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¿Y ahora qué toca? Primavera 2018

Otra temporada animesca está llegando a su fin, y la nueva primaveral asoma ya el hociquillo. Por lo que aquí estamos de nuevo, haciendo un repaso de lo que va a ser mi cartelera los próximos meses. Siempre lo comento, pero es la purita verdad: me resulta muy tedioso hacer este tipo de entradas, además de que no suelen ser para nada representativas de lo que finalmente acabo viendo. Estos son tiros a ciegas en los que solo se plasman intenciones. Y las intenciones chocan contra una realidad compacta y terca, donde un anime puede florecer como un cardo borriquero a pesar de las ilusiones que nos hayamos hecho.

Este pasado invierno la lista que tenía preparada quedó reducida a cuatro series, solo una de las que consideré de alto interés logró sobrevivir (Pop Team Epic), lo demás ha sido una carnicería brutal en la que no he tenido ningún tipo de compasión. Lo que no me convenció (y entretuvo) unos mínimos, lo envié a extirpar garrapatas a las ovejas de la taiga siberiana. Y esta disposición poco transigente hacia ciertas memeces me ha hecho abandonar series que han tenido bastante repercusión entre la otaquería. Los que me leáis habitualmente ya sabéis que SOnC es uno de esos turbios antros a rebosar de opiniones y artículos impopulares, por lo que no ha tenido nada de particular. Todo ha ido como siempre.

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“Mujer admirando las flores del ciruelo por la noche” (circa 1769) de Suzuki Harunobu

¿Y esta primavera? ¿Cómo se presenta? Para mí personalmente solo existe una única luz que ilumina mis trémulos pasos durante las próximas semanas: Golden Kamuy. Lo demás no capta mi interés ni una décima parte; no obstante, siempre hay sorpresas y mantendré el radar alerta por si se me ha escapado algo o me sugerís alguna cosilla. Aviso: en este repaso no incluyo ni continuaciones ni remakes, solo estrenos puros. Porsiaca.

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En esta categoría incluyo los anime que voy a comenzar, pero en los que menos fe tengo; esos anime que a la mínima duda que me surja los mandaré a escaparrar y se diluirán en la cartelera de SOnC como lágrimas en la lluvia. Anime que me dan un poco de repelús pero en los que atisbo también un poco de luz. Veamos cuáles son.

Wotaku ni Koi wa Muzukashii

Wotaku ni Koi wa Muzukashii promete ser un josei cargadito de estereotipos y clichés a tutiplén: los flirteos entre dos adultos jóvenes con alma frikaza, y los consabidos encuentros-desencuentros que se pueden esperar de una comedia romántica a la japonesa. Es más habitual encontrar estos productos de carácter ligero en el mundo del manga, no obstante, así que será bienvenido semanalmente en mi pantalla si logra no aburrirme mucho. ¿Es pedir demasiado? En mi caso solo exijo simple entretenimiento sin empalagar, y en este tipo de obras eso no resulta fácil. Veremos qué encontramos.

Tada-kun wa Koi wo Shinai

Tengo que ser honesta: este anime voy a comenzar a verlo porque sale un precioso gato gordo deambulando entre humanos enamoriscados. Porque sí, se trata de otra comedia romántica, pero esta vez entre adolescentes. Lo nunca visto, oigan. Ah, el primer amor, la juventud, la inocencia… todos esos tópicos a los que nos tienen acostumbrados los anime aparecerán seguro en Tada-kun wa Koi wo Shinai pero, ¿sería mucho pedir que tirara más hacia Gekkan Shôjo Nozaki-kun que hacia la pastelada? Deseo fuertefuertefuerte que el elenco de secundarios sea jugoso, porque la parejita protagonista en esta clase de series casi siempre resulta algo sosita. ¿Ocurrirá lo mismo aquí? Habrá que esperar todavía unos días para dilucidarlo.

Kakuriyo no Yadomeshi

Kakuriyo no Yadomeshi, creo que todos estaremos de acuerdo, apesta a Kamisama Hajimemashita. Y lo siento: Kamisama solo hay uno. No obstante, este anime comienza bastante peor, con exigencias matrimoniales de por medio a causa de las habituales deudas de honor, y una moza protagonista bastante estándar (buena cocinera, por supuesto). Vayaquésorpresanomeloesperaba. Meh. Sin embargo, el tema del folclore japonés y su maravillosa mitología sintoísta y budista me entusiasma; por lo que, sin esperar demasiado de esta serie, comenzaré a verla. ¿Me acabará dando vergüenza ajena? Tiene toda la pinta, sí, para qué engañarnos.

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NifúNifá es la Tierra de Nadie, donde todo puede ocurrir. Son series que percibo con un potencial importante, aunque también con ciertas posibilidades de irse al cuerno. Eso puede ocurrir con casi todas, podéis pensar. Y es cierto, pero en NifúNifá mi intuición atrofiada, ese olfato que tengo de Perdiguero de Burgos acatarrado, incorpora aquellos anime que me dan un poquito igual pero a los que doy más manga ancha que a los que pueden desaparecer como lágrimas en la lluvia.

Hisone to Maso-tan

Un poquito de acción nunca viene mal, ¿verdad? Y si viene de manos de una mozuela y no la habitual manada de chicarrones dispuestos a demostrar lo valientes y aguerridos que son, mucho mejor. ¡Aire fresco! Un planteamiento distinto en el género de fantasía, eso nos propone Hisone to Maso-tan. Servidora se va a dejar engatusar, una historia de amistad entre un dragón y una humana en un contexto militar es, como poco, bastante curiosa. Así que deseo que no nos decepcione y, ¡ojo!, es un seinen. Por si las moscas.

Hinamatsuri

De Hinamatsuri solo espero una cosa: que me haga reír. Punto. Y os aseguro que eso no es sencillo, pero por lo que he observado en su trailer y en el manga, tiene muchas posibilidades de conseguirlo. De hecho, tengo la loca esperanza de que este anime se convierta en una de mis tablas de salvación de la temporada. Pero soy extremadamente rara con el género cómico, es una de mis desgracias personales. ¿Me brindará la dosis adecuada de humor absurdo y cotidiano que necesito? ¿Será la comedia perfecta primaveral para evadirnos y olvidarnos un ratito de nosotros mismos? Por favor, por favor, por favor, ¡decidme que sí!

Piano no Mori

¿Merecía Piano no Mori una adaptación televisiva? ¿Era suficiente para el manga de Makoto Isshiki solo la película de Madhouse? Piano no Mori claro que merece una serie de animación, es una historia bien contada y bonita, de la que se puede aprender un montón de cosas en multitud de aspectos. Además, ya sabéis, MÚÚÚSIIIICAAAAAAA!! Yes! La base para que sea un excelente drama está ahí, por lo que en principio Fukushima Gainax no lo tiene demasiado difícil. Pero quién sabe, también se trata de material bastante delicado, que en manos groseras puede convertirse en un bodrio lacrimógeno. Y ese es uno de mis temores, la tendencia schmaltzy que últimamente lo está invadiendo todo. Sería una pena que Piano no Mori cayera en las garras de los excesos emocionales. Veremos qué nos depara el destino, tachán-tachán.

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Ñam, ñam, ñam. Luego puede haber indigestiones, pero en principio todo lo incluido en este apartado se engulle sin masticar.

Golden Kamuy

Hace ya un par de años (Luzbel, ¡cómo pasa el tiempo!) que le escribí una reseña al manga de Satoru Noda Golden Kamuy que podéis leer aquí. Ha llovido mucho desde entonces, y el tebeo ha seguido su camino, hasta lo premiaron con un Taishô. En España Milky Way está, afortunadamente, publicándolo, y solo me resta deciros que no os lo podéis perder. Es un cómic de aventuras de los de siempre, pero con elementos muy marcados de la gold rush. Una maravilla, de verdad de la buena. Y encima en mi ansiado Hokkaido, ains, ¡algún día visitaré la isla, que no os quepa duda! Todo lo concerniente al pueblo Ainu me fascina.  Por lo que del anime no espero menos, tiene el listón muy alto. Y no tengo nada más que añadir, todo lo que considero pertinente respecto a esta obra lo tenéis ya en la entrada que le dediqué. Golden Kamuy es uno de los estrenos estrella de mi cartelera, esperemos que no me defraude.

Wakaokami wa Shôgakusei!

Y aquí tenemos el slice of life de suave tinte sobrenatural que Madhouse nos tiene reservado para esta primavera. A los mandos va a estar Masuhara Mitsuyuki, que en Shirokuma Cafe me gustó mucho su trabajo. Wakaokami wa Shôgakusei! huele a serie tranquilota con los pequeños y grandes dramas de la vida, pero pasados por el tamiz de una protagonista infantil que todo lo dulcifica un poco. No barrunto grandes sorpresas ni en los personajes ni en el argumento, pero sí unos buenos cimientos y una historia tejida e hilvanada con esmero. Un anime con el que disfrutar la faceta tradicional de Japón de manera inofensiva, con los altibajos de la cotidianeidad y mucha frescura. Eso espero de Wakaokami wa Shôgakusei, ni más ni menos. Y lo hago con ilusión, por cierto.

animierder

Amai Chôbatsu: Watashi wa Kanshû Senyô Pet

Parece que estamos llevando el asunto este de los josei ecchi a un nuevo nivel: el BDSM. No sé si bajo la influencia del incomprensible éxito de las inmundas sombras desatadas del señorito Grey o qué narices. Aun así, no hay que olvidar que los japoneses tienen un ramalazo sádico inaudito, y en este animierder creo que nos lo van a dejar muy clarito. El BDSM se practica de manera consensuada, pero en esta serie no se atisba nada parecido. Toman su iconografía para contarnos la, ejem, historia de una oficinista que ha sido encarcelada injustamente; y en la penitenciaría, que parece más bien la mansión de The Rocky Horror Picture Show, la espera un carcelero con pintas de oficial de las SS que abusará sexualmente de ella sin compasión. Hay más personajes, todos masculinos, por supuesto, que imagino irán asumiendo los roles acostumbrados: el protector, el infantil, el calculador, etc.

Ha sido Gensox del blog Unlimited Sky (¡gracias!) el que me ha puesto sobre la pista de esta cosa, pero aún no he decidido si perderé tiempo (porque es perderlo) en verlo y reseñarlo. Lo tengo que pensar, pero si me pongo a ello será hasta el final, ¡y con la versión extendida, nada de la censurada! Aunque me invada el cuerpo entero una urticaria fulminante. Todo sacrificio sería pequeño por vosotros, camaradas otacos. Pero ya veremos.


Habría añadido también Comic Girls y Nil Admirari no Tenbin: Teito Genwaku Kitan a Como lágrimas en la lluvia, pero al final me he contenido. De Comic Girls me atrae el argumento, pero las pintas de lolis de las protagonistas y el fanservice que se otea me han echado para atrás bastante. Nil Admirari no Tenbin: Teito Genwaku Kitan tiene unas premisas que a priori me gustan mucho (su contexto histórico, la magia, el misterio), pero también se vislumbra en el horizonte que sea un melodramón con mucha cursilada estorbando. Y el trailer me ha dado grima, los reverse harem no suelen agradarme en general. De hecho, tiene un aspecto de animierder preocupante, tendré que permanecer atenta.

Rokuhôdô Yotsuiro Biyori lo tengo en la cuerda floja, pero el tema de la gastronomía no es lo mío aunque me lo aderecen con chicos monos. He dudado bastante con este anime porque el té me encanta, es mi bebida favorita y todo lo que pueda tener relación con la cultura de esta infusión atrapa mi atención con facilidad (además sale un gato tortilla :3 ); sin embargo, ha sido el echar un vistazo al manga lo que ha determinado mi decisión de apacarlo: menuda siesta, colegas. De 3D Kanojo: Real Girl leí parte del manga hace ya bastante tiempo, y al inicio me pareció un shôjo escolar bastante mono y sin pretensiones… hasta que se precipitó en los abismos hediondos del melodrama. Lo abandoné, por eso su anime he preferido dejarlo en barbecho, aunque lo tengo en mente. Tengo en la retaguardia también un par de series dedicadas a la parodia que, si voy bien de tiempo, comenzaré a ver. Pero no creo que las llegue a mentar ni siquiera en twitter, a no ser que me tope con algo remarcable en ellas. De todas formas, no me cierro en banda y conforme vayan cayendo de mi cartelera los que he seleccionado, puedo ir añadiendo otros como los mencionados. Y vuestras sugerencias también las tendré en cuenta, of course.

