Shôjo en primavera

Shôjo en primavera: Angel no Oka

Y continuamos escarbando en la prehistoria del shôjo con la segunda entrada dedicada a esta sección. Va a resultar algo difícil pilotarla con cierta regularidad ya que no existe demasiada información sobre el tema (al menos no tanta como me gustaría) y tampoco aparecen muchos tebeos en el horizonte que pueda leer. Pero me gusta investigar, algunas cosillas hay (con el tiempo espero que más) y de ellas os iré escribiendo, poco a poco, en Shôjo en primavera. Hoy toca una obra de Manga no Kamisama. Era inevitable. Con él podríamos decir que casi comenzó todo, por lo que no podía faltar. Aunque antes necesitaremos un mini-preámbulo para entender mejor a Tezuka & co.

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“Angel no Oka” (1960) de Osamu Tezuka

Una de las principales influencias que tuvo el shôjo primigenio fue, sin duda, el espectáculo del Takarazuka Kagekidan. Un teatro musical interpretado únicamente por artistas femeninas y que se fundó, como su nombre indica, en la pequeña ciudad de Takarazuka en 1913. Esta población, situada en la región histórica de Kansai, se encuentra a escasos 10 km de Toyonaka, donde nació Osamu Tezuka. Manga no Kamisama conoció muy bien desde pequeño estas representaciones, pues su madre lo llevaba a menudo a sus funciones. Resultó ineludible que muchas de sus características aparecieran luego en sus cómics. Y no solo en los suyos, claro. Décadas más tarde el Takarazuka Revue gozó del influjo también del manga en su repertorio; acabó siendo una corriente creativa de doble sentido.

El Takarazuka nació con la intención de imitar y adaptar al espíritu japonés diferentes obras occidentales tanto literarias, musicales, cinematográficas, etc. En su repertorio se dan la mano desde El Gran Gatsby, Verdi, Jane Austen, Cenicienta, Oscar Wilde, Wagner, Sabrina, Pushkin, Goethe, Les Liaisons dangereuses… hasta Shakespeare, Bonnie & Clyde, Blasco Ibáñez  o Singin’ in the rain. Con total alegría e ingenuidad. Y el resultado es completamente kitsch, porque nadie se planteó que debiera ser comedido, más bien al contrario. El Takarazuka es una continua explosión de fuegos artificiales, un suntuoso y pantagruélico festín de viandas rococó que son servidas a un público ávido de melodrama, aventuras y romance sin fin. No en vano algunos críticos lo llaman el “kabuki de nailon”; todo muy excesivo pero, curiosamente, exento de cualquier tipo de carga sexual. Un espectáculo rimbombante e inocuo dirigido a un público femenino adolescente. Exacto: apesta a shôjo. Y, como todo producto para jovencitas del momento, aleccionaba a mantener el rol designado a la mujer en la sociedad japonesa: sumisión, dulzura, matrimonio y maternidad.

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La actriz Ashihara Kuniko (1914-1997) en su papel de Fréderi en la adaptación del vodevil “L’Arlésienne” (1934) de Bizet.

A pesar del mensaje conservador que porta(ba) implícito el Takarazuka, no deja de ser llamativa la presencia de las otokoyaku: actrices dedicadas a interpretar papeles masculinos. Su éxito era masivo, incluso recibían cartas de amor de las seguidoras. ¿Se consideró un escándalo? Sí, pero la sociedad nipona en general considera que las tendencias lésbicas durante la adolescencia son una “etapa” que se acaba “superando”. Las otokoyaku eran un símbolo, en cierta forma, de libertad, de empoderamiento. Pues aunque representaban papeles masculinos muy categóricos (también bastante idealizados), eran mujeres las que los interpretaban y observaban. Pero un detalle importante: esa libertad, esa fuerza de voluntad se manifestaba solo cuando el elemento masculino hacía acto de presencia; por sí misma la mujer permanecía desautorizada.

Ese elemento masculino era muy evidente: la vestimenta. ¿Hace el hábito al monje? En el mundo del Takarazuka sí. Y de esa forma lo encontramos también en el que, por ahora, se puede valorar el primer shôjo manga de la historia: Nazo no kurôbaa o El trébol misterioso de Katsuji Matsumoto, creado en 1934. La protagonista es una adolescente, disfrazada de hombre y enmascarada que, al más puro estilo Robin Hood/El Zorro, roba al señor feudal la riqueza que ha exprimido a los pobres campesinos. Ahí tenemos el escenario exótico (algún lugar de Europa), el melodrama, las aventuras y la muchacha poderosa gracias al anonimato de sus ropajes. Pero, a diferencia de las otokoyaku, se distingue bien que es una chica. La bisabuela de Utena podríamos incluso decir.

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Portada de “Nazo no kurôbaa” o “El trébol misterioso” (1934) de Katsuji Matsumoto

Nazo no kurôbaa y el Takarazuka fueron indispensables para que Tezuka-sensei creara su histórico shôjo Ribbon no Kishi (1953), que luego tuvo a lo largo de los años otras encarnaciones. El argumento gira en torno a Sapphire, retoño de los reyes de Silverland que, a causa del error de un ángel en el cielo, recibe un corazón rosa de chica y otro azul de chico a la vez. Ese corazón masculino es el que le permite ser audaz, excelente espadachín y gobernante legítimo de su país; sin él, solo es una princesa inane y vulnerable. Cuando Dios se da cuenta de la equivocación, envía al responsable, el angelito novato Tink, a recuperar el corazón azul; pero Sapphire no lo quiere devolver, pues es lo único que le proporciona la capacidad de heredar el trono y luchar contra el malvado duque Duralumin, que ambiciona la corona.

