Estamos ya finalizando noviembre y, como era de esperar, me he dormido un poco en los laureles con el blog. He estado algo ocupadilla, pero aun así no hay excusa porque podría haber organizado mejor mi tiempo. Mea culpa. No obstante, espero subsanar este pequeño vacío con la reseña de una película que se aleja un pelín del concepto general que tenemos tanto del cine noir occidental como japonés. Se podría considerar una especie de ramificación en el género, una evolución; aunque eso supondría simplificar bastante el asunto.

Pero me estoy adelantando, lo primero es lo primero. El film que hoy vamos a destripar en SOnC es Female Prisoner 701: Scorpion (1976) o Joshû Nana-maru-ichi Gô: Sasori, la primera obra de una saga de cuatro películas. Y, aparte de pertenecer al noir, se podría englobar dentro de lo que se llamó Pinku Eiga y WiP films (Women in prison films); ambos incrustados en el celebérrimo, al menos durante los 70’s, cine de explotación o explotation.  Que en Japón, como era de esperar, tuvo sus propias características.

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La prisionera 701: Escorpión

Debo aclarar que no voy a hacer una reseña desde la perspectiva de género, me parece baldío, sobre todo si se sabe un mínimo sobre películas explotation y WiP. Los años 70 fueron, en general dentro del cine, de una misoginia deslumbrante; y si ya nos adentramos en los subgéneros que he acabado de mentar, el asunto se pone realmente doloroso. Son películas que, ante todo, van dirigidas a un público joven masculino ávido de acción, violencia y sexo, por lo que no se pueden encontrar demasiadas sutilezas. La mujer tratada como objeto, simple y llanamente. Sin embargo, soy de la opinión de que no se deben mirar las obras del pasado con las gafas del presente. Resulta injusto. La mentalidad y sensibilidad de los años 70 no es la que poseemos actualmente; y aunque es necesario tener muy claro que este tipo de films serían imposibles de realizar en la actualidad por su machismo rampante, continúan siendo películas de gran interés en otros aspectos, incluso de suma calidad. Una cosa no quita a la otra. De todas formas, he llegado a leer por ahí que Female Prisoner 701: Scorpion es una película feminista (jojojo) y nada más lejos de la realidad. El que opine así vio la película beodo perdido y/o no tiene ni repajolera idea de lo que es el feminismo.

El cine de explotación de los 70, donde encuadramos Joshû Nana-maru-ichi Gô: Sasori, se caracterizaba sobre todo por su rapidez de producción, bajo presupuesto y alta rentabilidad. Eran películas que buscaban llevar a la gente de nuevo a las salas de cine, que en Japón a finales de los 60 se estaban quedando vacías. Y para ello, el reclamo fueron films de temáticas impactantes, contenido efectista y con el potencial de atraer al público juvenil. Y lo lograron.

Female Prisoner 701: Scorpion pertenece, además, al género erótico o pinku eiga, del que Toei creó su propia versión: el pinky violence. Como indica su nombre, se trataba de un subgénero donde violencia y una fuerte sexualización del cuerpo femenino se daban la mano. No obstante, en estas películas las protagonistas no eran simples muñecas en manos de hombres perversos, sino que aparecían como auténticas rebeldes que cuestionaban las estructuras de poder masculinas que las estaban sojuzgando. Espíritus independientes y luchadores en el típico infierno de los WiP films, donde se las sometía a cientos de maltratos, torturas, violaciones, humillaciones varias, etc. Fueron obras, por otro lado, que permitieron mostrar a los japoneses una sexualidad femenina hasta entonces desconocida: fuerte, categórica, resolutiva.

La saga de Female Prisoner Scorpion brilla con luz propia en el explotation nipón, y su estrella indiscutible fue la reina del género Meiko Kaji, que creó un personaje ya mítico: Matsu, la escorpión. Estas películas fueron un punto de inflexión en la carrera de la actriz, y junto a la bilogía de Lady Snowblood (1973-1974), lo más reconocido de su trabajo en Occidente.