Os recuerdo que no he incluido ni continuaciones ni remakes, que los hay y voy a seguir unos cuantos, pero me da una pereza inmensa escribir sobre ellos. En general este tipo de entradas me aburre bastante confeccionarlas, pero también comprendo que pueden considerarse una especie de guía para que los lectores comparen opiniones con otras bitácoras y se hagan una idea general de la temporada. También son de las entradas que más leéis, lo que me resulta personalmente un poquillo deprimente, pero asumo que la actualidad manda. Es lo que hay. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, Radio

5 y 5 del 2017

Hola. Feliz Navidad. Y eso.

Cada vez me cuesta más y más y más realizar listados. Que perezón, por Luzbel. Pero la anual es necesaria, de hecho es una tradición en estos tres años de blog. En Somos Series presenté ya un ultra-resumen este jueves…

 …y aquí tenéis, por fin, su versión extendida definitiva con más detallicos. De todas formas, recordaros que mis compis, Magrat y Pau, de Otakus Treintañeras tendrán sus tops anuales listos dentro de muy poquito, no os los perdáis.

Este 2017, y os recuerdo que este es mi punto de vista, ha sido bastante meh en cuestión de estrenos. El nivel ha sido mediocre, aunque ha mejorado en el último tramo porque la temporada de otoño ha resultado ser, con diferencia, la mejor del año. Por lo que alguna cosilla he sacado en limpio, pero cada vez soy más difícil de conformar. Y es normal, con el tiempo (y es mucho, pero mucho tiempo el que llevo viendo anime, camaradas otacos), se van quitando las ganas de tolerar según qué cosas.

Por otro lado, las continuaciones han sido las que han brillado de verdad en 2017, una lluvia de estrellas que ha sido imposible de ignorar. Y a pesar de que solo acostumbro a incluir estrenos en los 5 y 5 anuales, en esta ocasión, motivada por la escasez de nuevas series dignas y la manifiesta superioridad de las enésimas temporadas, voy a hacer una excepción y añadir una continuación tanto en los fave ones como meh ones. Y es que tanto Uchôten Kazoku, 3-gatsu no lion, Hôzuki no Reitetsu o Shôwa Genroku Rakugo Shinjû han sido, y están siendo, las que han salvado del Gehenna a este annus horribilis animesco, donde la medianía e insipidez se han enseñoreado del panorama. Ha sido un año verdaderamente aburrido; lo que tampoco ha venido mal, sobre todo para poder ver anime con más calma y aprovechar la contingencia para escarbar un poquillo en obras del pasado.

Pero, ¿ha habido algún estreno que haya merecido la pena? Desde luego, pero el paisaje de este 2017 ha sido tan yermo que no lo puedo considerar un buen año. Espero que no se convierta en tendencia. Comprendo que los estudios no trabajan solo por amor al arte y que necesitan crear productos rentables. Pero rentabilidad no tendría que ser sinónimo de vulgaridad, a no ser que en realidad sea el propio público otaku el que esté adocenado cada vez más. Tendríamos que, entre todos, ser más exigentes. Que nos sirvan mierda para comer tan a menudo quizá tenga que ver un poco también con que estamos pidiendo y consumiendo con sumo gusto esa mierda.

Dejando las reflexiones a un lado, os recuerdo que los meh ones no son series chungas per se, sino decepciones en general, un matiz que avanza un poco más allá en la noción de anime simplemente malo. ¡Empecemos!

faveones

ACCA: 13-ku Kansatsu-ka
ACCA 13区監察課

ACCA: 13-ku Kansatsu-ka (reseña aquí), cuando recién acabé de verla, no me pareció una maravilla de serie, aunque sí bastante decente. No la consideré perfecta, pero sus virtudes eran las suficientes para tenerla presente al menos durante la temporada invernal. El estilo peculiar de Natsume Ono, que en color gana muchísimo, junto a un apartado artístico original y muy pop, brindaron frescura a una historia de trasfondo político inquietante pero enfocado, quizás, de una manera algo anticlimática. Con un elenco interesante pero un pelín desaprovechado; y un protagonista con una personalidad poco habitual entre las historias del género, donde suele abundar el carisma y cierta predisposición a la acción.

Aun así, ACCA: 13-ku Kansatsu-ka se ha ido perfilando como uno de los estrenos más atractivos del 2017. A pesar de sus defectos. No podía ser de otra forma visto el elocuente perfil bajo de este año, que obliga a destacar series que habrían pasado más discretamente  por nuestros resúmenes anuales. Por falta de mejor material, ACCA se encarama en mi top 5 con todo el derecho del mundo. Y no es mal anime, pero podría haber sido mucho mejor.


Little Witch Academy

リトルウィッチアカデミア

Como me ha sucedido con ACCA: 13-ku Kansatsu-ka, Little Witch Academy no me ha dejado encandilada, pero es un producto la mar de digno. Lo dejé aparcado unos meses, pero lo recuperé para realizar un Tránsito que no pude terminar de escribir por falta de tiempo. Pero caerá, eso seguro. Me ha convencido bastante más que otros anime normalitos como Tsuki ga Kirei, Just Because! o Konohana Kitan, que me empalagan y aburren a partes iguales. Little Witch Academy es competente y no se sale ni un milímetro de lo que se le exige a este tipo de anime dirigido a un público joven ávido de fantasía clásica. No es insólita, no sorprende ni ofrece nada nuevo al género de brujería kawaii.

Es un mahô shôjo a lo Harry Potter de historias y personajes sencillos muy identificables, pero que resuelven sus conflictos con soltura. Aventuras, comedia, misterio y un brindis por la amistad y el afán de superación. Un coming-of-age tradicional maravillosamente construido que no defrauda a los que disfrutamos del género… si no le reclamamos que se salga de sus propios límites. Porque es un anime bastante convencional, pero gratamente entretenido y sin afectación. A ratos peca de tontainas, aunque no es nada serio. Y es lo que tiene Little Witch Academy, que no se le deberían pedir peras al olmo.


Hôseki no Kuni
宝石の国

Como ya comenté en Somos Series hace unas semanitas, Hôseki no Kuni une una arriesgada propuesta visual con una historia que bebe directamente de la iconografía del Budismo de la Tierra Pura para crear una original historia de ciencia-ficción que juguetea con la tradición religiosa oriental de la reencarnación y la fantasía. Una flamante criatura que incorpora el CGI de manera descarada a la animación tradicional, y que no puedo evitar que me recuerde a mi querida Shôjo Kakumei Utena en muchos aspectos para bien.

De acuerdo con La esencia de la Salvación, de Eshin, los Diez Placeres no son nada más que una gota de agua en el océano comparados con los goces de la Tierra Pura. El suelo es allí de esmeralda y los caminos que la cruzan, de cordones de oro. No hay fronteras y su superficie es plana. Cincuenta mil millones de salones y torres trabajadas en oro, plata, cristal y coral se levantan en cada uno de los Recintos sagrados. Hay maravillosos ropajes diseminados sobre enjoyadas margaritas. Dentro de los salones y sobre las torres una multitud de ángeles toca eternamente música sagrada y entona himnos de alabanza al Buda Tathagata. Existen grandes estanques de oro y esmeralda en los jardines para que los fieles realicen sus abluciones. Los estanques de oro están rodeados de arena de plata y los de esmeralda, de arena de cristal. (…)Las orillas de estanques y ríos están cubiertas de bosquecillos con preciosos árboles sagrados que poseen troncos de oro, ramas de plata y flores de coral. Su belleza se refleja en las aguas. El aire está colmado de cuerdas enjoyadas de las que cuelgan legiones de campanas preciosas que tañen por siempre la Ley Suprema de Buda, y extraños instrumentos musicales, que resuenan sin ser pulsados, se extienden en lontananza por el diáfano cielo.
Una mesa con siete joyas, sobre cuya resplandeciente superficie se encuentran siete recipientes colmados por los más exquisitos manjares, aparece frente a aquellos que sienten algún tipo de apetito.
 El sacerdote y su amor (1953), Yukio Mishima 

Aunque la historia que cuenta, sobre todo la caracterización de los personajes, no sean especialmente rompedores, pues tira mucho de clichés, todo se encuentra ensamblado adecuadamente para que esos elementos, tan reconocibles y tan repetidos en la historia del anime, no acaben haciéndose tediosos, sino entrañables incluso. El monje con pintas de androide y sus ángeles de Charlie particulares, que no son tan asexuados como en un principio nos quisieron vender, se enfrentan a los habituales villanos aparentemente frígidos, pero que guardan, cómo no, un misterioso vínculo con el Sensei. Este sabe más de lo que dice, está ocultando información vital sobre la propia existencia de las Gemas, el intrincado mundo que los rodea y sobre su misma identidad.  Un “nada es lo que parece” de manual, pero de configuración eficaz.

Hôseki no Kuni es una serie dinámica y entretenida, que además gustará a los fans de la mineralogía, porque las propiedades gemológicas de cada personaje dan bastantes pistas sobre su personalidad y probable destino. De momento, ha sabido mantener el ritmo muy requetebién, la evolución del guion consigue retener el interés del espectador y engancha, porque ofrece variedad de manera equilibrada. Aventuras trepidantes y enigmas existenciales en un futuro muy, muy lejano donde el ser humano ha quedado ya muy, muy atrás.


Shôwa Genroku Rakugo Shinjû: Sukeroku Futatabi-hen
昭和元禄落語心中~助六再び篇

En cuestión de enésimas partes, podría haber elegido para este top 5 de mis anime favoritos de 2017 también 3-gatsu no lion, Hôzuki no Reitetsu o Uchôten Kazoku (reseña de mi compi Magrat aquí). Perfectamente. Pero me quedo con Shôwa Genroku Rakugo Shinjû: Sukeroku Futatabi-hen. No me gustó demasiado cómo se inició, pero acabó ganándome por completo. Para mí fue una triunfada de anime el año pasado y esta, su segunda temporada, también. Le tengo verdadero amor a esta serie. Un melodrama histórico hecho con cariño y pleno de matices y claroscuros, como la vida misma. Y como habitualmente ocurre con este tipo de series, aunque no sean muy abundantes que digamos (deberían aparecer más, pero el público adulto todavía tenemos que ganarnos nuestro espacio), la velocidad y cadencia del anime pueden resultar lentas para una parte importante de la otaquería. Sin embargo, Shôwa Genroku Rakugo Shinjû: Sukeroku Futatabi-hen sigue el ritmo que debe de llevar, ni más ni menos.


Made in Abyss
メイドインアビス

No tengo mucho más que añadir a la entrada Manga vs. Anime que escribí sobre Made in Abyss en octubre. Si no es mi estreno animado preferido de este 2017, le falta poco. Y resulta estupendo que vaya a tener una segunda temporada, porque este tipo de relatos épicos requieren de un clímax y un desenlace. Siempre, sin excepciones. Sería una pena que dejaran sin finalizar su historia, aunque al menos nos quedaría el manga para aliviarnos. Que tampoco sería un consuelo menor, por cierto.