No hace falta remarcar que la misoginia brilla que da gloria, pero no estamos aquí para juzgar con la luz del presente una obra concebida en una época muy distinta a la nuestra. Aunque algunos de esos parámetros persistan todavía. Ribbon no Kishi fue revolucionario en muchos aspectos, y cimentó los pilares de lo que más adelante sería el shôjo moderno. ¿Estuvo el siguiente shôjo de Tezuka a la altura? Angel no Oka (1960) es más humilde y más ignorado que su predecesor; sin embargo también menos infantil y con una melancolía final que barruntaba ya ciertas particularidades de Manga no Kamisama.

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Sapphire y Tink

Angel no Oka fue publicado en la revista Nakayoshi desde enero de 1960 hasta diciembre de 1961. Siete episodios que luego fueron recopilados en dos tankôbon. Su historia no tiene ni cross-dressing ni una protagonista femenina de fuerte personalidad. Todo lo contrario. Es el relato de una princesa sirena en el destierro, sus desventuras y sufrimientos; y cómo las figuras masculinas que van apareciendo se encargan de cambiar el destino de su vida. Un clásico cuento de hadas, con un personaje principal víctima de la desgracia, pero con un corazón noble y generoso. También aparece la clásica reina malvada, responsable directa de sus angustias… con un plan maléfico para matarla. Y las consabidas mascotas que acompañan con fidelidad a nuestra desafortunada princesa.

A pesar de lo ramplón que parece ser este manga, atiborrado de clichés y poco apetitoso, resulta bastante ameno y divertido. No en vano se trata de Tezuka, y siempre se guardaba un par de ases bajo la manga. Recordemos que estamos en los albores del shôjo, y en realidad ha sido Angel no Oka el que ha dejado su huella en los mangas que conocemos ahora, no viceversa.

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Luna llorando por Tailandia, Myanmar o así

Luna, princesa de un misterioso pueblo de sirenas, es condenada por la implacable Byôma-sama a ser abandonada para morir en el mar dentro de una ostra gigante. Sí, como esas que aparecen en los musicales de la edad dorada de Hollywood. Ha quebrantado la ley y debe sufrir el correspondiente castigo. Pero la suerte está de su lado y es rescatada por el capitán de un buque, que intentará ayudarla a regresar a su hogar. Pero Luna ha perdido la memoria, no recuerda ni quién es ni la Isla del Ángel, su patria. No sabe ni su nombre. Pero el capitán continúa investigando, y cuando está a punto de revelar a Luna una pista importante sobre su tierra de origen, es asesinado. Asesinado y Luna hecha esclava, padeciendo una existencia de humillación y maltrato hasta que Eiji Kusahara, un rico heredero japonés, la rescata indignado por la injusticia. Eiji está muy sorprendido porque Luna tiene un parecido asombroso con su querida hermana pequeña, Akemi Kusahara. Movido por la compasión, decide llevarla consigo a su hogar en Japón.

Pero no todo quedará ahí. Tezuka encauzó un argumento rocambolesco donde corrieron y galoparon gran cantidad de personajes. Cada uno de ellos aportó su granito de arena al relato. Aunque Luna sea una completa inútil, no se puede negar la destreza casi sobrenatural que tenía Manga no Kamisama a la hora de sorprender y concebir historias. Y Angel no Oka engancha (¿he dicho ya que hay sacrificios humanos? Tezuka era un puto genio). Sin necesidad de invocar la presencia pegajosa del romance. Los recursos que utiliza son bien conocidos (los hemos leído mil veces) e incluso el deus ex machina, que tan poco gustaba a Aristóteles y ciertas ratas posmodernas, se encuentra bien encajado sin restar credibilidad. Se trata de un manga muy dinámico a todos los niveles, aunque con un final que quizá no sea del gusto de todos… pero que tiene su sentido.

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Disney, Disney, Disney everywhere. Osamu Tezuka nunca escondió su admiración por el estadounidense, y su estela, como era de esperar, se halla en las páginas de Angel no Oka. Pero sobre todo encontramos el propio estilo de Tezuka, porque su talento no se basaba en el plagio. Así que las tácticas de humor fácil, la caricaturización de algunas figuras y la acción al más puro estilo Popeye no faltarán. Es un tebeo para público infantil y joven, no hay que perder eso de vista.

Aun así, Tezuka no perdió la oportunidad de reírse de sí mismo además de incluir novedades interesantes, como la ruptura de la cuarta pantalla, tratar los límites que imponen las viñetas con cierta rebeldía o prestar una detallada atención a la arquitectura de los fondos. De hecho me han enamorado la elegancia de líneas y su movimiento en algunas escenas. Impresionantes. El diseño también de Luna/Akemi, estilizado y simple, es una maravilla. Todo el arte de Angel no Oka en general resulta una delicia, que ha sabido plasmar muy bien las inquietudes estilísticas de la época; así como verter el exotismo del sudeste asiático e Indonesia en la enigmática tierra del pueblo de las sirenas.

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Esto es BELLEZA, señoras y señores.

¿Y qué trascendecia puede tener este manga desconocido de Osamu Tezuka? ¿No tiene algún shôjo más célebre? Pues sí, claro que lo tiene. Pero hasta el más humilde cómic de Tezuka posee su trascendencia, y no debería minusvalorarse. Angel no Oka fue una inspiración evidente para Naoko Takeuchi y su celebérrimo Bishôjo Senshi Sailor Moon (1991-1997), como también lo fue Midori no Tenshi (1959) de Leiji Matsumoto y otros tantos de la misma etapa. Pero la impronta de este Angel no Oka es contundente. Aunque no se trate de un mahô shôjo estrictamente, nos encontramos con una serie de personajes femeninos de habilidades extraordinarias y que deben lidiar con circunstancias terroríficas en el mundo humano. Igualmente podríamos incluir en este proto-mahô shôjo a su antecesor Ribbon no Kishi, por supuesto.

