mierder, paja mental

Animierder verano 2016: Hatsukoi Monster

Me ha costado horrores ponerme con el animierder esta temporada por varios motivos. El primero, el número de candidatos dignos para la categoría. No han sido pocos los que he tragado, y os aseguro que me ha costado bastante finalizar la lista que tenía… lo que nos lleva al segundo motivo: son todos, aparte de un foco de dispersión de ántrax, muy aburridos. E insulsos. No tienen tampoco ni un ápice de picardía, se queda todo en un rollito inofensivo que tumba como el diazepam. Y tercero, estoy combatiendo con un par de entradas más que no sé cuándo las publicaré; y como soy la persona más caótica de esta región del multiverso (descendiente de Nyarlathotep como mínimo), he dispersado mis fuerzas y tiempo de forma poco inteligente.

Pero por fin está aquí. Y he elegido Hatsukoi Monster, que es la que más juego puede darme, aunque no llegará a alcanzar las cumbres de esa entrañable deformidad que fue Dance with devils.  Aunque bueno, quién sabe. Como siempre, recordaros que SOnC es un blog personal donde incluyo mi visión de los temas que trato. No tiene que coincidir con la tuya. Tampoco estoy insultando a tu madre o a tu perro. Si no te gusta lo que lees, simplemente haz clic en esa X que hay arriba a la derecha de tu pantalla, nadie te está obligando a leer algo que te desagrade.

No sé si tenéis planeado ver Hatsukoi Monster o si lo estáis siguiendo ya, pero como los veteranos sabréis, la sección animierder de temporada está infestada de spoilers.

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De estos siete solo hay uno que no sea completamente subnormal. Solo medio. De momento.

Hatsukoi Monster es la adaptación de un manga al que no pienso acercarme en mi puta vida, realizada por estudios Deen. Va a constar de 12 episodios de los que hay emitidos hasta el momento 5. El director, Takayuki Inagaki, ha estado involucrado en proyectos como Koharu Biyori o Rosario to Vampire, así que tiene experiencia en esto de revolcarse con animes diabéticos. Su demografía es shôjo, y se trata de un reverse harem con los tradicionales bishies copándolo todo y muchas estrellitas, corazoncitos y cositas monas flotando en el aire.

Los tres primeros capítulos son de una insipidez desesperante, estuve a punto de tirar la toalla, pero en el cuarto la cosa comenzó a arrancar un poquillo. Un poquillo, ¿eh? no más, pero me hace albergar esperanzas respecto a las nuevas pinceladas de comedia que introducen. Aunque apesta a ecchi. Por eso no voy a ir episodio a episodio, sino que os haré un resumen y entraré a degüello con el quinto capítulo.

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Los tortolitos

Kaho Nikaidô es una chica de familia rica a la que nunca han contrariado. Ella ha crecido apocada y con muy poca seguridad en sí misma, típica ñoña shôjesca de manual, pues cree que solo la aprecian por tener padres adinerados. Así que decide irse a vivir a una casa-residencia, donde viven otros estudiantes, y alejarse de un entorno demasiado protector. Al llegar allí, le salva la vida, ya que está a punto de ser atropellada, un bello muchacho que le increpa su falta de atención al cruzar la calle. Este pequeño rapapolvo, que es el primero que recibe en su vida la diminuta Kaho (es muy kawaii y timorata, ya lo hemos dicho), hace que se enamore de su héroe, por lo que se lanza y pregunta su nombre. El mozalbete la rechaza y llama creepy, así siente en sus carnes también por primera vez el desamor.

Todo esto lo han presenciado también otros habitantes del lugar, y que formarán parte del entorno de Kaho. Ahí tendremos a Kôta Shinohara, de timidez enfermiza y con medio rostro cubierto por una catarata de pelo; Atsushi Taga, refinado y perverso; y a Chiaki Yokôchi, inteligente, desagradablemente sincera y su novio, Arashi Nagasawa, un mozo obsesionado con una artista con orejas de gato llamada Renren.

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¿Quiénes son estos tres zagales que mueven el culo?