 

mehones

Aunque no estén incluidos en este top 5 de mediocridades, merecen una deshonrosa mención Vatican Kiseki Chôsakan, por la enorme vergüenza ajena que da por todo (y si digo todo es todo); Kino no Tabi por su memez, que ha defraudado a los que esperábamos un remake de su antecesora más apropiado; y Omiai Aite wa Oshiego, Tsuyoki na, Mondaji, que está inaugurando una moda vomitiva en lo concerniente a josei cortos subiditos de tono junto a Sôryo to Majiwaru Shikiyoku no Yori ni… que rezuman un machismo flipante. Si de verdad las japonesas se ponen cachondas con esta clase de historias, pues me temo que “Houston, tenemos un problema”. Y serio.


Kuzu no Honkai
クズの本懐

Kuzu no Honkai tuvo una relativa buena acogida entre el público joven. Puedo entender la razón. Pero este anime no deja de ser un culebrón ecchi donde adolescentes, sin media neurona debo añadir, se dedican a retozar como bestezuelas en celo. Hay también un par de adultos igual de anormales, pero básicamente recrea el ambiente de un instituto de secundaria donde todos andan más salidos que el pico de una plancha. Una hipérbole de las relaciones sentimentales pero con el lógico filtro de la represión emocional japonesa. En un principio creí que podría llegar a encontrar resquicios de Inio Asano en el argumento y los personajes, porque la sociedad nipona posee una rica cultura sexual. Pero no, mis queridos otacos. Detrás de esa aparente complejidad, Kuzu no Honkai es tan simple, superficial y aburrida como el mecanismo de un botijo. Peca de pretenciosa, y falla miserablemente a la hora de reflejar la psique de sus personajes, que no dejan de ser meros peleles de su libido. Un anime soporífero que ni siquiera llega a divertir con sus idas y venidas.


Sakura Quest
サクラクエスト

Los que esperábamos de Sakura Quest un Shirobako del Japón rural, esperamos en vano. El tema del despoblamiento en esas zonas es bastante serio, y creí, pobre de mí, que el enfoque de la serie iría un poco por ahí. Una toma de conciencia del abandono de las regiones agrarias, el galopante envejecimiento de la sociedad nipona, la grave burbuja económica, el esfuerzo de una joven universitaria por levantar una pequeña población de su letargo y su encuentro con otras mujeres que luchan por un objetivo común, etc. Vamos, un slice of life majete con un trasfondo interesante. Pues no.

Sakura Quest resultó ser una sopa insulsa donde los habituales ingredientes de comedia, drama ligero y costumbrismo eran tan soporíferos como insulsos. No puedo decir que sea un desastre de serie, porque no lo es. Pero resulta aburrida, tediosa, monótona y pesada. Y repetitiva. No profundizan realmente en la problemática del pueblo, y hacen del encanto de la vida cotidiana (que lo tiene, no lo dudéis) un auténtico muermo. Una siesta de 24 capítulos, un anime en teoría dirigido al público adulto pero que en vez de querernos disfrutando, nos quiere durmiendo. Los personajes parecen casetas prefabricadas, no logré conectar ni empatizar con ninguno. Pero lo vuelvo a repetir: no lo considero mal anime, simplemente somnífero.


Kujira no Kora wa Sajô ni Utau
クジラの子らは砂上に歌う

Children of the Whales o de cómo el anime más prometedor de la temporada de otoño se ha ido a cavar zanjas a Namibia sin avisar en cuestión de pocos episodios. Continúa siendo una serie con un arte maravilloso, un concepto realmente atractivo y unos personajes bien diseñados. Sin embargo, conforme el anime ha ido avanzando, el CGI barateiro se ha apoderado de las escenas, el mundo presentado se ha ido desvirtuando y a los personajes los han empleado de punching ball. Para llorar muy fuerte, camaradas otacos. Tremenda decepción. ¿Es así también el manga o se trata de una adaptación desafortunada? No tengo ni idea, pero se me han quitado las ganas por completo de averiguarlo. Los boquetes del tamaño de Saturno (anillos incluidos) en el argumento son un insulto, la falta de coherencia para tirarse de los pelos. Y es una gran lástima porque  Children of the Whales lo tenía todo para ser una gran serie, de hecho de las más importantes del año. No habría sido difícil, de todas formas, con el gris horizonte de este 2017. Si solo se hubieran esforzado un poquito, lo habrían conseguido. Pero no. Kujira no Kora wa Sajô ni Utau es un completo desatino. Meh.


Inuyashiki
いぬやしき

Inuyashiki es el manga. Period. La serie no es digna de pertenecer a MAPPA, ni le llega a la suela de los zapatos al tebeo. El CGI es el eterno caballo de batalla de la animación actual, e Inuyashiki es el ejemplo meridiano de lo complicado que resulta hacerlo encajar. No tengo mucho más que decir porque Inuyashiki es una desgracia de anime. Por supuesto que ha habido decenas de series peores en este 2017, pero con la materia prima de la que partía, resulta inconcebible que hayan metido la pata de semejante forma. Han convertido un robusto seinen en un shônen descerebrado, ese sería el resumen de lo ocurrido. Un anime sin un ápice de reflexión ni matices, donde todo es blanco o negro y los personajes parecen maniquís articulados. Planos, mecánicos.

Si lo que se busca es pasar el rato mediante una historia de violencia sin demasiadas complejidades, bien, entonces es tu serie. Pero resulta que el manga no es eso. Con Inuyashiki MAPPA se ha conformado con arañar la superficie y ofrecer un producto perfecto para los amantes de ensaladas de hostias y armas a tutiplén. Pero a costa de mutilar la obra original y convertir su relato en una vulgaridad cuya esencia es tan profunda como un charco. SOnC no se puede conformar con esto.


Shingeki no Bahamut: Virgin Soul
 神撃のバハムート VIRGIN SOUL

Shingeki no Bahamut: Virgin Soul comenzó muy bien y acabó muy mal. Que fueran 24 episodios no ha ayudado mucho, pues el chicle de su argumento no se podía estirar tanto. Y Nina, la nueva protagonista, me ha defraudado bastante. Ya en un principio no es que fuera un personaje que me gustase especialmente, aunque podía entender que sus encantos hubieran conquistado a una mayoría porque carisma tenía. Y era la que llevaba las riendas de la trama. Pero los personajes tan estrepitosos, que incluso llegan a rozar la parodia, acaban irritándome bastante. La moza esta no llegó a ese punto porque, sencillamente, se fue desinflando como una pelota vieja de cuero para caer en los brazos del tópico romántico más aburrido del mundo.

Pero lo malo de Shingeki no Bahamut: Virgin Soul no es Nina. Para nada. La arquitectura de la serie comenzó a desmoronarse aproximadamente hacia su mitad, por no haber sabido construir un antagonista en condiciones, haber continuado a través de un argumento deshilachado (en algunos momentos hasta incongruente) y desperdiciar el potencial de sus secundarios en general. Las puertas que abre se olvidan o ignoran, precipitando a la serie entera al limbo de la mediocridad. Qué lástima, que gran lástima cuando el envoltorio es impecable. Aquí si que podemos aseverar que segundas partes nunca fueron buenas.


Y este ha sido para Sin Orden ni Concierto lo más destacado del 2017. Podéis dejar vuestras opiniones con respeto y cortesía en los comentarios. El que se pase un pelo será directamente borrado. Sin contemplaciones. Esto es solo anime, camarada otaco, no una diatriba sobre la conveniencia de considerar a tu madre trabajadora sexual, o lo desagradable que resulta para la vista el aspecto de tu amigo peludo cuadrúpedo. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, MUAHAHAHA, paja mental

Hentai or not hentai… dat ass is the question

Generalmente, las bitácoras sobre manganime en las que se hacen reseñas, se repasan las series de temporada o se comenta la habitual parafernalia que rodea este mundillo (seiyû, estudios, música, cosplay, etc), solemos ignorar el hentai. Es una parcela que ha quedado relegada a un submundo muy específico y aislado en el que, no en vano, todos los aficionados hemos chapoteado en sus aguas alguna vez. El hentai es pornografía, qué carajo, ¿no? Eso creemos. Y el sexo en su expresión más evidente persiste todavía en ser un tabú de cierta intensidad. En las sociedades donde la religión tiene todavía peso y/o existe algún tipo de represión psicológica, la sexualidad humana se continúa juzgando como algo que camuflar, incluso pecaminoso. Es un residuo de importante presencia, y que además está nutrido del patriarcado, el cual para medrar y ejercer su dominio debe someter y controlar la sexualidad femenina. Pero estoy hablando de la perspectiva occidental, claro.

En Japón el sexo jamás poseyó las connotaciones impuras u obscenas que el judeocristianismo inoculó en Europa o América. La moral sexual japonesa se apoya en el shintô, donde sus deidades o kami, mediante sus cópulas, representan la vida y fertilidad de la Naturaleza. De hecho, según su mitología, las islas japonesas fueron producto de las relaciones sexuales entre Izanagi e Izanami. Los símbolos fálicos, representaciones de los genitales femeninos o parejas de dioses abrazándose, son amuletos protectores contra la contaminación. Por tanto, el sexo era considerado algo natural, libre por completo de vergüenza o culpa y fuente de placer. La bisexualidad y homosexualidad (nanshokuwakashudô) tampoco eran un problema, que resultaban algo común entre cortesanos, monjes o samuráis. Eso fue así hasta la Era Meiji (1868-1912). A partir de entonces, en su afán por modernizarse y superar a las potencias occidentales, adoptaron muchos de sus valores. Entre ellos, poco a poco, fueron asimilando esa percepción del sexo distorsionada por la religión cristiana, mojigata y represiva. La ocupación estadounidense tras la derrota de la Segunda Guerra Mundial, acabó de asentar esa nueva ética sexual puritana. Un ejemplo sería la prohibición de la prostitución (Baishun bôshi hô), una actividad hasta entonces controlada por las autoridades, ejercida profesionalmente en sus propios barrios y tolerada socialmente.

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Detalle de “Pasión durante las nieves de primavera” (1822) de Keisai Eisen

Pero no hay ley sin trampa. Aprovechando vacíos legales y estirando su interpretación, se puede afirmar que las miríadas de máscaras que el lenocinio utiliza en Cipango, gozan de una excelentísima salud. En realidad toda la industria del sexo en Japón se encuentra en plena forma y es una maquinaria formidable de hacer dinero a tutiplén. Tal como está estructurada la sociedad japonesa en la actualidad, y sus características a medio camino entre su propia cortés austeridad y la gazmoñería occidental, se puede garantizar con total certeza una lozanía sin igual para el negocio durante muuuuuchos años. La pornografía tiene un papel esencial, por supuesto, y dentro de ella ciertos géneros del manganime también. Existe un grado de especialización extraordinario, donde tiene cabida toda clase de depravaciones y excentricidades varias. Y son a estas anormalidades a las que llaman en Japón hentai, no a otra cosa. Todo otaco que se precie sabe perfectamente que esta palabra significa pervertido sexual; y aunque en los shôjos/shônen levantar las faldas a una chica suele premiarse con el grito de KYAAAA!!! HENTAI!!!, se trata de algo mucho más serio.

El hentai es un subgénero del ero, que engloba a otros como el también celebérrimo ecchi. Todos van dirigidos en exclusiva a un público adulto (jû hachi kin). Pero en Occidente hemos acabado etiquetando como hentai a todo manga o anime que posea contenidos sexuales más o menos explícitos. Sin hacer muchas distinciones. Incluso hasta no hace tanto, el animanga era sinónimo de hentai entre los no aficionados. Pero en Japón, como podemos ver, es diferente. Es un concepto que ha ido evolucionando con el tiempo, dirigido en exclusiva al público masculino heterosexual y que se refiere, sobre todo, a parafilias y otras anomalías. No tiene implicaciones negativas por obligación, aunque alguna de estas desviaciones pueda considerarse aberrante. Los 13 géneros principales que conforman el hentai son: futanari (hermafroditas, transexuales), BDSM, furry, shokushu gôkan (tentáculos), guro, incesto, lolicon, shotakon, yuri, yaoi, embarazadas, harem y bakunyû (pechos gigantes).