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Angel no Oka no es el mejor tebeo de Tezuka, cuya fértil trayectoria nos depararía con el tiempo auténticas obras maestras y en muy diversos géneros. Pero sí se trata de un manga a tener en cuenta tanto en la historia del shôjo por su influencia en futuros creadores, como para conocer mejor la evolución artística de Manga no Kamisama. Es una historia entretenida, con vericuetos inesperados y una conclusión muy Tezuka. ¿Merece la pena leerla? Definitivamente sí, sobre todo aquellos que sean amantes del autor y no les importe bucear en las profundidades abisales del manga. MUAHAHA. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Animierder otoño 2015 semana ocho. END

Y llegamos a la conclusión de esta serie. No he visto el final todavía, me voy a poner a ello en unos minutos y, a pesar de mis deseos de bizarrismo, tampoco tengo demasiadas esperanzas puestas porque ha sido un anime bastante irregular. Me ha hecho reír y llorar, pero lo que pensaba que en inicio iba a ser un producto para adolescentes hiperhormonadas, fue virando a una parodia correcta, con momentos brillantes y otros no tanto.

Dance with devils, ¿qué me cuentas en este tu último día? ¡Desembucha tus secretos!

CAPÍTULO DOCE

¡Que le ha pegado un candelabrazo! ¡Tubérculo-hime ha cascado al papá de Lindo con un candelabro! JOJOJO Es lo mejor que ha hecho en toda la serie, pero no nos emocionemos. No nos emocionemos porque, aunque el episodio ha tenido detalles estupendos como la muerte (ortopédica) del rococó-moderner empalado tras caer al vacío; el surtidor de sangre en el que se ha convertido el proxeneta cuando lo ha intentado matar su propio hijo o las asfixias florales; en general ha sido, además de un despropósito donde no han explicado ni un mínimo según qué cosas, una cosita predecible y vergonzosamente cursi. Que sí, que es una parodia, pero que traten al espectador de tontolaba no está nada bien. ¿Decepción? Nah, en cierta manera lo barruntaba, así que la entrada de hoy la llenaré de instantáneas únicamente con esos momentos gloriosos que ha tenido. Escasos, pero ahí están.

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¡Morid, malditos!

No tengo mucho que decir en realidad, porque lo poco que ha sucedido o se sospechaba desde hacía tiempo (sí, la patatita ha comenzado a fosforescer y echar rayos por todos sus orificios) o ha resultado de un aburrido bastante patético. Oh, qué enorme sorpresa que el proxeneta tiente a su hijito con el señuelo de la familia feliz. Oh, qué malote (más bien planote) es el proxeneta (admito que me ha gustado cuando reía tipo MUAHAHAHA), no hay nadie más egomaníaco e ignominioso en el multiverso. Oh, qué conmoción que la patatita mate al proxeneta con la daga de la rubia muerta en un arrebato místico. Oh, qué asombro que se declaren, finalmente, ese par de gaznápiros su mutuo amor. Oh, qué inesperado que Tubérculo-hime elija vivir como humana y deseche al rubiales pijo. Con lo chuli que habría terminado todo si hubieran partido los dos al puto Infierno… Pero no. Ella prefiere quedarse con su mamá y primo y llevar una existencia de almeja o zamburiña (lo sé, no es una chica muy lista).
Su madre. Yo tendría un par de preguntas que hacerle sobre cómo y por qué cojones se lo montó, nada más y nada menos, que con un rey demonio. Solo para entrar en calor.
Su primo. Acaba friendzoneado (normal) pero el tío es pertinaz (en realidad un enfermo) y en la tonadilla deja claro que siempre estará vigilándola, con adoración, desde las sombras. Miedo. MUCHO. ¡¡Chaval, que es tu prima hermana, imagina un momentito vuestra descendencia!!

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El rococó-moderner feneciendo al estilo Vlad Tepes

Los vampiros, en general, han sido ligeramente (mucho) inútiles. Se lo podrían haber currado un poquito más, sacarles más jugo, pero en toda la serie han sido unos peleles ausentes. Y cobardes, cómo corren los jodidos cuando cambian las tornas. ¿Y el Ojo-maligno-tras-la-cortina? ¿Y Lord Maksis queda al final en un amago to be continued? Menudo bluff.

Resumiendo, ha sido un episodio final donde temas importantes han quedado sin solucionar o finiquitados de manera chapucera. Incluso si hubiera planeada una segunda temporada, esta conclusión continuaría siendo pelín lamentable. En general, Dance with devils ha sido desaprovechada.

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Tubérculo-hime en su único momento triunfal en 12 episodios

Casi todo lo divertido ha tenido lugar en la primera parte, porque conforme avanzaba hacia el final, el temita ha degenerado hasta ponerse en plan chute de insulina.

La cancioncilla y su parafernalia han sido realmente detestables. A los pocos segundos me he visto obligada a usar la doble velocidad. A la orilla de un lago, con estrellas fugaces, luciérnagas, cogiéndose las manitas… y Lindo stalkeando. Ahí el único que se ha despedido de Tubérculo-hime con un poco de dignidad ha sido Peluchón. Ay, mi Peluchón.

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Aunque no se perciba, ahí el angelito morboso está moviendo dos mechones de pelo como si fueran unas orejitas ♥ Cuernecitos kawaii

Lamentándolo mucho, no me retracto de mi elección al incluir este anime en los Meh Ones del 2015. En estas últimas tres semanas ya he ido haciendo pequeñas valoraciones sobre Dance with devils, así que ya tenéis una idea aproximada de la opinión que me he ido formando. He mantenido la fe hasta el final, porque creo honestamente que la serie lo merecía; solo ya por esos instantes de bizarrez suprema que nos ha suministrado en pequeñas dosis. Cierto que la intuición y la razón me indicaban que un desenlace mediocre era el más probable, eso es verdad.

