema musical, debilidades de rockeros. Disculparéis la pequeña licencia.

Hôrô Musuko (2011) es una serie que consta de 12 capítulos, aunque se emitieron solo 11, basada en un manga de la autora Takako Shimura.  Es conocida por el tratamiento delicado que hace sobre temática LGBT, pero también trabaja otros géneros; ahora mismo estoy siguiendo un josei suyo, Koiiji, que me está resultando la mar de ameno.

No he terminado de leer el manga, con el que me puse inmediatamente después de ver la serie, porque es larguísimo y, como comprenderéis, tengo una vida que no siempre quiero sea succionada por los tebeos (aunque a ratos no me importaría). El shonen-ai, el yuri, el yaoi y afines no suelen ser santo de mi devoción, ante todo porque habitualmente son pasteladas inmensas o engendros burdos más centrados en el ecchi y el humor grueso que otra cosa. Por eso Hôrô Musuko me ha sorprendido y para bien; es una auténtica rareza.

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Este anime es, principalmente, un slice of life. Punto. Con su amplia galería de personajes bien construida y presencia robusta; los sinsabores cotidianos de la vida escolar y los problemas del paso de la infancia a la adolescencia. Y a esto se le añade el asunto de que los dos personajes principales sufren un conflicto derivado de su identidad sexual. El chico, Nitori, se ha sentido siempre como una chica y le gusta vestirse con atuendos femeninos; la chica, Takatsuki, se ha sentido siempre como un chico y encauza su aspecto al estilo masculino.

A partir de estas premisas, la serie se va desarrollando de forma apacible y sin aspavientos. Es cierto que la variable LGBT brinda una pincelada original que además permite acercar esta materia habitualmente maltratada en los anime, amén de ser todavía un tabú social. Pero, a pesar de su importancia indiscutible en la trama, es un tema más de los que se tratan. Quizá sea esa naturalidad y sencillez las que hacen que esta serie parezca tan atractiva respecto a un tema considerado espinoso. Se aborda con sensatez y, como sucede en la realidad, ubicado en un contexto de lo más ordinario.

La cuestión más importante que se toca es, lógicamente, la del amor. Las confusiones, la incomprensión y las frustraciones que ocasionan las tendencias, inéditas en su entorno, de Nitori y Takatsuki. En el caso de esta pareja, aunque existe una atracción y comparten sentimientos sinceros, no pueden consumarse de la manera que a ambos les gustaría. El desamor también tiene un papel relevante como podréis imaginar (y no solo entre estos dos), así como los celos.

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Por supuesto, no faltan ni la incredulidad, ni las burlas, ni las crueldades por parte de compañeros y familia. Tampoco el apoyo en los lugares más insospechados. Realmente, una de las bazas más potentes de este anime es el elenco de secundarios, bien definidos y muy variopintos, que conducen la trama con gran soltura. Porque uno de los defectos que tiene esta serie es, precisamente, que los dos protagonistas son algo sosos. Más Nitori que Takatsuki, pero son los personajes más flojos. Tienen, por añadidura, una madurez mental fuera de lugar; pero tampoco es algo que moleste en demasía al encontrarse bien arropados por el resto.

Una de las cosas que más me han gustado de Hôrô Musuko es la tranquilidad absoluta con que avanza todo. No hay abuso del melodrama, lo que se agradece muchísimo. Los momentos emotivos, que lo son bastante, no resultan para nada forzados ni exagerados. Este anime logra, con gran sutileza, introducir una temática aún difícil y hacerla asequible a cualquiera. Dudo que en la vida real este tipo de circunstancias se lleven de manera tan amable; pero eso no resta méritos a una serie que, mostrándose mansa, resulta valiente y audaz.

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El arte de Hôrô Musuko es una delicia de tonos pastel y acuarelas. Difuminado, leve. La animación es cariñosa con los ojos del espectador y se derrama suavemente; el diseño de personajes muy tierno, acorde a la esencia general de la obra. La atmósfera es, en algunos instantes, hasta poética pero sin caer en lo ñoño. Su banda sonora… sencillamente perfecta.

Hôrô Musuko es un anime muy humano, ofrece momentos de humor ligero y también de dolor, pero siempre de manera bondadosa. Es una obra sólida y estructurada con precisión, aunque a ratos pueda parecer lenta. ¿La recomiendo? Sin duda. Eso sí, los que busquen patadas voladoras y no se distingan por su paciencia, se echarán una buena siesta porque, aunque accesible, es un slice of life como la copa de un pino.

Tengo hambre, me voy a desayunar.