Pero, ¡oh, sorpresa! Resulta que su salvador, al que no pensaba volver a ver, vive también en la residencia. Así que se presentan convenientemente y Kanade Takahashi, que así lo registraron al nacer, accede a salir con nuestra tierna protagonista. Todo bien, ¿sí? pues va a ser que no. Kanade resulta que, a pesar de su formidable aspecto, es un crío de 5º de primaria, con dos amigos del alma más que tienen su misma mentalidad infantil. Porque se comportan y hablan como pequeños anormales de su edad, por supuesto. Y encima el mozo es hijo del dueño y encargado de la casa, el viudo Shûgo Takahashi, que parece la única persona adulta del lugar. En su cuadrilla también está Kazuo Noguchi, que curiosamente tiene una gran madurez en un cuerpo de un niño de su edad, al revés de sus amigos. Y odia a Kaho. Bueno, más bien no ve con buenos ojos la relación entre Kanade y Kaho.

Imagino que se irán sumando más personajes (familiares de Kaho y Kanade, por ejemplo) que aportarán su granito de chaladura. Como Hatsukoi Monster es básicamente un slice of life, no hay mucho que contar por ahora. Han sido capítulos donde se han presentado los personajes y se ha recurrido al chiste fácil que brinda la inmadurez de un niño con una novia cinco años mayor. Los equívocos de índole sexual por parte de Kaho (es muy idiota, la pobre), sus miles de rubores, sobresaltos virginales y dudas por el futuro de su noviazgo. No tengo que negar que me he reído con algún gag suelto (el de las salchichas, por ejemplo), pero los tres primeros episodios han sido de un letárgico monumental.

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Taga odia a Kaho, le gusta hacerla llorar… aunque tampoco es tan difícil lograrlo

Tenemos por delante la típica y tópica serie de vocación coral, que sobrevive gracias a personajes tocados del ala y que arropan con sus excentricidades a una pareja central más bien irritante. Kanade es un cretino unidimensional y Kaho una pusilánime cursi. Tremendamente original todo.

Sin embargo, en el cuarto episodio algo se desata, sobre todo con la llegada de Mafuyu, y la comedia se vuelve más ecchi y demente. Como Kanade ha suspendido matemáticas, su padre le busca una profesora particular, que es la pelirroja de tirabuzones y tetas superlativas Mafuyu. Kaho tiene un poco de celos, pues descubre que ambos van a practicar sumo (jojojo) en medio del pasillo, y encima la señorita suelta con total tranquilidad que va detrás de la familia Takahashi. Pero Kaho puede estar tranquila, el objetivo de Mafuyu es Shûgo, el padre: la descubre en su habitación aspirando con pasión los afrutados aromas de sus calzoncillos usados, que ha robado.

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Mafuyu absorbiendo efluvios escrotales

Lo que viene después, al verse descubierta por nuestra pánfila favorita, es una parodia de j-horror hilarante, donde el pobre Kôta ofrece su vida para salvar a su amada Kaho. Me he reído bastante. Y admito que he sentido también un minúsculo placer sádico cuando Taga le ha dicho a Kaho “eres como un montón de mierda de perro en medio de la calle, pero peor”. Sublime. Luego ese momento en el que Kaho ha imaginado a Kanade “polinizado” por Taga también ha sido divertido. Gustará a las fujoshi.

Episodio 5

Comienza con el desgraciado de Kôta escuchando tras la puerta los gemidos de su amor imposible, Kaho, que en realidad está recibiendo un inocente masaje por parte de Kanade. Kanade es un niño, no lo olvidemos, y lo único que hace es seguir los consejos de su dulce y difunta madre al pie de la letra, por lo que decide invitar a su novia a unos relajantes baños… mixtos. Pero no van solos, acuden los descerebrados de sus amigos también, el solemne Noguchi, Chiaki y su novio y… Kôta. A sufrir, Kôta, que te va la marcha.

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Y tal.

Si en el cuarto capítulo veíamos un primer atisbo del inevitable triángulo amoroso, con la mozuela del colegio que miraba embelesada a Kanade hacer sus gilipolleces diarias, en este quinto aparece su primo Jôji. Es un desustanciado de Osaka que va a sexto curso (otro bebé) y que ayuda a Kaho a levantarse después de pegarse el hostión padre al resbalar con una pastilla de jabón (no, no es broma). Y, por supuesto, se enamora de ella.