¿Habrá segunda temporada? Ni idea. Con una conclusión de este pelaje, han dejado las puertas bien abiertas. Porsiaca. Imagino que dependerá de las ventas generales, porque este anime, os recuerdo, está vinculado a un manga y un juego de la Play también. ¿La veré si la lanzan? No, gracias, una y no más, Santo Tomás. Los únicos personajes por los que he sentido cierto aprecio han sido Peluchón y el angelito sadomasoquista. El resto, sobre todo la pareja, me han parecido tristes. Y tediosos. Ganas de reencontrarme con ellos en un futuro no hay muchas.

Me voy a la cama, creo que mis retinas van a sufrir una combustión después de tantas horas delante de una pantalla. Vacaciones de Navidad. JA.

Buenas noches, buenos días, buenas tardes.

 

 

 

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Animierder Otoño 2015 semana siete

Estoy frenética perdida porque llevo un montón de tiempo intentando trasvasar los contenidos de esta bitácora a blogger, y no hay manera. La única herramienta online que hay para convertir los archivos WP a blogspot no funciona desde hace meses, y me he pegado horas como una zombi furiosa buscando alternativas.

Sí, tenía planeado mudarme al good ol’ blogger porque WP me ha terminado agobiando. Tengo ya listo el diseño, los widgets y demás pijadas… solo faltan las entradas. Y observando el percal, paso muchísimo de ir de una en una. No way. Son casi 100. Así que, si no encuentro una solución que no implique perder millones de horas copypasteando, me quedaré en WP por mucho que me fastidie. Siento haber soltado tremendo rollo que no venía a cuento, pero estoy algo alterada y necesitaba desahogarme. Cuando esté más despejada, imagino que volveré a la carga, en busca del conversor perdido.

En fin, que se nos acaba Dance with devils. Me da hasta un poquitín de pena y mucha más me va a dar porque la conclusión que me gustaría, que es la de Tubérculo-hime, Lindo y el rubiales pijo carbonizándose en una tormenta de napalm, no va a ocurrir. Qué le vamos a hacer, soportaremos el consabido final feliz… ¿o no? Al menos en estos últimos dos episodios se les podría ir la mano y que se convirtiera todo en una espiral infinita de bizarrez y violencia. ¿Pido mucho? Bueno, al tajo. Ya sabéis: spoilers everywhere.

CAPÍTULO ONCE

¡Oh, he disfrutado como una cochina con este episodio! ¡Y he tenido a Peluchón! Había perdido por completo la esperanza de volverme a encontrar con él (en forma perruna, quiero decir) pero ha aparecido, imponiéndose como tiene que ser. Peluchón es un tipo duro y maligno. No estoy muy segura de que Lord Maksis esté al corriente de sus escarceos, porque las intenciones que tiene son claras: lo importante es el grimorio, Tubérculo-hime se puede morir perfectamente. Y, ahora que lo pienso, ¿sabe Peluchón que la patatita es hija de su Amo y Señor?

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La verdad es que no sé ni por dónde empezar, ha sido, de principio a fin, un episodio lleno de disparates y tópicos triturados en beneficio de nuestro asombro y vergüenza. Así, todo a la vez. Tubérculo-hime, por fin, llega hasta la presencia de Lord Nesta, que se encuentra en una enorme sala a oscuras hasta que decenas de velas se encienden, repentinamente, para mostrar un espectáculo grotesco. Ahí está él, en su trono, rodeado de mujeres semidesnudas encadenadas y bebiendo su sangre como si fueran fantas de limón. Tengo que decirlo: el rey vampiro tiene unas pintas de proxeneta exageradas. Durante toda esa escena, la patatita se entera de que Lindo es hijo del proxeneta, que su madre y su tía hacían un tándem místico tipo yin/yang donde Martha era la tristona y María la alegre; y, por supuesto, que solo con una pequeña extracción de sangre durante la noche de luna llena de su cumpleaños, se librará del grimorio.

También presencia la crueldad aleatoria y enorme poder del proxeneta, claro. Pero Tubérculo-hime no se deja arredrar y salpica toda la conversación de comentarios sentimentaloides y lerdos. Incluso osa llamar al proxeneta scumbag. Eso me ha gustado, un aplauso. Será imbécil, pero valiente. Aunque me da más bien que su nivel de retraso es tal, que le impide ser consciente de lo que sucede. Por cierto, la música, magistral; a tono con la grandilocuencia ridícula de los paisajes.

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Rey, vampiro y proxeneta. También educador canino.

Tubérculo-hime es preparada como la víctima de un sacrificio ritual. Con baño perfumado, esclavas y vestido ceremonial horroroso incluidos. Parece que no se da cuenta, pues cree de veras que, tras una inocua chupadita, todo volverá a ser como antes. Sin embargo, tras recordar a su amiga la rubia, decide ser más precavida y coger unas tijeras que, casualmente, estaban por allí encima. El rococó-moderner va a buscarla para llevarla a la torre sur del castillo donde tendrá lugar la función y, antes de salir de la habitación, sucumbe ante los patéticos ruegos de la patatita: quiere saber qué significa eso de una chupadita solo. El rococó-moderner le mete leña, le dice que va a morir y disfruta torturándola un rato. Cuando la presenta ante el trono de nuevo, Tubérculo-hime intenta herir a Lord Nesta con las tijeras, pero falla (normal) y el proxeneta la hipnotiza para que no moleste.