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Lindos pececillos de artista anónimo

Una vez aclaradas algunas cosicas y puestos en situación, deberíamos preguntarnos: ¿de dónde y cómo surgió el hentai? No hay mucho escrito al respecto, quizás porque la gran parte de sus consumidores son pajilleros a los que solo les interesa quemar los contenidos sin más; y porque grosso modo no se le da mayor trascendencia a un género que no suele brillar por la inteligencia de sus guiones ni la complejidad de sus personajes. Aunque existan excepciones. Yo misma tampoco soy precisamente fan de él. Con sinceridad, clásicos como La Blue Girl (1992) o Urotsukidôji (1987) del gran maestro Toshio Maeda, nunca logré finalizarlos porque me aburrían cosa mala. No soy ninguna entendida tampoco ya que me sucede como con el spokon: acción narcótica superlumínica. Y en la actualidad que el asunto se encuentre infestado de informática cutre, tetas ciclópeas y mozas lobotomizadas, pues no me estimula demasiado para aventurarme en sus terrenos. ¿Por qué escribo sobre él? Pues porque me da penilla que, a pesar de ser el género más popular con enorme diferencia, resulte curiosamente algo así como invisible. Y por lo menos una vez debe aparecer en SOnC. También es verdad que una de las entradas más visitadas en esta bitácora es la dedicada a Kanashimi no Belladonna (1973), cosa que me ha sorprendido bastante. Y aunque no se trata propiamente de hentai, me dio la idea para el artículo. Y aquí estamos, oyes.

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“El sueño de la mujer del pescador” (1814) de Hokusai. La madre de todos los corderos.

¡Al grano, concentración! ¿De dónde y cómo surgió el hentai, decíamos? Como imaginaréis, toda raíz del manga y el anime hay que buscarla en el ukiyo-e, y en este caso particular en el shunga (“imágenes de primavera” o sea, de folleteo). El shunga podríamos decir que es el ukiyo-e erótico, con una gran variedad de intensidades, que iban desde lo insinuante a lo directamente pornográfico. Su origen, como tantas cosas en las islas, fue de inspiración china. Los manuales médicos que llegaron del continente durante la Era Heian (794-1185) y las obras de pintores como Zhou Fang, influyeron en su desarrollo y estilo, donde los genitales solían aparecer con formas y tamaños grotescos.

Comenzó siendo una manera de expresar los escándalos sexuales de cortesanos y monjes en los makimono, pero con la llegada de la imprenta y el progreso en las técnicas de impresión y xilografía, se hizo muy popular en el Periodo Edo, sobre todo en sus últimas décadas. Pasó de ser un elemento decorativo para las clases altas, a formar parte de esa idealización de la vida urbana que fue el mundo flotante. Como el propio ukiyo-e, resultó una democratización absoluta del arte erótico; brotaba tanto en los palacios de la nobleza como en las casas de los chônin o burgueses. Lo consumían mujeres y hombres por igual, y sus temáticas iban muchísimo más allá del amor heterosexual. La gran mayoría de los autores importantes como Hokusai, Utamaro o Hiroshige dibujaron shunga, porque constituía una fuente de ingresos caudalosa y estable.

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“Mujer y gato” (1794) de Utamaro

Pero por entonces la palabra hentai no tenía la noción que posee en la actualidad. Su significado era algo así como “metamorfosis, transformación”. Fue con la apertura de la Era Meiji y la llegada del pensamiento occidental, cuando hentai comenzó a adquirir su implicación sexual. El recién nacido campo de la psicología experimental con Wilhelm Wundt, que utilizaba el método científico, no fue ignorado en Japón; pero sobre todo la obra del psiquiatra Kraftt-Ebing, Psychopathia Sexualis (1886), fue la que terminó de vincular la palabra con comportamientos sexuales fuera de “lo normal”. Hentai seiyoku era (y es) el deseo sexual perverso según Kraftt-Ebing o Freud, que del ámbito académico especializado pasó al de la calle con gran éxito. Se escribía y deliberaba en periódicos y revistas más sobre el hentai que de la sexualidad “normal”. El ero guro nansensu o erotismo grotesco absurdo, durante los años 20-30, fue tremendamente popular, casi se podría decir que el país vivió en el periodo de entreguerras una especie de desinhibición similar a la alemana de Weimar. Y el heredero directo de ese movimiento sensual y degenerado es mi queridísimo Suehiro Maruo.

Sin embargo, en los años 30 la situación mundial se alteró por completo. En las islas no ocurrió de forma distinta, y la ola de ultranacionalismo y totalitarismo de la naciente Era Shôwa endureció la censura muchísimo. Entre otras cosas. No fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que la sexualidad en Japón no retomó un espíritu más atrevido, sobre todo con la difusión de las publicaciones kasutori, de tipo pulp. Las kasutori recogieron el legado del hentai y lo elevaron a cumbres de imaginación y popularidad hasta entonces inéditas. En los años 60 se fue centrando cada vez más en un público masculino heterosexual, y así hasta hoy, cuyo target continúa siendo casi en exclusiva los cromosomas XY.

De todas formas, si os interesa el tema de la sexualidad japonesa durante el s. XX, os recomiendo los trabajos del profesor Mark McLelland de la Universidad Wollongong en Australia. Tiene artículos la mar de interesantes al respecto, muy recomendables.

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A Takato Yamamoto también le gusta el “ero guro nansensu” de la Era Taishô

¿Y cuál fue el primer anime pornográfico de la historia? Pues hasta donde sabemos, ese honor lo ostenta Suzumi-bune (1932) de Hakuzan Kimura. Tampoco podemos decir mucho sobre él, porque a pesar de que estaba planeado que consistiera en dos partes, la primera fue confiscada y no llegó a estrenarse nunca. La segunda ni se llegó a realizar. Ya en el s. XXI, la policía tokiota donó la obra al Museo Nacional de Arte Moderno, revelando que su duración es de 10 minutos. Quizás más adelante su contenido pueda hacerse público, quién sabe. A mí me gustaría verlo.

El primer anime estrictamente hentai es la película Yasuji no Pornorama: Yacchimae!! (1971), aunque hay quienes opinan que en realidad son las seis OVAs de Lolita Anime (1984). Como no he visto la primera, me veo incapaz de aseverarlo; aunque no me importaría nada echarle un vistazo. Soy una glotona en lo que se refiere a bizarradas… no obstante tampoco niego que suelo indigestarme a menudo. Que la cantidad de hentai que se ha realizado y se produce es monumental lo sabemos todos. Y su calidad dudosa (eso siendo liberal). Es muy complicado, incluso para el connoisseur, hacer un top ten objetivo y coherente, así que imaginad cómo lo puede llevar servidora: terrible. JUAJUAJUA. Además, como ya he indicado al principio, no soy fan. Me aburro, y suele irritarme esa forma tan lamentable de presentar a la mujer como si fuera un animalillo acéfalo. Si ya me pone de mala hostia en otros géneros, en el hentai es como la apoteosis sideral de Galactus en pleno arrebato de bulimia cósmico. Así que las cinco recomendaciones que voy a hacer, para redondear una miqueta más la entrada, no son estrictamente hentai, sino que he preferido recurrir a su concepción occidental, que aunque no es la correcta, sí resulta bastante más amplia. Algunas obras son más explícitas que otras, pero todas ellas me parecen dignas de un visionado. Son pedazos de historia de la animación japonesa, nos guste o no. Here we go.


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Senya Ichiya Monogatari (1969) se puede considerar el primer largometraje animado dedicado al erotismo de la historia de Japón. La carga sexual es importante, y es algo que me entusiasma porque respeta el espíritu de la obra literaria en la que está basado, Las mil y una Noches, que es bastante verde. Quizá no es la faceta más conocida de esta compilación de relatos, donde siempre se ha hecho hincapié en ese maravilloso exotismo de los parajes que describe o las aventuras, la fantasía y la magia que hay presentes. Para los que no lo sepáis, Alf layla wa-layla tiene pasajes que son simple pornografía, en la universidad me tocó traducir fragmentos subiditos de tono muy tremebundos. Por eso me parece genial que Tezuka quisiera esta vez aprovechar su dimensión sexual, y hacer una adaptación más fiel en esencia a los cuentos originales que las que se habían realizado hasta entonces. Incluido su Sinbad (1962). Y es que estos clásicos de Oriente Próximo se han trabajado en el medio audiovisual desde muy temprano, tanto en cine como animación, pero casi siempre obviando su vertiente carnal. En Senya Ichiya Monogatari sin embargo tenemos fantasía, tenemos aventuras, tenemos exotismo y tenemos también concupiscencia.

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Este film de dos horas y diez minutos de duración fue el primer proyecto que salió a la luz del grandioso Animerama de Osamu Tezuka, dedicado al público adulto. Una aspiración esa, la del formato cinematográfico y la de las audiencias maduras, pionera en el mundo. No es broma. Fueron tres películas en total antes de que la productora, Mushi Pro, se fuera al garete, y he incluido las tres en este listado. No podía ser de otra forma. El trío de ases fue dirigido por Eiichi Yamamoto, y ha pasado a la historia como tres de las animaciones eróticas más hermosas y extrañas que existen. No me voy a adelantar, pero la que se lleva la palma no obstante en belleza y extravagancia es La belladona de la tristeza, en la que Tezuka, por cierto, no intervino en ningún aspecto. En ese momento ya había ahuecado el ala y Mushi Pro agonizaba.

Pero regresemos a Senya Ichiya Monogatari. Esta película nos cuenta la llegada a Bagdad de Aladino, que se parece sospechosamente a Jean-Paul Belmondo. Él no es más que un pobre aguador, pero posee un carácter optimista y osado que le hace sobrellevar su dura vida con satisfacción. Y allí, en la gran urbe, se enamora de la esclava Miriam, a la que rapta. Su amo, un jovencito malcriado que es el hijo del Jefe de Policía de Bagdad, no se da por vencido tras perder a su bella presa, y decide utilizar su influencia para recuperarla. Pero mientras, Aladino y Miriam se han refugiado durante su huida en un misterioso palacio, del cual por la mañana no pueden salir. Su dueño, Suleimán, el cortesano favorito del sultán y famoso por sus rarezas, los ha encerrado entre sus paredes para que le diviertan. Y la historia no queda solo ahí, sino que se complica cada vez más y más. Muerte, traición, venganza, amor… hay absolutamente de todo. Un bonito culebrón.

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La trama no puede ser más tradicional, pero no faltan ni la emoción ni las sorpresas. Tiene ese remate caricaturesco propio de Tezuka, que aunque en los mangas se tolera sin problemas, en película no aguanta el paso del tiempo muy bien. Los malos son muy malos, y los buenos son bastante grises, gracias a Luzbel. Eso sí, el peso sexual recae completamente sobre los papeles femeninos, como es de esperar… aunque no estoy aquí para hacer una revisión posmoderna feminista de estas obras. No procede, otro día quizá. Senya Ichiya Monogatari utiliza recursos propios del cine, es una obra de tintes experimentales donde se puede encontrar animación tradicional, imágenes estáticas, maquetas (esas panorámicas de Bagdad son mágicas), pantallas partidas, 3D, etc. y todo eso unido a un estilo psicodélico de vivos colores que fluye y se retuerce como una serpiente de agua. La música se encuentra en manos inmejorables: Isao Tomita, que compone piezas de frenético funky-yeyé, muy de la época, e incorpora fragmentos del Scheherezade (1888) de Rimsky-Korsakov también.

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Cleopatra es la película que menos me gusta del Animerama. La considero la más endeble e infantil de las tres, aunque posee su interés aparte del meramente histórico. La triunfada que supuso Senya Ichiya Monogatari, impulsó a Tezuka a arriesgarse muy a fondo en lo que le gustaba hacer: experimentos. Todavía no tengo muy claro qué demonios pretendía Manga no kamisama con este film, creo que ni él mismo lo sabía. Solo que el éxito del año anterior lo acicateó para jugar como un niño impetuoso con arcilla y plastilina… y le salió un engendro. Pero, ¡ay, amiguitos!, un aborto de Tezuka es un bebé sano y hermoso para cualquier otro creador, y Cleopatra tiene sus méritos. Aunque supusiese el descalabro económico definitivo de Mushi Pro y el abandono de la nave por parte del capitán.