Esta primera parte del episodio es una auténtica becerrada donde Kanade y sus secuaces (menos Kazuo, claro) hacen de la piscina una batalla campal contra Jôji por conseguir el amor de Kaho. Una excusa, claro, solo se trata de hacer el gañán como buenos críos que son. Y tan amigos luego. Conocemos las circunstancias de Jôji, que se ha ido de casa porque su madre tiró a la basura sus amadas cartas de Pachimon y nos presentan al mayordomo de Kazuo, Munemitsu Makurazaki (me recuerda a Black Butler, sé que no tiene sentido). Ha sido bastante meh. La segunda parte no ha sido mejor, pero el draaaama amorossssoooo hace su aparición. Jôji pide a Kanade cambiar a Kaho por su última y más valiosa posesión, una carta súper rara de coleccionista. Momento, por cierto, que han aprovechado para sacar en pantalla un aberrante alien 3D.

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El alien

Kanade se niega, por supuesto, aduciendo que las chicas no son objetos, pero le ofrece salir juntos los tres. Ahí estamos, qué campeón. Evidentemente, Kanade y Jôji son un par de mocosos con serios problemas de oligofrenia, porque no entienden, ni quieren entender, lo que es salir con una chica. Y Kaho llora, intenta explicarse, y entonces brota de detrás de unos arbustos Taga, que junto a Kôta, Chiaki y Arashi, estaba espiando. Taga I El Cruel. Más bien Taga I el Hijo de la Grandísima Puta, que acaba de machacar del todo a Kaho.

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Taga amando a Kaho

Taga me parece el personaje más interesante por ahora, aunque tampoco sabemos mucho de él. No porque torture a Kaho, sino porque se sospecha más profundidad que en el resto. Kazuo también promete, pero está bastante más estereotipado. Kôta cuenta con mis simpatías, ya que los muchachos con ese tipo de minusvalía sentimental me suelen caer bien, pero de momento es un lerdo de cuidado.

Volviendo al episodio, Taga, que comprende perfectamente la situación y por qué Kaho se siente tan dolida, aprovecha su perspicacia para apuñalarla y retorcerle el corazón todavía más. Kaho no cree que Kanade la ame, al menos no como lo hace ella; y aunque ha intentado con nobleza y lealtad adaptarse a su mecanismo pueril, huye desconsolada. No logra alcanzar el corazón de Kanade, todos se ríen de ella. Fin.

Taga es un puerco. Kaho es idiota. Kanade también. El resto tampoco son muy listos. Veremos dónde va a parar todo esto. Pero animierder os aseguro que Hatsukoi Monster lo es.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

anime, paja mental

¿Y ahora qué toca? Verano 2016

Menuda primaverita. La verdad es que solo he sacado en limpio al DJ cocinero, con el que he disfrutado como una perraca. El resto de series pues… no mucho. Lo más decente, aunque nada del otro mundo, ha sido Joker Game. Tenía bastantes expectativas puestas en esta serie aunque también muchos recelos, y ha resultado un producto formalmente bueno pero con un contenido mediocre. No malo, pero sí vulgar. La terminaré de ver, por supuesto, ya que su función de entretenimiento la cumple y no me irrita en ningún aspecto. Sin embargo, Bungô Stray Dogs, a pesar de mis reiterados esfuerzos, no la he podido continuar. Lo he intentado, pero no tengo ya talante para histrionismos. Kabaneri of the Iron Fortress empezó fetén y se ha ido convirtiendo en un producto harto convencional. Consecuencia: me aburrí y la mandé a escaparrar. Me puse con Flying Witch y no pasé del cuarto capítulo. Demasiado tranquilota, los narcóticos tienen su momento. Quizá más adelante le dé otra oportunidad, sé que la merece, pero ahora el cuerpo me pide otra cosa.

Conclusión: ¡viva Tonkatsu DJ Agetarô! Que un anime de 5 minutos y ejecución simplona me parezca lo más destacado de los estrenos de esta temporada, creo que lo dice todo. No voy a añadir más. Así que veamos lo que nos ofrece el verano, esa estación del año que lo único bueno que tiene para mí es que le sigue el otoño, mi favorito. Sin ánimo de presumir (qué va, jojo), mi zona se pone preciosa en esa época, con mis queridos arces y hayedos ardiendo entre las primeras nieves. ¡Ay, pero qué ganas de que llegue octubre ya, joder! Bueeeeno, las noches estivales las suelo disfrutar también, lo admito. Agosto y mi telescopio cutre-salchichero son geniales, quizá porque no hay sol. Odio el sol.