Y mientras, ¿qué sucede con los demonios? Pues de la forma más random y absurda que os podáis imaginar (y con muchos portazos), todos deciden, Peluchón y Lindo inclusive, ir a rescatarla porque la aman perdidamente. Bueno, Peluchón no tanto.

florista
No comments

Ya tendida en el altar, cuando está a punto de ser mordida por el proxeneta, aparecen todos y se cantan una canción. Por cierto, se han vestido para la ocasión, todos horteramente monísimos. El florista con el kimono me ha encantado (los hombres en yukata/kimono siempre son más guapos, más inteligentes y más mejor todo, yo os informo). En fin, no tengo palabras, ha sido la apoteosis: incendios, explosiones, sudor, puños al viento indignados… y todos le confiesan su amor ardientemente. Ella, entre lágrimas, los acepta a todos también. ¡Que viva la poliandria! Aunque deberíamos centrarnos. Una irrupción así, aunque sea maravillosamente anómala además de una mamarrachada (puro amor, en serio), no es práctica en cuestiones marciales. Son asediados por una lluvia de vampiros sin fin, con Lord Nesta no se juega. Y ahí termina, abruptamente, el episodio. Chan-chan.

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Todos la aman

Solo queda uno. Y a mí no me han quedado muchas cosas claras. Lo de la madre de Lindo, si lo dejan así, es una chapuza bastante maja; por no hablar también de la pobre mamá de Tubérculo-hime, que se ha pegado toda la serie durmiendo. Literalmente. Espero con ansias el rifirrafe entre el proxeneta y su cachorro y me pregunto qué narices le pasa al Ojo-maligno-tras-la-cortina que no mueve ficha salvo a través de su hijo el rubiales pijo. Tiene pintas de que va a haber una congestión importante de información. Y Lord Maksis estaría genial que brotara de repente, la patatita comenzara a fosforescer, echar rayos por todos sus orificios (cosas del grimorio) y que todo ya explotara. KABOOM. Dance with devils me gustaría que tuviera un final esperpéntico e inesperado, me haría muy feliz. Así además debería retractarme de haberlo posicionado entre mis Meh Ones del 2015. Sería un placer tener que hacerlo. Veremos.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Animierder otoño 2015 semana cinco

Ya recuperados de la espantosa gripe que la semana pasada nos tuvo postrados en cama la mayoría de los días (y menos mal que estábamos vacunados, señores), hemos regresado a la normalidad entre esas últimas toses que intentan expulsar las flemas-garrapata de nuestros bronquios. Hemos vuelto, como podéis comprobar, a nuestro habitual espíritu de bufón sin gracia. Vale, dejamos el pluralis modestiae. Es ridículo.

El anterior episodio, salvo por algunos momentos concretos, me resultó pesado. Era inevitable que revisaran los tópicos del festival escolar y el baile estudiantil, que suelen ser de los que más insoportables se me hacen. Fue un ligero bajón, lógico por otro lado, donde la bizarrada (es casi lo único que me interesa de esta serie) rebajó su intensidad hasta dejarlo todo como una comedia más normal. Y servidora, con las comedias, suele tener problemas debido a su sentido del humor amorfo. Por otro lado, se fue avanzando más en la trama (solo faltaría) y, ¡por fin! pudimos conocer algo más del bando vampírico del asunto. Y tuvimos nuestra primera muerte ¡¡¡¡DRAMAAAAAA!!!! Deseo que en este nuevo episodio ofrezcan más datos jugosos y se dejen de obviedades. Y que haya muchas bizarradas. Infinitas. Aunque tengo un mal presentimiento…

Como siempre, habrá spoilers.

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Qué monos, así nadie diría que sufren cierto retraso

Capítulo nueve

Pues hablando de obviedades, la primera parte del episodio ha sido una verdadera retahíla de las mismas. El trío de demonios mongolos (el morboso menos) ya ha caído en la cuenta de quién es en realidad la saco de patatas tras el espectáculo de luz y sonido que tuvo lugar en plena calle. Y van a por ella, claro, pero esta se encuentra con Lindo oculta en la sede de la Sociedad de exorcistas. Sus miembros resultan ser unos fanáticos religiosos (vaya, qué original) y pretenden destruir el grimorio para acabar con el problema de raíz. Vamos, matar en una escabrosa ceremonia con cánticos ominosos, alicates, cadenas, una llave inglesa y otras herramientas de fontanero, a la saco de patatas.

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Tranquila, Tubérculo-hime, solo te dolerá un poquito

Por supuesto, el lindo exorcista la salva de la forma más absurda posible (lo de dar patadas a puertas y candelabros es sensacional), tras ser despreciado, como quien no quiere la cosa, por sus superiores y colegas del gremio de exorcistas fontaneros, ya que lo consideran una criatura impura, un dhampir. Sí, amiguitos, el padre de Lindo es un vampiro, un pez gordo (Lord Nesta, parece) por lo que nuestro pelirrojo no es hermano de la saco de patatas. Oh, qué inesperado. Así que ambos huyen y se esconden en un solitario templo shinto, donde el lindo exorcista confiesa a su prima su secreto (intercalar aquí momentos tiernos y dolorosos de la infancia). Le confiesa hasta que tiene sentimientos poco fraternales hacia ella y se lanza a besarla. Pero el rubiales no iba a permitir que le levantaran la piba. Nanay. Muy oportunamente, abre la puerta del templo (lástima, sin patada) y los pilla a punto de consumarlo. El beso, a punto de consumar el beso.

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Owned!

Y aquí llega el momento musical. El enfrentamiento por el amor de la saco de patatas entre el rubiales pijo, vástago de un jefazo de los demonios; y un atormentado dhampir huérfano, joven señor de un reino de chupasangres (esto último me lo he inventado). Qué maravilla, qué épico. Qué desangelado todo. Este episodio sigue un poco la tónica del anterior, pero afianzándose todavía más en esa medianía de los anime del montón; sin concesiones a la deformidad y extravagancia como en otros capítulos anteriores.