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Aquí Tezuka se pregunta qué está haciendo con su vida. Y suspira. Ay.

¿Por qué fue un fiasco comercial? Me considero incapaz de llegar a alguna conclusión porque me faltan datos, pero quizá tuviera que ver con que se trataba de un film mucho más explícito que Senya Ichiya Monogatari (fue calificado directamente como X) y que era (es) raro de cojones. Yo no le tengo miedo a las excentricidades, las amo de hecho; pero comprendo que no todos somos iguales. A pesar de que Tezuka prefería el campo de la experimentación y la creatividad sin cortapisas, su público no. Su público esperaba otra cosa, no un trabajo de patchwork visual de casi dos horas. Porque aparece de todo en Cleopatra: imagen real, collage, ciencia-ficción (el inicio parece Star Trek), fantasía, mezcla de estilos en el dibujo, anacronismos a mansalva (¡sale Astroboy, viva!), paréntesis argumentales que fracturan el ritmo, homenajes a Botticelli, Degas, Delacroix, Modigliani, Picasso… qué sé yo. Un esfuerzo valioso por presentar un producto vanguardista y rompedor en sus formas, pero con un contenido más pobre de lo acostumbrado en Tezuka. No aporta nada nuevo al personaje de Cleopatra, por ejemplo, que es presentada como la clásica seductora que mediante sus artes sexuales domina a los hombres; Julio César directamente es un gañanuzo déspota con el cerebro en el glande, y Marco Antonio es evidente que sufre algún tipo de retraso. Tragicomedia caricaturesca marca Tezuka a todo gas. Por cierto, el apartado musical, otra vez bajo la tutela de Isao Tomita, EXCELENTE.

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Exacto, Julio César es VERDE. Todo bien.

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No tengo mucho más que añadir sobre Kanashimi no Belladonna a lo que escribí hace unos meses aquí, salvo que ha sido restaurada y publicada en Blu-ray este verano. Cuando hice la reseña todavía no se sabía nada de una reedición, por lo que la noticia después me alegró muchísimo. La película lo merece. Es mi favorita del Animerama y sin duda mi preferida también de las que hoy expongo. Si no la conocéis o no la habéis visto, no comprendo a qué estáis esperando. Es una verdadera obra de arte, aunque no para todos los paladares, desde luego.

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Casi 20 años después, Eiichi Yamamoto decidió vincularse a otro largometraje de tipo erótico: Kôshoku Ichidai OtokoEsta película es una joya. Todo en ella es fascinante, el arte, tan ukiyo-e y delicado, la historia, los personajes… Sin duda tras Kanashimi no Belladonna es la que más me gusta de las cinco. No me explico cómo no es más popular ni tampoco entiendo la razón de que haya pasado tan desapercibida. Es probable que mi entusiasmo se deba a que conozco la obra literaria, de la que es una adaptación bastante libre: Hombre lascivo y sin linaje (1682) de Ihara Saikaku. Fue una novela que me gustó mucho cuando la leí. Creo que merece su propia entrada, así que no me alargaré demasiado.

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Hombre lascivo y sin linaje fue escrita en ese momento del Periodo Tokugawa donde la clase burguesa estaba medrando y haciéndose dueña de la vida urbana en Edo y Osaka. A su nueva sensibilidad hedonista del mundo flotante iba dirigida, y a ella representaba; el autor lo hizo además parodiando una de las grandes obras de la nobleza cortesana: Genji Monogatari (s. XI) de Murasaki Shikibu. Podríamos decir que es como una especie de novela shunga (si lee esto alguien especializado en literatura japonesa querrá ahorcarme), y cuenta la vida y desventuras de un hombre, hijo bastardo de un rico chônin, que a pesar de tener en su mano la posibilidad de ser un hombre rico, lo tira todo por la borda porque le gustan demasiado las mujeres. Yonosuke es un seductor, un Príapo sin remedio al servicio del placer.

La película no se centra tanto en Yonosuke sino que divide el argumento en dos historias paralelas, describiendo las experiencias de un par de hombres muy distintos con una hermosa e inaccesible geisha llamada Komurasaki. Uno es un donjuán, otro un pardillo poco atractivo; uno es experimentado y hábil, otro torpe e ignorante. No es el argumento más original del universo, pero la enorme belleza estética del film suple con creces esa carencia, haciendo de su desarrollo una travesía hipnótica. Y como escribía hace unas líneas, no voy a extenderme más porque Hombre lascivo y sin linaje tendrá su entrada individual en breves.

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Podría haber seleccionado Mezzo Forte (2001) también de Yasuomi Umetsu, pero A Kite (1998) me gustó mucho más. Son dos OVAs de hentai sin sutilezas. Hentai en su noción pura japonesa de “sexo pervertido”. Y de calidad, tanto en la animación como en el argumento. No es un anime precisamente largo, por lo que se echan de menos ciertas cosas: unas relaciones entre los personajes más definidas, unos perfiles psicológicos más hondos y una historia un poco más compleja. A pesar de sus defectos, como unas escenas de acción muy requetebién ejecutadas…. pero inverosímiles a ratos también (pero muchomucho), se ha sabido sacar partido a una base simple de manera eficaz y brillante, dosificando la información y con unas vueltas de tuerca formidables. Y ese final con los gatitos… muy bueno. A kite no gira en torno al sexo, su argumento no está al servicio de las escenas pornográficas; el sexo que aparece, que tampoco es tan abundante, es una acción más de las tantas que se suceden en las OVAs. No sobran y tienen su sentido, pero no acaparan protagonismo.

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Sawa es una adolescente cuya familia fue asesinada delante de sus propios ojos. Sola en el mundo, únicamente tiene de amparo a un policía corrupto llamado Akai, que la utiliza en su propio beneficio. Él y su socio Kanie la han entrenado para convertirla en una asesina segura y eficiente. Un día, aparece otro chico llamado Oburi, que también se encuentra bajo el dominio de la pareja, y a Sawa no acaba de hacerle demasiada gracia… Un guion sencillo que va progresando entre secuencias de violencia extrema y sangre, mucha sangre. Aun así, posee una sobriedad elegante que me recuerda a Blood, the last Vampire (2000), pero con bastante más enjundia que esta última (aunque sin tanto dinero detrás). Sawa es la estrella indiscutible, además del personaje mejor delineado y con una evolución fascinante. El resto son bosquejados a la manera impresionista, sin mucha precisión pero con los trazos necesarios para entender lo suficiente sobre ellos.

No son unas OVAs perfectas, pero sí sólidas. Están repletas de simbolismo y pequeños acertijos cuya solución suele ser inesperada, pero completamente lógica. La lástima es que solo sean dos OVAs, porque Kite Liberator, su secuela, no les llega ni a la suela de los zapatos. Es prescindible. A kite es un producto violento y descarnado, que no solo gustará a los seguidores del hentai, sino que tiene todas las papeletas para cautivar a los fans del thriller policíaco. Consejo: huid como de la peste de la adaptación cinematográfica estadounidense que se hizo de esta obra. Es caca. Una caca graaaande.

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Creo que sobra advertir que estos son mis gustos y esta es mi mini-lista. Y como podéis observar, no están ni Bible Black, ni Oni Chichi ni Ai Shimai ni ninguno de los cientos de hentai más que se os puedan ocurrir y opinéis son mejores. No sé si lo recordáis, panda de rufianes, pero este es un blog personal y no un artículo periodístico. No offence. También me doy cuenta de que esta entrada va a producir desagrado en algunos y el adiós en otros, pero qué le vamos a hacer, no se puede gustar a todo el mundo. El sexo y la pornografía son temáticas bastante susceptibles de herir sensibilidades a pesar de los pesares. No ha sido mi intención hacer ningún juicio de valor, y he procurado ser lo más aséptica posible, ya que para mí la sexualidad es solo una faceta más de la naturaleza humana. Ni mejor ni peor que otras, aunque siempre se esté utilizando como herramienta. Y sí, es muy cansino… pero ya nos hemos acostumbrado a esa hipersexualización de la sociedad, aunque ciertos tabúes sigan existiendo, claro.

Y esto ha sido todo por hoy. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

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Animierder verano 2016: Hatsukoi Monster

Me ha costado horrores ponerme con el animierder esta temporada por varios motivos. El primero, el número de candidatos dignos para la categoría. No han sido pocos los que he tragado, y os aseguro que me ha costado bastante finalizar la lista que tenía… lo que nos lleva al segundo motivo: son todos, aparte de un foco de dispersión de ántrax, muy aburridos. E insulsos. No tienen tampoco ni un ápice de picardía, se queda todo en un rollito inofensivo que tumba como el diazepam. Y tercero, estoy combatiendo con un par de entradas más que no sé cuándo las publicaré; y como soy la persona más caótica de esta región del multiverso (descendiente de Nyarlathotep como mínimo), he dispersado mis fuerzas y tiempo de forma poco inteligente.

Pero por fin está aquí. Y he elegido Hatsukoi Monster, que es la que más juego puede darme, aunque no llegará a alcanzar las cumbres de esa entrañable deformidad que fue Dance with devils.  Aunque bueno, quién sabe. Como siempre, recordaros que SOnC es un blog personal donde incluyo mi visión de los temas que trato. No tiene que coincidir con la tuya. Tampoco estoy insultando a tu madre o a tu perro. Si no te gusta lo que lees, simplemente haz clic en esa X que hay arriba a la derecha de tu pantalla, nadie te está obligando a leer algo que te desagrade.

No sé si tenéis planeado ver Hatsukoi Monster o si lo estáis siguiendo ya, pero como los veteranos sabréis, la sección animierder de temporada está infestada de spoilers.

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De estos siete solo hay uno que no sea completamente subnormal. Solo medio. De momento.

Hatsukoi Monster es la adaptación de un manga al que no pienso acercarme en mi puta vida, realizada por estudios Deen. Va a constar de 12 episodios de los que hay emitidos hasta el momento 5. El director, Takayuki Inagaki, ha estado involucrado en proyectos como Koharu Biyori o Rosario to Vampire, así que tiene experiencia en esto de revolcarse con animes diabéticos. Su demografía es shôjo, y se trata de un reverse harem con los tradicionales bishies copándolo todo y muchas estrellitas, corazoncitos y cositas monas flotando en el aire.

Los tres primeros capítulos son de una insipidez desesperante, estuve a punto de tirar la toalla, pero en el cuarto la cosa comenzó a arrancar un poquillo. Un poquillo, ¿eh? no más, pero me hace albergar esperanzas respecto a las nuevas pinceladas de comedia que introducen. Aunque apesta a ecchi. Por eso no voy a ir episodio a episodio, sino que os haré un resumen y entraré a degüello con el quinto capítulo.

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Los tortolitos

Kaho Nikaidô es una chica de familia rica a la que nunca han contrariado. Ella ha crecido apocada y con muy poca seguridad en sí misma, típica ñoña shôjesca de manual, pues cree que solo la aprecian por tener padres adinerados. Así que decide irse a vivir a una casa-residencia, donde viven otros estudiantes, y alejarse de un entorno demasiado protector. Al llegar allí, le salva la vida, ya que está a punto de ser atropellada, un bello muchacho que le increpa su falta de atención al cruzar la calle. Este pequeño rapapolvo, que es el primero que recibe en su vida la diminuta Kaho (es muy kawaii y timorata, ya lo hemos dicho), hace que se enamore de su héroe, por lo que se lanza y pregunta su nombre. El mozalbete la rechaza y llama creepy, así siente en sus carnes también por primera vez el desamor.