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“Luna de verano en Miyajima” de Tsuchiya Koitsu (1936)

Expongo a continuación una pre-selección de lo que planeo olisquear esta temporada. La mayoría de los anime los he elegido guiada por mi intuición de topo o porque el argumento me atrae, pero no he tenido en cuenta ni estudios, ni directores, ni nada parecido. ¿Por qué? Porque al final acabo viendo solo lo que me gusta de verdad, proceda de donde proceda. Ya después prestaré atención al resto de detalles, pero lo principal es que retenga mi atención lo suficiente para que finalice la serie. Últimamente no son muchos estrenos los que lo logran, y eso tampoco me tiene muy contenta. Bueno, al turrón.

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Tenía en mente los siguientes anime, pero al final he decidido no verlos. Por ahora. El primero de ellos es ReLIFE, que atraerá mucho público porque parte de una base atractiva: slice of life y vida escolar con una chispa de mmm… magia. O algo así, un adulto que tiene la ocasión de regresar a su adolescencia y al instituto. Es bastante común encontrar en series y mangas la idealización (más bien obsesión) que padecen los japoneses por esa época de la vida. Personalmente, no se me puede ocurrir escenario más pesadillesco: un momento donde todavía no se sabe de la misa la mitad pero sí se tiene la arrogancia para creerlo, se hacen y dicen gilipolleces en modo AK-47 y encima brotan miríadas de granos. La adolescencia es una mierda, señores. La edad adulta también, pero menos. Regresando al tema, ReLIFE no me convenció y el cupo de school life con fenómeno anómalo de por medio ya lo tengo cubierto con otra serie.

Sweetness and lightning. Ya solo el título se me atragantó. A veces me pregunto por qué narices los japoneses son tan cursis. Aun así me planteé seguirla durante cinco minutos. Luego reflexioné y se me pasó. Estoy segura de que los amantes del slice of life y la comedia blanca, con criatura kawaii hiperactiva y megafeliz que aporta las dosis pertinentes de ternura y gracietas espontáneas, la disfrutarán. Yo no. Soy una misántropa que solo se regocija en descuartizamientos, obras del precámbrico y galimatías hipster. Estoy de guasa, claro, pero necesito unas vacaciones. Y tras ellas, no creo que las aventuras culinarias de la familia Inuzuka me sigan llamando mucho la atención. Aunque a saber.

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Adoro los vampiros, así que durante un par de segundos pensé que Servamp podría resultar divertida. Luego leí la sinopsis completa y me dí cuenta de que el peligro de que ese anime fuera excremento de trol era muy real. Por lo que extirpé el deseo de mi débil mente. Cosa semejante me ocurrió con Hitori no Shita: the Outcast, y es que el género zombie está ya muy xocarradito y la imaginación brilla por su ausencia. Deberían dejarlo descansar unos años, y no solo en el mundo del manganime. Que ya huele.

Con Handa-kun he dudado, de hecho mis intenciones iniciales eran seguir la serie. Pero como con el manga estoy bien servida y la historia no me cautiva tantísimo como para verla de nuevo en su versión animada, he preferido aparcarla. Dependiendo de cómo marche, igual me subo al carro más adelante.

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Como indica el estupendo encabezado (¡dios salve mi arte con el Paint!), son series que tantearé pero que tampoco me emocionan demasiado. A priori. Estas cosas cambian y mucho. Veamos entonces.

Fukigen na Mononokean

Tiene unas premisas que recuerdan levemente a xxxHolic, pero le voy a dar su oportunidad because yôkai. Es muy posible que se me haga insoportable por mis problemas en general con la comedia y me da un pelín de mal rollo. Vamos, que me parece tiene aspecto de bosta, pero Fukigen na Mononokean tendrá sus dos episodios de gracia because yôkai. Eh, y quién sabe, a lo mejor me llevo una sorpresa agradable y todo.

Orange

Este slice of life con toques de sci-fi es el caramelito de la temporada. Tienen que meter el patón muy profundo y con saña para realizar un anime abyecto con esta materia prima. Orange es un producto que viene ya con sello de garantía; probablemente tenga una recepción estupenda además, no puede ser de otra forma. Y si ya se esmeran un mínimo con el arte, tendremos uno de los productos no ya solo de la temporada, sino del año. Lo tienen muy fácil. Personalmente no estoy muy ilusionada con él porque el manga tampoco me atrapó, pero sé valorarlo a pesar de mi tremenda alergia a la sensiblería o al melodrama lacrimógeno. Y de eso puede haber un poco… aunque no se me asusten: con un mínimo que sea fiel al manga, la insulina no será en absoluto necesaria.