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La saco de patatas reniega de su amor hacia el rubiales y este se siente herido en lo más profundo. Sinceramente, esta pareja me conmueve tanto como una meada de Isis. Entre que uno tiene la expresividad de la morrena de un glaciar, y que la otra es absolutamente imbécil, pienso que podrían arrojarlos al Etna en plena erupción y la serie continuaría sin problemas. Y Peluchón sería la estrella indiscutible, por supuesto.

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Saco de patatas haciendo alarde de su inteligencia

Y continuamos sin saber gran cosa del bando vampírico. Esto ya es un poco cansino. Dos gotas de información en los últimos minutos y gracias. A ver, tiene pintas de que el gran señor vampiro se cepilló (mediante engaños, seguro) a la madre del lindo exorcista, probablemente para conseguir acceso al grimorio. Y ahora tiene en sus manos a la madre de Tubérculo-hime, una señora de la que pasa todo dios: su hija, su sobrino, el guionista… hasta el propio Lord Nesta, que ni usa adecuadamente la carta del chantaje a la familia Tachibana (habría sido lógico y eficiente). A no ser que la hayan convertido en vampiro ya. O algo.

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Pues eso.

Como podéis comprobar, Dance with devils se salva por el interés que ha generado la trama argumental, que a pesar de que ha sido predecible (y tiene pintas de que lo siga siendo), ha tenido momentos brillantes y, seguramente, nos conceda algunos pocos más en el futuro. Pero echo de menos a Peluchón. Y, ante todo, añoro los dislates y barbaridades. Estos dos últimos capítulos han sido comedidos, muy normalitos. Me han decepcionado en ese aspecto. Son uno de sus puntos fuertes y sin las barrabasadas, este anime permanece como uno más. La pretendida caricatura se queda sin fuelle. También es cierto que esperaba demasiado. Después de emocionarme con la coral de pomeranias, todo ha ido cuesta abajo. Snif.

Veremos qué sucede la semana que viene. Dance with devils se encuentra ya en su recta final. Quiero que desbarren, que se les vaya la cabeza sin medida . Y están comenzando a aburrirme, no he hallado grandes estímulos en estos dos últimos capítulos. Meh.

mierder, paja mental

Animierder Otoño 2015 semana tres

Capítulo séptimo y, para qué negarlo, con ganas de verlo un montón. ¿Me defraudará? Lo único que deseo, como ya comenté la semana pasada, es bizarrismo a mil y que el argumento me sorprenda un mínimo; quiero rollo rocambolesco de folletín. Resumiendo: diversión. A la saco de patatas (idiotaidiotaidiotaidiota) no se le puede pedir mucho más. Y como ya comenté en el segundo capítulo, no encaja mal con el tono de parodia que tiene la serie. Pero si mis deseos de asfixiar a Yamato eran bastante intensos, ni os cuento lo que me tengo que refrenar con esta pájara. Es lo que hay. El resto de personajes, como ya hemos ido viendo, son clichés más o menos desafortunados, a los que espero sepan exprimir en aras de la extravagancia, el disparate y la ridiculez. Dance with devils tiene que cumplir su función, que es hacernos morir de la vergüenza ajena. Nada de medias tintas. Y quiero más protagonismo para Peluchón. Hoy, muy amablemente, Jane me ha obsequiado por tuiterj con una preciosa foto de mi amado pomerania. ¡Gracias! 

Y eso, que me pongo a verlo. Regreso en un rato.

Capítulo siete

Aviso: está infestado de spoilers. Por todos sitios.

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La estrella de hoy será Peluchón

Pas de deux de fantasía e inocencia. Toma titulaco de episodio (me recuerda a mis tiempos de tortura en ballet). En realidad todos han sido de traca, refiriéndose a distintas danzas. Repasemos: Tango de pasión y seducción, Bolero de soledad y melancolía, Jitterbug de dudas y secretos, Breakdance de arrogancia e ímpetu (diosmíodiosmíodiosmío), Farandola de recuerdos y laberintosMuy estupendos.

Pero es lo de menos en este capítulo… LO DE MENOS, amiguitos. Por fin, empezamos a atisbar quién se encuentra detrás en realidad, al menos por la parte demoníaca, de la búsqueda del grimorio. El papá del rubiales (un ojo maligno detrás de una cortina, no es broma) le está apretando las clavijas por su falta de eficacia, y comienza a sospechar que algo no va bien… Nosotros ya lo sabemos: está enamorándose de la saco de patatas.  Aunque lo que realmente importa hoy es, como muy sagazmente Jane comentó por aquí, que el peliazul es Peluchón. Resulta ser, nada más y nada menos, que Cerbero. Toma ya. Me he hecho pipí encima del gusto.

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Peluchones cantando febrilmente

 

Por supuesto, es el protagonista del episodio de hoy, con un número musical inenarrable. Orfeón perruno y órganos de iglesia incluidos. Ha tenido hasta sus instantes emotivos: Peluchón vagando en la soledad de la noche, Peluchón aullando a la luna, Peluchón tentando a la saco de patatas con un pacto que libre a sus seres queridos del sufrimiento. Y con su simbolismo y todo, muy requetebiénPeluchón es malvado, como tiene que ser; un leal subalterno del demonio Lord Maksis. ¿Quién es ese? Ni idea, pero no parece el Ojo-maligno-tras-la-cortina. Peluchón se sirve de su apariencia irresistiblemente kawaii para, en el supermercado (concretamente en la sección de pinturas en aerosol y peluches) atraerla a su dimensión y hacerle una revelación que nadie sospechaba: ella es el grimorio. Ahora se entiende el Portal de Belén, el aroma a santidad que exhala y que, como es algo retarded, nadie le haya explicado un carajo ni tampoco la hayan preparado un mínimo para esta pequeña eventualidad. Lo oportuno, sin duda, es contarle todo el día anterior a la explosión grimorial de su organismo, porque cagada de miedo y con su C.I. subterráneo, lo asimilará mucho mejor. Lógico.

Este ha sido el episodio que más me ha gustado de todos hasta el momento. El argumento se ha desarrollado, como siempre, con multitud de agujeros y sinsentidos. Y, de nuevo, nos ha brindado información interesante. ¡La serie está arrancando definitivamente, señores! Información sobre que el grimorio abrirá las puertas del Gehena; que quien lo posea, dominará el mundo. Y el bando de los demonios parece estar disgregado, pero era algo que ya se intuía. El liderazgo del rubiales es más de palabra; y su padre, el Ojo-maligno-tras-la-cortina, lo tiene atado muy corto. ¿Podrán más los sentimientos que alberga su corazón de demonio que la lealtad a su familia, raza y ambiciones? Unos sentimientos que todavía no quiere reconocer, pero que a pesar de su personalidad de hormigón armado, casi todos ven.

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Peluchón vigila en las sombras…

¿Y qué podemos decir del lindo exorcista? De nuevo, hemos visto su naturaleza oculta de… ¿vampiro, parece? Ese combate, o tendría que decir luxación anómala, que ha mantenido con el rubiales, es el preludio del drama y la tragedia. No es que se huela, apesta. Y espero que sea lo convenientemente exagerada y bizarra para dejarme bien satisfecha.  Quiero muchas lágrimas, sangre y amores desgarrados. Y traiciones.

El resto del elenco demoníaco no ha hecho nada de particular. Bueno, ha hecho el gañán con la rubiarecibeplantones, todo por competir y tocarse las narices entre ellos. Lo del látigo me ha gustado, completamente mongólico. Un 10. Y respecto al otro bando principal, los vampiros, seguimos sin saber más, y eso ya mosquea. Está algo descompensada la cosa, y ya es hora de que vayan explicando ciertos temas.

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¡Mátala, Peluchón!

Este séptimo episodio me ha encantado. Ya no solo porque Peluchón ha tenido un papel estelar, sino porque el nivel de bizarrismo va aumentando y divierte, divierte mucho. Subsana con creces sus carencias, que sospecho en parte son deliberadas (tienen que serlo, joder). Pero sí, es verdad, la saco de patatas es como unos hongos en los pies, a pesar de que hoy se ha comportado medio normal. Es una de las cosas de Dance with devils que estoy llevando peor… ains. La semana que viene, más.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

mierder, paja mental

Animierder Otoño 2015 semana dos

Hemos alcanzado el ecuador de la serie. Sexto episodio de Dance with devils ante el cual, sin haberlo visto todavía, me presento con cierta desgana y aprensión. Tras un primer capítulo nada malo, el resto ha sido una caída libre a los abismos de la mediocridad y cursilería más sonrojantes. Los números musicales y las escenas de acción ridículas me han ayudado a sobrellevar el tema, porque adoro la bizarrada; pero no sé si será suficiente para no convertir el seguimiento de este anime en una tortura. Este episodio puede ser crucial, necesito chicha. ¿Me la brindará? Después de verlo, os cuento. Habrá spoilers, advierto. No muchos, pero los habrá.

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♥ Peluchón ♥
Capítulo seis

Como ya se preveía, este episodio ha estado dedicado al bishie morboso, Shiki, que ha resultado ser un ángel caído (¿no lo son todos los demonios? Vaaaale, esto es un anime japonés, no un ensayo sobre teología judeocristiana) y ha utilizado la estrategia más inteligente por ahora: los propios recuerdos de Ritsuka. No esperaba menos del sadomasoquista, era el que mejor sensación me transmitía de los cuatro, a pesar de que tenga una fijación destructiva hacia Peluchón.

Honestamente, el episodio ha sido decente. Aunque la saco de patatas sea notoriamente retrasada; aunque algunos detalles del desarrollo del guion sean de cabezazo contra un muro de hormigón. Quitando todo eso (y otras cosillas más, lo admito), este capítulo ha aportado información importante de manera bastante curiosa además. La estructura me ha gustado y es muestra de que, aunque Dance with devils sea un producto mojabragas, dirigido sin ningún tipo de rubor al bolsillo de millones de adolescentes yonkarras en busca de carne, hay inteligencia detrás. Una inteligencia que, en ocasiones, hasta brilla. Como hoy. Gracias por instantes así, equipo de Dance with devils. Imagino que también sufriréis lo vuestro.

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¡Huye, Peluchón!

El consejo estudiantil hace enfadar al morboso (todo muy estúpido, btw) y este, después de gritar que odia a Peluchón (algo que no sabíamos) decide resarcirse ganando terreno en la competición de sonsacarle información a la saco de patatas. A ella y a la amiga rubiarecibeplantones, las dirige a un museo de pintura muy especial, usando como cebo que ahí puede haber pistas esenciales sobre el paradero de su madre.

Su madre. Después de cuatro capítulos, por fin asoma la nariz. Inconsciente, en un enorme lecho rodeada de velos, incienso y vampiros. De esperar. Le han chupado la sangre, por cierto. Sigo pensando que su hermana tiene algún tipo de relación con todo esto. También quiero equivocarme. Su madre, que se llama… oh, María. El tema huele a mesiánico horriblemente. Ya no solo por lo del nombre, que podría ser casual perfectamente, sino por lo que muestra el numerito musical de este capítulo. ¿Eso qué es?  ¿El Portal de Belén? Esperemos que no tiren por ahí.