Todo esto lo han presenciado también otros habitantes del lugar, y que formarán parte del entorno de Kaho. Ahí tendremos a Kôta Shinohara, de timidez enfermiza y con medio rostro cubierto por una catarata de pelo; Atsushi Taga, refinado y perverso; y a Chiaki Yokôchi, inteligente, desagradablemente sincera y su novio, Arashi Nagasawa, un mozo obsesionado con una artista con orejas de gato llamada Renren.

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¿Quiénes son estos tres zagales que mueven el culo?

Pero, ¡oh, sorpresa! Resulta que su salvador, al que no pensaba volver a ver, vive también en la residencia. Así que se presentan convenientemente y Kanade Takahashi, que así lo registraron al nacer, accede a salir con nuestra tierna protagonista. Todo bien, ¿sí? pues va a ser que no. Kanade resulta que, a pesar de su formidable aspecto, es un crío de 5º de primaria, con dos amigos del alma más que tienen su misma mentalidad infantil. Porque se comportan y hablan como pequeños anormales de su edad, por supuesto. Y encima el mozo es hijo del dueño y encargado de la casa, el viudo Shûgo Takahashi, que parece la única persona adulta del lugar. En su cuadrilla también está Kazuo Noguchi, que curiosamente tiene una gran madurez en un cuerpo de un niño de su edad, al revés de sus amigos. Y odia a Kaho. Bueno, más bien no ve con buenos ojos la relación entre Kanade y Kaho.

Imagino que se irán sumando más personajes (familiares de Kaho y Kanade, por ejemplo) que aportarán su granito de chaladura. Como Hatsukoi Monster es básicamente un slice of life, no hay mucho que contar por ahora. Han sido capítulos donde se han presentado los personajes y se ha recurrido al chiste fácil que brinda la inmadurez de un niño con una novia cinco años mayor. Los equívocos de índole sexual por parte de Kaho (es muy idiota, la pobre), sus miles de rubores, sobresaltos virginales y dudas por el futuro de su noviazgo. No tengo que negar que me he reído con algún gag suelto (el de las salchichas, por ejemplo), pero los tres primeros episodios han sido de un letárgico monumental.

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Taga odia a Kaho, le gusta hacerla llorar… aunque tampoco es tan difícil lograrlo

Tenemos por delante la típica y tópica serie de vocación coral, que sobrevive gracias a personajes tocados del ala y que arropan con sus excentricidades a una pareja central más bien irritante. Kanade es un cretino unidimensional y Kaho una pusilánime cursi. Tremendamente original todo.

Sin embargo, en el cuarto episodio algo se desata, sobre todo con la llegada de Mafuyu, y la comedia se vuelve más ecchi y demente. Como Kanade ha suspendido matemáticas, su padre le busca una profesora particular, que es la pelirroja de tirabuzones y tetas superlativas Mafuyu. Kaho tiene un poco de celos, pues descubre que ambos van a practicar sumo (jojojo) en medio del pasillo, y encima la señorita suelta con total tranquilidad que va detrás de la familia Takahashi. Pero Kaho puede estar tranquila, el objetivo de Mafuyu es Shûgo, el padre: la descubre en su habitación aspirando con pasión los afrutados aromas de sus calzoncillos usados, que ha robado.

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Mafuyu absorbiendo efluvios escrotales

Lo que viene después, al verse descubierta por nuestra pánfila favorita, es una parodia de j-horror hilarante, donde el pobre Kôta ofrece su vida para salvar a su amada Kaho. Me he reído bastante. Y admito que he sentido también un minúsculo placer sádico cuando Taga le ha dicho a Kaho “eres como un montón de mierda de perro en medio de la calle, pero peor”. Sublime. Luego ese momento en el que Kaho ha imaginado a Kanade “polinizado” por Taga también ha sido divertido. Gustará a las fujoshi.

Episodio 5

Comienza con el desgraciado de Kôta escuchando tras la puerta los gemidos de su amor imposible, Kaho, que en realidad está recibiendo un inocente masaje por parte de Kanade. Kanade es un niño, no lo olvidemos, y lo único que hace es seguir los consejos de su dulce y difunta madre al pie de la letra, por lo que decide invitar a su novia a unos relajantes baños… mixtos. Pero no van solos, acuden los descerebrados de sus amigos también, el solemne Noguchi, Chiaki y su novio y… Kôta. A sufrir, Kôta, que te va la marcha.

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Y tal.

Si en el cuarto capítulo veíamos un primer atisbo del inevitable triángulo amoroso, con la mozuela del colegio que miraba embelesada a Kanade hacer sus gilipolleces diarias, en este quinto aparece su primo Jôji. Es un desustanciado de Osaka que va a sexto curso (otro bebé) y que ayuda a Kaho a levantarse después de pegarse el hostión padre al resbalar con una pastilla de jabón (no, no es broma). Y, por supuesto, se enamora de ella.

Esta primera parte del episodio es una auténtica becerrada donde Kanade y sus secuaces (menos Kazuo, claro) hacen de la piscina una batalla campal contra Jôji por conseguir el amor de Kaho. Una excusa, claro, solo se trata de hacer el gañán como buenos críos que son. Y tan amigos luego. Conocemos las circunstancias de Jôji, que se ha ido de casa porque su madre tiró a la basura sus amadas cartas de Pachimon y nos presentan al mayordomo de Kazuo, Munemitsu Makurazaki (me recuerda a Black Butler, sé que no tiene sentido). Ha sido bastante meh. La segunda parte no ha sido mejor, pero el draaaama amorossssoooo hace su aparición. Jôji pide a Kanade cambiar a Kaho por su última y más valiosa posesión, una carta súper rara de coleccionista. Momento, por cierto, que han aprovechado para sacar en pantalla un aberrante alien 3D.

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El alien

Kanade se niega, por supuesto, aduciendo que las chicas no son objetos, pero le ofrece salir juntos los tres. Ahí estamos, qué campeón. Evidentemente, Kanade y Jôji son un par de mocosos con serios problemas de oligofrenia, porque no entienden, ni quieren entender, lo que es salir con una chica. Y Kaho llora, intenta explicarse, y entonces brota de detrás de unos arbustos Taga, que junto a Kôta, Chiaki y Arashi, estaba espiando. Taga I El Cruel. Más bien Taga I el Hijo de la Grandísima Puta, que acaba de machacar del todo a Kaho.

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Taga amando a Kaho

Taga me parece el personaje más interesante por ahora, aunque tampoco sabemos mucho de él. No porque torture a Kaho, sino porque se sospecha más profundidad que en el resto. Kazuo también promete, pero está bastante más estereotipado. Kôta cuenta con mis simpatías, ya que los muchachos con ese tipo de minusvalía sentimental me suelen caer bien, pero de momento es un lerdo de cuidado.

Volviendo al episodio, Taga, que comprende perfectamente la situación y por qué Kaho se siente tan dolida, aprovecha su perspicacia para apuñalarla y retorcerle el corazón todavía más. Kaho no cree que Kanade la ame, al menos no como lo hace ella; y aunque ha intentado con nobleza y lealtad adaptarse a su mecanismo pueril, huye desconsolada. No logra alcanzar el corazón de Kanade, todos se ríen de ella. Fin.

Taga es un puerco. Kaho es idiota. Kanade también. El resto tampoco son muy listos. Veremos dónde va a parar todo esto. Pero animierder os aseguro que Hatsukoi Monster lo es.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime

¡Vete, verano, vete!

“Danza rural durante el O-Bon” de Shôtei (1936)

Hola, verano. Eres asqueroso. Quiero que acabes. Venga, dilo conmigo: aaadiióóóós. Bah, qué flojo, un poco más fuerte: AAAADIIIÓÓÓÓS. Nada. No hay manera. Debo seguir aguantándote unas semanas más.

El Caballero Estío me convierte en una especie de endriago, diabólico y muy difícil de gobernar. Entre la ira y la melancolía, basculo en una bipolaridad intolerable hasta para mí misma. Me gustaría permanecer en hibernación hasta octubre (es mi mes favorito). Lógicamente, no es posible. Tengo los anime de temporada para consolarme una miqueta. Algo es algo.

He comenzado con ellos bastante tarde y con algunos llevo una semana de retraso. Advierto que he sido más crítica de lo habitual. Cuando una no está de humor, no está de humor. Así que, no offence. Que este blog no es la Biblia ni mucho menos.

lagrimaslluvia

Y mejor que sea así. Estas son las series que, hablando sin tanta alusión philipdickianapiratesca, he mandado a cavar zanjas a Eritrea. Os mola el dibujito, ¿eh? Es un horror, lo sé, pero a veces me gusta hacer el imbécil con el paint.

AKAGAMI NO SHIRAYUKIHIME

赤髪の白雪姫

Este anime es mongolo, sin más. Abordé la temporada estival con esta serie, deduciendo que sería un aperitivo ligero que me estimularía a proseguir con el resto… y consiguió el efecto contrario. Mala elección hice. La fantasía, el folclore y las aventuras siempre son bienvenidos en mi ordenador; tontorrona de mí, pensé que sería un anime sin mucha sustancia pero que depararía alguna que otra sorpresa agradable. Pero no. Akagami no Shirayukihime es un muermo de los gordos. Coge los elementos propios de los cuentos de hadas infantiles y los convierte en una pastelada incomestible. Que sí, ahí está esa ingenuidad tan propia de ellos… pero coño, no trates al espectador como si fuera subnormal. Situaciones inverosímiles, conflictos que se resuelven de manera ridícula, personajes que caen del cielo porque sí… Y todo muy bonito y todo el mundo muy bueno y (casi) todos los machos encandilados con la heroína. No puedo decir que la moza sea del tipo lerdo porque no lo es; pero casi todo en este anime está llevado de una forma tan sumamente cursi y empalagosa, que se me hace completamente indigesta. No me aporta nada y está plagado de clichés. Me recuerda un poco, aunque argumentalmente no tengan mucho que ver, a otra serie del año pasado: Soredemo Sekai wa Utsukushii. Tienen esa melosidad pastosa de un caramelo toffee blandurrio, que cuesta horrores masticar y se te queda pegado en los dientes. Cierto es que solo he visto cuatro capítulos (después del primero se me quitaron las ganas, pero debía hacer la reseña apropiadamente); y a lo mejor el temita se anima un poco no haciéndose tan vacuo como hasta ahora. Pero lo siento, sobredosis de azúcar las justas. Esta especie de blancanieves con pelo rojo y sus trabajos de herboristería no son para mí.

shirayukihime

SHIMONETA

下ネタという概念が存在しない退屈な世界

Esta es una de tantas series que no entiendo por qué empiezo a ver. He logrado tragar dos episodios… y medio. No dudo de que a mucha gente este anime le esté gustando ya que es dinámico, ameno y a los personajes se les ve pinta de que vayan a estar bien enfocados (sobre todo porque son arquetipos bien reconocibles). Es una serie dirigida al público joven masculino japonés; es muy específica y se nota. Con esto quiero decir que, ese grado de represión sexual en el Japón distópico de esta obra, que supera con creces a la sociedad victoriana inglesa del s. XIX, solo puede asimilarlo para lograr una suspensión de la incredulidad adecuada, un sujeto adolescente que todavía no tenga mucha idea del tema y/o viva en un entorno conservador. Por otro lado, no puedo evitar percatarme de que este anime es un reflejo de la propia sociedad nipona, donde las relaciones personales suelen ser extremadamente pudorosas y cerradas. De ahí que el objetivo de la ¿villana? ¿heroína? de la serie, sea conseguir una libertad plena en la comunicación y expresión de la sexualidad. Pero de una sexualidad donde la mujer es un objeto, he de decir. Es curioso que todos los esfuerzos que realiza la moza, se centran en estimular la curiosidad del hombre: a través de típicas revistas porno masculinas o diluvios de fotografías eróticas donde solo aparecen chicas ligeras de ropa. Parece que la mitad de la población de ese Japón hipotético deba conformarse únicamente con eso. ¡Café para todos! Se trataría de una revolución sexual sesgada y aparente. No es casual tampoco que la única muchacha en la obra (aparte de la protagonista), que siente un afán sincero por conocer todo lo relativo al sexo, sea tratada como una demente a la que encima no se le brinda ni pizca de información. ¿Me sorprende todo esto? Pues no. En realidad Japón es así, por lo que es natural que se plasme de esta forma, como igualmente se hace en otros tantos miles de anime ecchi. Así que, a pesar de que contiene elementos interesantes, Shimoneta me ha provocado gigantescos bostezos con lagrimones incluidos. Más de lo mismo.