En 1971, con su trayectoria comenzando a despegar, Kaji decidió migrar de Nikkatsu, donde había protagonizado obras trepidantes como La maldición de la mujer ciega (1970) o la saga de Stray Cat Rock (1971-1970), a Toei. ¿Por qué razón? Nikkatsu estaba cambiando su política cinematográfica, enfocándose en el Pinku eiga, y Kaji prefería seguir haciendo películas de acción. Su debut en la productora Toei fue impecable, con la serie Gincho: Wandering Ginza Butterfly (1971) y Wandering Ginza Butterfly 2: She-Cat Gambler (1972). Pero fue Female Prisoner 701: Scorpion el film que le hizo destacar y alcanzar la fama. El éxito fue tal que lo que en principio iba a ser solo una película (la que hoy nos atañe) se convirtió en una tetralogía. Las tres primeras fueron el estreno como director del gran Shunya Itô, por cierto. Estos cuatro trabajos resultan, sin duda, la cima creativa del explotation japonés de los 70.

Female Prisoner Scorpion está basada en el manga Sasori (1970-1975) de Tôru Shinohara. Fue serializado por Big Comic y recopilado en 11 tankôbon, siendo un tebeo de gran popularidad en su tiempo. Este prestigio en el mundo del cómic fue el que animó a Toei a dar luz verde al proyecto, pero no fue una adaptación al uso. No he tenido aún la oportunidad de leer este manga, pero por lo que he podido indagar se trata de una obra bastante explícita en lo que se refiere a violencia, sexo y… palabrotas. Un retrato cruel  e hiperbólico de la vida de una mujer injustamente encarcelada. Kaji e Itô se encargarían de modelar esta materia prima para recrear un mundo lleno de espeluznantes sobresaltos.

Female Prisoner 701: Scorpion es la historia de una venganza. Una vendetta cocida a fuego lento, hija de la paciencia y una férrea resiliencia, casi sobrehumana. Nami Matsushima (Matsu) es una mujer enamorada de Tsugio Sugimi, un detective que trabaja en la brigada de narcotráfico. Haría cualquier cosa por él, así que cuando le solicita ayuda para que se infiltre en un club nocturno de la yakuza, ella no duda en hacerlo. Lo que no sabe es que su amante es un poli corrupto hasta la médula, y para congraciarse con los mafiosos la ha vendido como un mero trozo de carne. Es violada por una decena de hombres, y luego Sugimi le arroja billetes al suelo “por los inconvenientes”. Matsu, humillada, traicionada y enferma de ira, intenta matarlo con un cuchillo, pero falla. Así que es encarcelada por conato de asesinato.

Y de esta manera comienza la película: con un intento de fuga por parte de Matsu y otra presa, Yuki, y cómo son atrapadas y enviadas de nuevo a prisión. La cárcel donde se encuentra Matsu no es un presidio cualquiera, está administrado por una caterva de sádicos patriotas que se regodean en el abuso de poder y autoridad. Por supuesto, hay reas que colaboran activamente para sustentar esa estructura de salvajes extralimitaciones, y que disfrutan tanto como sus guardianes atormentando a sus compañeras.

Pero Matsu no es una convicta como las demás. Todos la temen. De la inocente muchacha ultrajada, ha mutado a una mujer fría, perspicaz y concentrada en cuerpo y alma en escapar de la cárcel, para así ajustar cuentas con todos aquellos que la hicieron sufrir. Es peligrosa, porque no deja pasar ni una; y tarde o temprano acaba desquitándose, incluso de sus compañeras de la trena. A causa de su enorme fortaleza estoica y serenidad, suele ser objetivo habitual de crueldades; sin embargo, su fama de tipa dura traspasa los muros de la penitenciaría, por lo que su antiguo amante, junto a sus compinches, deciden eliminarla. Por si las moscas. Para este fin, llegan a un acuerdo con la presidiaria Katagiri, que se encargará de que su muerte se presente como accidental.

No, no es que os lo parezca. Lo es. Matsu vive en el Averno en la tierra. Se encuentra rodeada de letales enemigos en un infecto agujero. Todo hay que decirlo, el explotation nipón, sobre todo sus WiP films, eran muchísimo más oscuros y feroces que sus hermanos occidentales. El prominente nivel de sadismo que pueden alcanzar los japoneses cuando se empeñan siempre me ha sorprendido; resulta de una inventiva casi una miaja preocupante, diría yo. Pero nuestra anti-heroína puede con todo, su tenacidad no tiene límites; su perseverancia es recompensada.

Female Prisoner 701: Scorpion no se distingue por un desarrollo psicológico de los personajes demasiado elaborado (más bien al revés); sin embargo, Meiko Kaji concibió en Matsu un icono pop en toda regla. Su largo y flotante cabello negro, su pamela ladeada, estilizado abrigo y, ante todo, su mirada hipnótica, forman parte ya de la leyenda. Kaji planteó sus propias ideas a Itô, y este aceptó todas las innovaciones que propuso respecto al manga. La primera y más llamativa fue rechazar toda la verborrea malsonante que escupía Matsu en el tebeo, para transformar el personaje en una mujer prácticamente muda. Una maestra del silencio, enigmática y tenebrosa, en cuya expresión corporal y, sobre todo, en sus ojos, recae toda su fuerza. Y menuda fuerza, Meiko Kaji sobrecoge, fascina, aterroriza desde la profundidad abisal de esos iris negros. Es posible que inspirada en el “héroe sin nombre” de Yojimbo (1961) y, a su vez, en el Clint Eastwood  de Por un puñado de dólares (1964), cuya parquedad insolente domina la pantalla.

Meiko Kaji, recordemos, se fue de Nikkatsu por su nueva orientación pinku eiga, por lo que no estaba dispuesta a salir constantemente desnuda en Toei. Así que propuso la idea de que Matsu no apareciera mucho en cueros, que se trasladara todo el peso del nudismo al resto del elenco femenino. Esto hizo que Female Prisoner 701: Scorpion se distinguiera del resto de películas de explotación, donde las mujeres en pelotas eran el plato fuerte. Matsu trascendió las convenciones del género de muchas maneras, entre ellas la de poseer total autonomía y no utilizar su cuerpo como mera gratificación para el público masculino.

Pero por si alguien dudaba de que Meiko Kaji no era el alma de esta obra, el inicio puede presumir de su maravillosa voz, con un tema que es ya un clásico, Urami Bushi, que fue utilizado junto a otra de sus canciones, Shura no Hana, en la saga de películas de Quentin Tarantino Kill Bill (2003-2004). Y no fue lo único que el director italoamericano se llevó bajo el brazo de Female Prisoner 701: Scorpion, por cierto.

Female Prisoner 701: Scorpion, a pesar de todas sus novedades, sigue siendo puro explotation, y no se le deberían exigir las mismas cosas que a un film ajeno al género. Tiene un guion bastante insensato, con una falta de coherencia interna a ratos que desconcierta; aun así, es tremendamente emocionante. La sobreactuación está a la orden del día, que se adapta a la perfección a todos esos recursos teatrales que Itô utiliza; y se nota a la legua que es una adaptación de un manga, porque la fragancia pulp es notoria. Precisamente por tratarse de cine de explotación, Itô pudo permitirse el lujo de introducir elementos del surrealismo, y otorgarle a la película una fuerte carga simbólica. Y así, como quien no quiere la cosa, realizar discretas críticas sociales. Vincular autoritarismo y violencia con la bandera japonesa en ciertos planos no es para nada casual.

La abundancia de planos holandeses, esa iluminación exaltada y su gran riqueza cromática son características que brindaron a Female Prisoner 701: Scorpion un halo avant-garde en el que Itô se explayaría muchísimo más en las dos películas siguientes: Female Convict Scorpion: Jailhouse 41 (1972) y Female Convict Scorpion: Beast Stable (1972). Aun así, el despliegue de imaginación es admirable, como también esa mezcla de terror, brutalidad y belleza le otorga un lirismo inusitado al film. Es elegante, es sangriento, es implacable, es Female Prisoner 701: Scorpion, camaradas otacos.

Si Female Prisoner 701: Scorpion os llega a gustar, las tres restantes de la tetralogía no os defraudarán. De hecho, pueden considerarse películas mucho más redondas. Es una obra que pone a prueba la mentalidad del espectador, sobre todo la de aquellos más jóvenes y menos acostumbrados a las ¿atrocidades? que se perpetraban con naturalidad en el cine del pasado. Female Prisoner 701: Scorpion refleja muy bien la sociedad de esa época, y agrade o no, es el pistoletazo de salida de una saga cinematográfica clásica e imprescindible. Con sus virtudes y unos cuantos defectos. Buenos días, buenas tardes, buenas noches.

Un comentario en “Noirvember: Female Prisoner 701: Scorpion (1972) de Shunya Itô

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