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El numerito musical, con pinceladas creepy (como diría Magrat) pero que requetecreepy, no es tan estrambótico como los de anteriores episodios. Hortera sí, como siempre, pero en realidad todo este capítulo respecto a lo bizarro es comedido. Como se da bastante información (aunque no se avance), tampoco se echa de menos. El recurso de los cuadros como memorias del saco de patatas, es interesante porque incorpora datos sobre el lindo exorcista, su tía y dos misteriosos personajes masculinos más. Lógicamente, conduce a más interrogantes. Y todo lo que ocurre no hace más que realzar la tremenda subnormalidad del saco de patatas. Es una inepta completa. En este episodio quien le salva el culo es la rubiarecibeplantones, que resulta ser una exorcista también. Pobre patatita, está rodeada de gente traicionera que le miente, oculta información, manipula e intenta exprimir esos conocimientos que su sencillo cerebro ni ha procesado siquiera. Vamos, la tratan como si fuera una incapaz mental… ¿quizá porque lo es? Eso sí, en esta serie nuuuuunca se cansan de resaltar su tremenda pureza mediante blancas palomas y hermosos comentarios en los que expresa que no soporta que el mundo sufra. Y perdona, perdona a todos, al planeta entero. Qué buena es la saco de patatas, una santa. Enamora hasta a los demonios más pérfidos. Me estoy socarrando, ya paro.

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Iba a decir algo… pero no.

Dejando a un lado el pequeño (y esperable) bajón en la calidad de animación, a la insufrible saco de patatas, sus dos enamorados principales (el lindo exorcista y el rubiales pijo) y unas pocas estupideces bastante serias del guion, Dance with devils ha revivido un poco esta semana. El morboso sadomasoquista no parece tan plano como el resto (tampoco es la hostia, ¿eh?) y se han abierto nuevas puertas. Si a eso le unimos en el futuro un poco más de rollo bizarroide, este anime no pinta ahora tan mal a pesar de ser vulgar. Todo puede cambiar, claro, y degenerar. O no. Veremos la semana que viene.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

mierder, paja mental

Animierder Otoño 2015 semana uno 3/3

Ya estoy, por fin, al día con Dance with devils. Cinco capítulos en los que, poco a poco, me he ido arrepintiendo de mi promesa de seguir con esta serie hasta el final. Pero no voy a echarme atrás, ¡jamás! En peores plazas hemos lidiado, aunque admito que este anime puede convertirse en algo extremedamente vil. Confío en que la vertiente bizarroide de la serie y Peluchón, me brinden los instantes suficientes para hacer más digestiva la cosa.

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Qué mala gente son estos demonios
Capítulo 5

Bueno, como lo hablaba con Jane en los comentarios de la anterior entrada, ya es oficial: Ritsuka Tachibana es tonta. TOOOOOONTA. Mucho. En este episodio ha estado realmente convincente en su papel de saco de patatas quejumbroso. Se comporta como tal, más pasiva no puede ser (bueno, a veces corre); si no le suceden más desgracias es o porque le salvan el culo otros o, como a un árbol de Navidad, la adornan con medallones y anillos mágicos protectores. Me encantaría, y lo digo seriamente, tener que desdecirme y que el saco de patatas se convirtiera en una persona normal. Una persona normal, repito, no Xena la Princesa Guerrera. Pero lo dudo bastante.

Aunque no todo iba a ser malo. Los momentos-patada han sido geniales. Nada mejor que interrumpir una clase de Historia sobre la gestación de la Primera Cruzada, que mediante un demonio badass revienta bisagras. Patadón, entrada triunfal en el aula, un par de comentarios incoherentes y salida por la ventana. Aquí no ha sucedido nada, señores, Urbano II está cocinando un buen potaje con Alejo I y… otra patada. Esta vez el lindo exorcista. Porque oh, sí, se me olvidó comentarlo, como buen hermanito psicópata, se ha matriculado en el mismo colegio que el saco de patatas. Para controlarla mejor y esas cosillas, ya que los candados no sirvieron de nada. Por cierto, menudo papelón está haciendo la amiga del saco de patatas, en todos los episodios le dan plantones o la abandonan muerta de la preocupación.

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Declaración de principios

Los momentos musicales con Mage, el musculitos rebelde al que le gusta una especie de hip-hop deforme, han sido divertidísimos. Como las técnicas de los anteriores demonios no han funcionado (el rubiales paternalista y el florista seductor), el demonio musculitos prefiere acudir a métodos más directos como la intimidación. Vamos, ir de sexymalote.

Nota: no me gusta que Shiki el morboso torture a Peluchón. ¿Qué es eso de cogerle pelo sin su permiso para rellenar, ejem, ositos de peluche? Menos mal que luego se venga mordiéndole la cabeza. Je. Bien hecho, Peluchón, pero tampoco te pases demasiado, que el morboso aún tiene que mostrar sus cartas y, desde luego, tiene más potencial que el resto de compis demoníacos. Supongo que el próximo episodio estará dedicado a él y a cómo cae, por supuestísimo, completamente enamorado (a su enferma manera) del saco de patatas. O no.

Nota 2: las sospechas sobre el exorcista se van confirmando. Me gustaría que el tema no fuera tan obvio, que me sorprendieran un poquito. Porque entre lo del recurso del dulce aroma, las tiernas lágrimas de desengaño, la pelea entre el exorcista y el musculitos, y su originalísimo desenlace, todo está teniendo un regusto a ajo poco agradable. Vale, lo sé. Sigo esperando demasiado de este anime. Y no es realista. No obstante, la animación está manteniendo un nivel bastante bueno. No tengo nada que decir al respecto.

Nota 3: si el triángulo amoroso sangrante y trágico hace finalmente su aparición, alguien deberá atarme fuerte al frigorífico para impedir que me arroje por el balcón. Aviso con tiempo.

Ay.

Buenas noches, buenos días, buenas tardes.