Efectivamente, LLEVA UNA BRAGA EN LA CARA
Efectivamente, LLEVA UNAS BRAGAS EN LA CARA
nifunifa
Sé que no llevan tilde, pero en el dibujito queda mejor así

CHARLOTTE

シャーロット

Partiendo de unos planteamientos bastante prometedores, Charlotte por el momento pincha y se queda como una pelota de baloncesto fofa. El desarrollo de las premisas es completamente infantil  y superficial, de una simplicidad casi ridícula; y los capítulos me acaban aburriendo un poquillo. La base del equipo principal, que recuerda lejanamente al de Suzumiya Haruhi no Yûutsu, dedicado a la reclutación de adolescentes con poderes especiales para “salvarlos” de los “malvados” científicos, tiene su gracia por ese regustillo comiquero. Las historias, hasta ahora de corte autoconclusivo (he visto hasta el episodio cinco), se despeñan más que fluir… pero. Pero. ¡Que no hemos alcanzado ni la mitad del anime, amiguitos! Aunque la presentación general de la serie me haya convencido poco, el trasfondo y varias tramas secundarias propuestas continúan ahí, no están para nada descartadas. Y son tentadoras. ¿Desarrollará la insoportable hermanita del protagonista algún tipo de poder? Es lo lógico, y espero que sea una habilidad bien chunga. Por darle algo de vidilla al tema, que de momento los poderes mostrados no han supuesto grandes problemas, todo muy inofensivo. ¿Quién es ese familiar misterioso (¿hermano mayor? ¿padre? ¿tío?) que aparece en la cabeza de Otosaka? ¿Por qué no es recordado convenientemente? ¿Tiene poderes también? ¿O es un “malvado” científico? Lo que en realidad deseo es que sepan jugar esas manos con inteligencia y que la serie adquiera, de una vez, una tonalidad más oscura. Lágrimas y crueldades a raudales, por favor. Charlotte lo está pidiendo a gritos.

Meganes del mundo, venid a mí
Meganes del mundo, venid a mí

Por cierto: AMO al tipo bizarro ese chorreante al que no se le ve la cara tras su increíble melenón. Quiero más personajes así. El megane también me gusta salvo cuando está en modo fanboy, entonces es un pesao.

ROKKA NO YÛSHA

六花の勇者

Rokka no Yûsha es el anime épico que está cubriendo mis necesidades actualmente del género. Mucho mejor que Arslan Senki. Pero tiene defectos… como todo en el mundo. Solo para empezar, la animación es mierder, PERO MUY MIERDER, SEÑORES. El CGI quema las retinas. Y ESAS TETAS, WTF??!! ¿Por qué esas tetas? ¿A qué viene diseñar una princesa guerrera como una Playboy Bunny? ¿Y la peliblanca? ¿Qué significa esa horrorosa flor de la cabeza? ¿Es carnívora? Si tiene algo que ver con la Santa de la Flor, podrían haberle dado un aspecto menos propio de las carreras de Ascot. ¿Y el grandullón? ¿Por qué se parece a la Dama de Elche?

Bueno, ya vale de chorradas por mi parte. Pero sí, los diseños de algunos personajes me parecen bastante esperpénticos. Aunque la ambientación, una combinación de civilizaciones mesoamericanas, me gusta mucho. Desde luego, no es Shingeki no Bahamut, pero tiene un ritmo muy bueno y sabe mantener la intriga al estilo Agatha Christie con perspicacia. No he leído ni las novelas ligeras ni el manga, así que ignoro si están haciendo alguna barrabasada; solo puedo decir que la historia me agrada y retiene con agilidad mi atención. Lástima esa animación tan desastrosa, a ratos dan ganas de apagar directamente el ordenador.

rokka

ñam

KURAYAMI SANTA

暗闇三太

Me hago cargo perfectamente de que esta serie la seguiremos en total tres y el de la guitarra. Pero es realmente especial, una rara avis que disfruto bastante a pesar de su sencillez formal. Santa, un servidor del rey Enma del Infierno, es enviado a la tierra para tratar de mantener el equilibrio entre el mundo espiritual y el humano. El Inframundo está empezando a tener un problema de superpoblación a causa de la creciente maldad de los vivos. Santa, como criatura infernal que es, no entiende de ética o moral. Él está destinado a cumplir su misión, que es contrapesar, nivelar. Nada más. Y a ella se ajusta con fría precisión; Dark Santa y su martillo son implacables. Su actitud, en escasos tres minutos, obliga a la reflexión con acciones singulares y breves moralejas de una ironía cruel. La estética, inspirada en la cuna del anime (Tetsujin 28-gô, Astroboy) unida a fragmentos de imagen real de mediados de la era Shôwa, otorgan una atmósfera inquietante, casi apocalíptica, muy atractiva.

En sí es una serie muy simple, tanto a nivel argumental como de animación; pero es un caramelito para todo aquel que disfrute con lo tenebroso y quiera saber algo más sobre la época en la que se produjo el “Milagro japonés”. De momento, sus “aventuras” tienen todas lugar al sur, en Kyûshû; y sabemos de dos criaturas más que, como Santa, ejercen la labor de enviar almas al infierno con sensatez (¡ejem!). ¿Las malas noticias? Solo hay cuatro episodios disponibles y las actualizaciones son leeeentas. Es de esperar dado que no es el anime más comercial del mundo. Pero merece MUCHO la pena.

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GANGSTA

ギャングスタ

Es mi anime preferido de la temporada. Hasta el OP me gusta (bueno, la música NI HABLAR), con esas influencias del cómic occidental tan pop art que puede recordar al de Cowboy BebopNo es una serie tan espectacular como Kekkai Sensen (mi favorita de la temporada pasada A PESAR DE LOS PESARES), pero las comparaciones son odiosas, teniendo en cuenta además que tocan palos distintos. Encuentro lógica esa mayor austeridad y contención en Gangsta, ya que se mueve por los bajos fondos urbanos. Es sórdido, es noir; la glorificación de la violencia es constante. Las referencias inevitables van desde el Sin City de Miller hasta Black Lagoon. El nombre de la ciudad es muy elocuente: Ergastulum. Para el que no lo sepa, las ergástulas eran un tipo de cárcel subterránea bastante cruel, donde iban a parar los esclavos rebeldes o prisioneros de guerra en la Antigua Roma. Son gentes de malvivir, mafiosos y marginados los que habitan Ergastulum, en definitiva. La animación me ha sorprendido gratamente, sobre todo por el aire vintage, muy noventoso; así como la caracterización totalmente individual de cada personaje. Se agradece ese tipo de detalles en las series de tipo coral, gran trabajo. Porque, aparte de una buena historia y sus pertinentes ramificaciones, el elenco que conforma la obra es fenomenal. Ni uno tiene desperdicio, hasta los personajes más insignificantes están perfilados con cuidado.

El desarrollo de la serie, hasta el episodio 5 que he visto, es apropiado y natural: a través de los ojos de Álex, que desconoce casi todo lo concerniente a Ergastulum; con los flashbacks oportunos que nos descubren el contexto pasado y las vidas de Nick y Worick. La información se raciona a conciencia para mantener la intriga con lo que, progresivamente, la perspectiva del espectador se amplía para hacerlo testigo de una realidad compleja, brutal. Intuyo que todavía no sabemos ni la mitad, y espero que esté a la altura de mis expectativas, que son MUY altas.

Por supuesto, me encanta el gatito negro. Miaow!

gangsta

Prosigo con Ore Monogatari!!, Arslan Senki, Kyôkai no Rinne y Durarara! x2 Ten, aunque no las comentaré a no ser que observe algo que merezca mención. No estoy viendo más series porque ninguna, aparte de las referidas, me atraía en exceso. Quería evitar un poco también los entornos escolares (es difícil) y huir de lolis lo máximo. Seguramente estén emitiendo alguna más que pueda gustarme, pero con ocho he cubierto el cupo. Tengo muchísimas ganas, pero ya en formato película, de ver Bakemono no Ko, que se estrenó en julio. No sé cuándo podrá caer en mis manos, pero la espero con ansias.

bakemononoko

Debo añadir que tenía esta entrada programada y se me olvidó por completo, ya que tenía previsto finalizarla a tiempo. JAJA. No fue así, por lo que salió a la luz como vil aborto durante un rato este lunes. Khalil fue de los “afortunados” en presenciar este despiste, uno entre los millones que infestan mi vida, dejando prueba de ello con su oportuno comentario. Sin él, ni me habría dado cuenta del desaguisado. En fin, no será la última vez que suceda. 

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime

Cuatro episodios primaverales II

Esta no va a ser una entrada muy larga (¡ejem, voy a intentarlo!) ya que, sencillamente, se trata de un remate necesario a esta primera parte. Más que nada, comentar un poquillo los anime a los que me he reenganchado después de abandonar otros… que son únicamente dos.

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“Cerezos en flor en Mukojima por la noche” de Kobayashi Kiyochika (1915)

Ninja Slayer

ニンジャスレイヤー フロムアニメイシヨン

Y aquí tenemos la serie incomprendida de la temporada. Y todo por esa famosa animación de la que casi todo el mundo echa pestes. Me parece que una mayoría no ha captado el quid ni por asomo de este anime. Queridos, esa animación cutre, es intencionada. Y no es que sea cutre, intenta rescatar el tipo de imagen y atmósfera de los videojuegos de los ochenta. ¿Nadie ha jugado al Street Fighter 1 y 2Ese es el rollo, que los japoneses no lo desprecian por ser anticuado, sino que lo homenajean con nostalgia y consideran tiene su importancia histórica; tanta como para utilizarlo de recurso estilístico en una serie. Pero es que encima no es siempre así, Ninja Slayer juega con una gran diversidad  de texturas y estilos para evocar diferentes emociones y ambientes. Experimental a tope. No es uniforme, que es lo que habitualmente se ofrece; y como no es un producto homogéneo a nivel visual, lleva un ritmo vertiginoso y aparentemente caótico… pues natural que algunos hayan puesto el grito en el cielo. Ninja Slayer es un producto netamente japonés dirigido a mentalidades japonesas. Además es como una parodia, una burla hacia la concepción típica que tenemos los occidentales sobre los ninja y los bajos fondos nipones; se están riendo de ellos mismos y, a la vez, de nosotros. Y esto solo referido al arte. A mí, personalmente, me ha gustado mucho, y lo comentaba con un buen amigo por facebook además: ¡qué cojonazos más grandes han tenido para sacar adelante una serie así!

¿La voy a seguir viendo? Pues no. Ahora mismo no estoy en el mood para esta clase de anime. Lo dejo en barbecho junto a Owari no Seraph. ¿La recomiendo? De momento sí, pero solo a amantes de las ensaladas de hostias y venganzas sudorosas. Ah, y que no falte el sentido del humor, claro, sin él el guión de esta serie se podría considerar casi como un insulto.

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Punch Line

パンチライン

No las tenía todas conmigo respecto a este anime, porque el ecchi, el posible fanserviceme daban grimilla. Pero estos cuatro capítulos me han gustado. Además sale un gato cabrón, que seguro es familia de mi Isis, así que no lo podía dejar atrás. Y un osito. Me encantan los ositos. Ah, y una tortuga muerdescrotos.

Partiendo ya de la base de que tiene un argumento completamente absurdo, la comedia demente tenía que ser a la fuerza una de las grandes bazas de esta serie. Y con eso me he encontrado. Reconozco que el fanservice es comedido y no especialmente molesto, así que he podido disfrutar estupendamente en estos episodios de hemorragias nasales, bailes estúpidos, diálogos irracionales, leñazos a tutiplén y situaciones loquísimas. PERFECT. Pero además, y eso es lo mejor, resulta que Punch Line tiene un trasfondo del que, poco a poco, vamos aprendiendo. Y además hay varias líneas argumentales secundarias, que deduzco confluirán, bastante prometedoras. No es solo una comedia disparatada con bragas y tetas calentando al personal. De todas formas, estando MAPPA detrás, habría resultado decepcionante que hubiera resultado así. Lo único que está haciendo que me salten las alarmas un poco es el pastilleo de Mikatan… imagino que algo de drama es inevitable; solo espero no lo planteen muy edulcorado o le quitaría mucho encanto a esta serie.

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Bueno, al final sí que me ha salido una entrada cortita, casi no me lo puedo creer. Aunque tampoco podía enrollarme mucho siendo solo dos anime a comentar. Las segundas temporadas de Sidonia no KishiFate/Stay Night las estoy siguiendo también, a pesar de que no tenga pensado escribir sobre ellas; y, como ya sabréis los que leéis esta bitácora, no haré reseñas semanales. Únicamente cuando queden un par de semanas para finalizar la temporada, haré una razzia de las mías donde destriparé todas las series. MUAHAHAHA. Es broma.

Que paséis buen fin de semana.

anime

Adieu l’hiver

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“Nieve de primavera en Maruyama, Kioto” de Tsuchiya Kiotsu (1936)

La temporada invernal ya está casi finiquitada. Una temporada bastante floja, pero que ha tenido también sus cosas buenas. Como indicaba en la anterior entrada, para mí ha sido algo agitada porque he ido abandonando series y subiéndome al carro de otras. Por probar. ¡Es bueno experimentar, carallo! Así que comenzaré por lo fácil: los adioses.

paiscacas

Rolling☆Girls

ローリング☆ガールズ

Uy, esta la envié a la mierda muy pronto, al tercer capítulo. Es lo que tiene pasarse de rosca con las absurdeces, que se vuelven vacías si no hay algo de chicha detrás. Y yo no capté ni chicha ni hostias en vinagre. Que las protagonistas me parecieran medio mongers tampoco ayudó demasiado. El chicle de fresa ácida perdió el sabor muy, muy rápido. Y eso que el apartado visual es sensacional… pero no, no quise morder ese anzuelo porque no es suficiente. El problema de esta serie en realidad se puede sintetizar en una sola palabra: narcolepsia. Así que… sayonara. Me gusta dormir, pero no cuando veo anime.

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 Akatsuki no Yona

暁のヨナ

No voy a encontrar ningún tipo de comprensión o empatía por mi decisión de abandonar esta serie. Lo sé perfectamente. Todas las semanas leo como la gran mayoría disfruta con este anime, y lo disfruta de verdad además. Comprendo también las razones por las que está gustando tanto. Pero yo al final me he rendido y he preferido apartar una serie que no me hacía sentir nada. A mí me gustaba el malo, joder, y casi no le he visto el pelo. Me parecía un personaje muy intrigante y complejo, un mal bicho con mucho potencial… pero nada, ardillitas y una heroína sobreprotegida por un harén de machos rendidos a sus pies. Ains. Que sí, que las aventuras están bien hilvanadas, que la protagonista va creciendo, que tiene momentos muy emotivos (a veces demasiado) y tal… pero Akatsuki no Yona no es para mí. A este anime lo veía venir desde lejos, y si me pasa eso y además no logro simpatizar con los personajes principales, acabo con un hartazgo monumental. Me habría encantado poder gozar de esta serie y no habrá sido porque no le haya dado oportunidades, ya que tiene los ingredientes necesarios para gustarme pero… c’est fini.

ao
Tú también me caías bien, ¿por qué no te han hecho hablar más, joder? La shirohebi es un pesadillas. Bueno, tu ardillita tampoco me gusta NADA.

Junketsu no Maria

純潔のマリア

Esta serie la comencé poco después de haber renunciado a Rolling Girls, animada además porque Rizen la estaba siguiendo. Y debo decir que, más que enviarla al País de las Cacas, la tengo en barbecho. Ahora no es su momento. Hay muchos elementos que me chirrían de este anime, muchos, pero por otro lado me sorprendió porque he encontrado una profundidad inusitada en su argumento; un argumento que, a priori, me parecía bastante imbécil. Hasta un poco insultante por anodino y repetitivo. PERO NO. Y la he tenido que dejar descansar porque empezaba a hacerme sentir fatal el tipo de injusticias y maldades que refleja. Nada del otro jueves, los humanos siempre hemos sido unos completos hijos de la grandísima puta, pero ver brotar todo esto delante de mis narices justo ahora… pues no hay ganas. Dentro de unos meses, quizá. Me ha pillado torcida al respecto. El varapalo que le mete a la Iglesia católica (y al cristianismo en general) este anime es de órdago, no obstante. Eran otros tiempos, claro, pero los mecanismos que se plasman en la serie no han cambiado. La animación muy chula, por cierto.

maria

Saenai Heroine no Sodatekata

冴えない彼女の育てかた

El motivo principal por el que me animé a ver esta serie es de lo más estúpido: el protagonista masculino lleva gafas. Veo a un megane-kun y pocas veces me resisto. Y claro, luego pasa lo que pasa. El capítulo 0 me dio una impresión nefasta: típico anime para otakus pajeros a rebosar de fanservice, un típico harem femenino libidinoso y personaje principal con un problema de discapacidad intelectual severo. La razón de que, a pesar de esto, luego viera el primer episodio, para mí sigue siendo un misterio. Pero por lo menos la cosa cambió ostensiblemente: de parecerme un mojón pestilente pasó a cosita curiosa desustanciada. Un gran paso, he de decir. Que el argumento orbitara en torno a un dôjin de adolescentes dedicado a la creación de un videojuego, me llamó la atención. No esperaba algo a la altura de Shirobako, pero el capítulo 1 supuso un alivio tras ese castañón introductorio. El vigor del ecchi petardo se redujo y el mozuelo protagonista se convirtió en simplemente un otaku apasionado, aunque su C.I. continuara siendo el equivalente al de un cactus. La animación es justa y con detallitos cromáticos peculiares; la comedia ligera y los personajes, aunque muy tradicionales, bien rematados. Vamos, un producto nada del otro mundo pero entretenido.

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¿Qué me hizo abandonarlo? Muchas cosas, pero en general la sensación de que estaba perdiendo el tiempo a pesar de que no me pareciera un anime cochambroso (ni mucho menos). De hecho, lo recomiendo si se desea una serie liviana, que se ríe abiertamente de los clichés y sin pretensiones.

super

Kamisama Hajimemashita

神様はじめました◎

Me he quedado un poco plof con este anime pero no porque me haya decepcionado en sí (todo lo contrario), sino a causa de que esperaba más capítulos o que se metieran en harina con el pasado de Tomoe. Los que han leído el manga saben de lo que hablo. Pero esta segunda temporada se ha centrado en el arco argumental tengu. No es mi relato favorito de Kamisama Hajimemashita; pero tampoco creo que haya sido mala opción porque la serie en conjunto, con una historia así, ha ido creciendo de manera paulatina y equilibrada. Todo esto lo razono contando con una futura tercera temporada, por supuesto. Si no es así, mi plof ya se convierte en megaplof. Pero dejando de lado los desvaríos y anhelos de la forofa acéfala, esta segunda etapa animada de Kamisama ha sido lo que esperaba, cubriendo deliciosamente mis necesidades nutricionales de shoujo. Ha sido muy lindo recordar cómo va madurando Nanami y extremedamente placentero observar a Tomoe reconocer sus sentimientos y joderse vivoquel merveilleux cadeau! (sí, soy un pelín sádica). La cita semanal con este anime ha sido siempre relajante y cálida, a pesar de la previsibilidad y sus carencias.

mmamoru

Yuri Kuma Arashi

ユリ熊嵐

No daba ni un duro por esta serie, sobre todo tras ver los dos primeros episodios, pero entre desconfianza y una sensación continua de WTF?!, continué dándole ahí. Y no me he arrepentido. A escasos dos capítulos del final, puedo decir que, a grandes rasgos, es una buena serie. Se encuentra a parsecs de Mawaru Penguindrum o Shoujo Kakumei Utena, pero aún así  ha quedado claro que una obra mediana de Ikuhara todavía resulta francamente seductora. Como ya percibí al inicio, Ikuni ha ido reciclando recursos estilísticos y argumentales de obras anteriores; el diseño de los personajes me sigue pareciendo de una inexpresividad infantil desoladora (no me gustan), pero poco a poco me he ido acostumbrando. El argumento, que al principio consideraba loquísimo (YES!), ha ido ganando en consistencia de forma meteórica; las alegorías y juegos léxicos que aparecen, las referencias a obras clásicas del cine de terror y muchos más pormenores que seguramente se me escaparán, han enriquecido la serie de manera bestial. Como siempre sucede con Ikuhara, este anime posee distintas lecturas y a diferentes niveles; pero como se halla sin finalizar y estoy procurando ser breve, no me voy a poner a disertar ahora en plan lerdo-filosófico.

yurikuma

Death Parade

デス・パレード

Sin asomo de duda, este es mi anime favorito de la temporada. Una obra aguda y mortalmente divertida, que ha sabido recrearse en las intensidades de forma magistral. Por ella proliferan todo tipo de sensaciones y sentimientos, porque no deja de ser una ventana que se asoma al frondoso paisaje de las emociones humanas. No hay que negar que, en general, es una serie tenebrosa, y han desgranado, con bastante flema y exactitud, todos los misterios que envuelven el lugar y a sus personajes. Una serie que obliga a la reflexión, cosa que se agradece en estos tiempos de inmediatez y veleidad. Porque de lo que habla, al fin y al cabo, es de la vida y la muerte, una materia sobre la que se ha especulado desde que los seres humanos comenzaron a reventarse los cráneos los unos a los otros con pedruscos. Por supuesto, este anime da sus propias respuestas que, a pesar de que son ficción, no impiden que los espectadores juzguen los acontecimientos y las actitudes/acciones de todos los personajes (y hostia con los personajes, no hay desperdicio) que aparecen. Juzgar. Otra palabra clave con la que retoza esta serie, un juicio además maniqueo, que no otorga concesiones a la infinita gama de grises de la existencia. ¿O sí? Veremos qué nos depara la conclusión de Death Parade.

Death-Parade

Shirobako

Otro de los animes que comencé por recomendación (gracias, Jeweelm), continué sin que me excitara especialmente y por el que no apostaba ni de coña, se ha ido convirtiendo en un compañero entrañable todas estas semanas. Se lo ha currado sin prisa pero sin pausa, porque dudaba seriamente que esta serie pudiera aguantar con solidez 24 soberanos capítulos. Pero lo ha hecho, sin estridencias. Chapeau! Como ya comenté en las primeras impresiones, esta obra es un auto-homenaje que se han cascado los del gremio; y está dirigida sin duda a los fans de la animación. Todos los guiños, tirones de orejas y pullas que se han expresado han sido un bonito presente para aquellos que hemos logrado verlos. Aparte de lo que se puede aprender de la creación y parto de una serie (con todo lujo de detalles), la historia del grupo de chicas está siendo también estupenda. No me he aburrido (y es lo que me temía) ni se me ha hecho pesada. Shirobako es realmente memorable. Discreta, aunque memorable; anime de los que se vuelven a ver. Un caramelito.

shirobako3

Menuda chistorra interminable de entrada me ha salido de nuevo. Ugh. Y no, no me he olvidado ni de Parasyte ni de Shigatsu wa Kimi no Uso. Es que merecen su entrada individual. Que llegará. En un siglo de estos, imagino.

Buenos días.