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Mob Psycho 100

Solo espero no encontrarme con una clonación de las ideas de One Punch Man, porque esa clase de efectismo funciona una vez. Una segunda puede hacer perder la chispa… y eso en una comedia es nefasto. Sin embargo, estoy elucubrando porque ni he leído el manga de Mob Psycho 100, ni he indagado demasiado en su argumento. Precisamente para aumentar las posibilidades de llevarme una sorpresa guay. Aun así, tengo mis reticencias que, fíjate qué cosas, también albergaba con One Punch Man. Lo dicho, deseo que me impresionen para bien.

ñam

Es la intención, comerlos a gusto. Pero no hay nada seguro en el mundo, señores, salvo la muerte y los impuestos.

91 Days

Es mi prioridad definitiva este verano. Estados Unidos, años 20, la Ley Seca en plena vigencia, mafia y vampiros. PERFECTO. Claro que recuerda un pelín a Baccano!, pero eso no tiene por qué ser malo. Tengo puestas muchas esperanzas en este seinen, ¡menuda pintaza! Aunque ya veremos cómo se desarrolla el tema. Nunca se sabe, puede acabar convirtiéndose en el enésimo bluff. Pero en principio, 91 Days contiene muchos de los ingredientes que me hacen salivar hasta la deshidratación.

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Bananya

No tengo ni idea si voy a lograr encontrar un sitio en la red que lo suba y lo traduzca (seguramente no) pero,  ¡quiero ver Bananya! Un anime de 5 minutos cuya sinopsis es la siguiente:

“Bananya is a mysterious cat who hides inside a banana. Bananya lives undercover inside a real banana, and no-one has ever seen the part covered by banana skin… When nobody is around, Bananya secretly plays and creates mischief. Bananya likes to play and eat sweet things. Bananya’s dream is to become a stylish chocolate banana.”

Yo esto tengo que verlo, sin más. Aunque luego me fermente el cerebro.

 

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Como esta temporada les he echado el ojo a varios aspirantes animierder bastante prometedores, habrá sección semanal dedicada a algún engendrillo de estos. Hatsukoi monster tiene casi todas las papeletas para ser la diana de mis crueldades; aunque Fudanshi Kôkô Seikatsu también tiene pinta extremadamente mongoloide. Observo muy de cerca Taboo Tattoo, que huele a truñaco de camello a kilómetros, y Tsukiuta the Animation es descerebre ratificado, por lo que me veré un par de episodios de cada uno y decidiré cuál me inspira más.

Si descubro que Saiki Kusuo no Psi Nan posee dignidad de animierder, quizá añada un mini-apéndice a la sección, porque se trata de una serie de 5 minutos y características bastante idiotas. Ya veremos, pero podría intentarse si no me da mucha vergüenza ajena… y se le puede sacar algo de jugo, claro.

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Las “monadas” de Tsukiuta. El megane es mío, aviso.

Respecto a películas, Koe no Katachi se estrenará el 17 septiembre, e ignoro cuándo podremos verla en el resto del planeta. La distribución y acceso a este formato es, desafortunadamente, más lento. Mientras tanto, nos consolaremos mediante el manga, que no es poco. También la curiosidad me carcome con la OVA de The ancient magus’ bride, que aparecerá en cines el 8 septiembre. De su manga hablo aquí, por si buscáis más información sobre la obra. Me llama la atención Kimi no Na wa, pero que el romance se pueda enseñorear por completo de la historia me da un poquillo por saco. Saldrá a finales de agosto, desconozco cuándo se podrá ver fuera de Japón.

Por otro lado, tengo muchichichichichísimas ganas de ver el corto Kaze no Yô ni. Pero muchas. Está basado en un one-shot del año 1969, escrito por el gran Tetsuya Chiba. Tiene todo el encanto y amor de los anime del pasado, porque han respetado su estilo artístico por completo. O al menos es lo que se deduce del trailer, que me ha dejado encantada. Hasta la cancioncita de Kana Matsumoto me ha gustado. Ah, qué nostálgico todo.

Como siempre apostillo, no sería extraño que abandonara series que incluyo en la dieta y adoptara luego otras que hubiera descartado o ni tenido en consideración. Pero en todo caso, no aumentaré su número, seguramente disminuirá porque me parecen muchas. Aun así, estoy abierta a vuestras sugerencias y otras alternativas. Pero a fecha de hoy, estos son los anime que son y así os lo hemos contado.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches.